Un cartel a cada lado de la puerta en el que se lee “clausurado transitoriamente”, cintas de color amarillo y una valla atravesada sobre la escalera de acceso llaman la atención de muchos turistas este verano cuando caminan por la glamorosa calle 20 y pasan por el frente del edificio Biarritz.
Algunos se detienen, comentan, y toman fotografías de la construcción cuyo techo fue destruido el 12 de noviembre por un voraz incendio. Una de las construcciones emblemáticas de la península luce apagada y espera ahora por una solución que le devuelva a la vida.
Según dijeron a El Observador algunos de los propietarios, prevén la realización de un llamado público para que se presenten proyectos y de esa forma captar el interés de inversores para realizar las obras.
Pero antes de que se pueda pasar a esa etapa, se aguarda por la resolución que tomará el Banco de Seguros (BSE) para saber qué porcentaje de los daños serán cubiertos. El mes pasado fue presentado un primer presupuesto por parte de la Comisión de Obras que los técnicos del organismo rechazaron. No obstante, se sabe que la cobertura no será del 100%.
El tema fue tratado en la última asamblea de propietarios a principios de diciembre, donde se manejaron ideas para la mejora del edificio. “Lo primero es cobrar lo del Banco de
Seguros y con ese dinero ver lo que se puede hacer, pero después llamar a interesados para que propongan. Hay técnicos que dicen que se puede reciclar todo como estaba e incluso construir más apartamentos en la parte del fondo donde existe un patio de dimensiones que no se utiliza”, dijo uno de los propietarios consultados.
De lo que sí hay certeza es de que la reconstrucción del techo no se hará con el mismo tipo de materiales que se habían utilizado originalmente. Tejas de origen francés y pinotea importada de Noruega conformaban buena parta de la estructura destruida por el fuego.
Ahora se buscarán emplear técnicas más modernas y otro tipo de materiales, como el hierro, con lo que se dejará de lado la madera, lo cual también permitirá contar con una estructura más liviana.
Además, se solicitó a la Intendencia de Maldonado que se exonere el pago de la contribución inmobiliaria bajo el argumento de que el inmueble no está en uso, pero todavía el trámite no tuvo respuesta.
Otra alternativa manejada es que se pague el impuesto y que luego la totalidad de lo recaudado por tributo sea volcado para cubrir parte de los trabajos de reparación.
Hace algunas semanas, con ayuda de la Intendencia y del Municipio de Punta del Este, se terminaron de sacar los escombros y se culminó con las tareas de limpieza. Ahora se comenzarán trabajos de impermeabilización para que la humedad no provoque daños en el resto de la estructura.
Una vez cumplida esa etapa se solicitará una nueva inspección de la Dirección Nacional de Bomberos y de los técnicos de la Intendencia con el objetivo de poder habilitar la planta baja y el primer piso del edificio en el mes de febrero. Una de las condiciones exigidas por Bomberos para que se pueda usar como casa habitación es que cuente con energía eléctrica, por lo que las viejas instalaciones serán readecuadas. En tanto, ya está habilitada la parte del subsuelo que sí cuenta con luz eléctrica y donde ya han vuelto a funcionar alrededor de 10 locales comerciales.
Las inspecciones realizadas luego de ocurrido el siniestro determinan que la estructura no presenta riesgos de colapso. El fuego arruinó por completo el techo de tejas y el entrepiso que estaba abajo, pero no el techo del primero y segundo piso, que están en buenas condiciones. Son 16 las unidades que fueron afectadas por el fuego de forma directa.
El edificio ubicado en las calles 20 y 27 de la península cuenta con 64 apartamentos y la mayoría de los propietarios son uruguayos, aunque también hay algunos argentinos. Fue inaugurado en 1907 y funcionó como hotel de primera categoría. Después de algunos años pasó a ser un edificio de apartamentos de uno y dos ambientes.