3 de noviembre de 2014 15:29 hs

Pocos géneros son tan vilipendiados como el de la comedia romántica. Quizá con la única comparación del terror, la comedia romántica es de esos géneros que a simple vista provocan un rechazo en ciertos espectadores, rechazo que no es fruto del prejuicio sino producto de una larguísima retahíla de filmes fallidos, tontos, cursis, predecibles y una inmensa lista de etcéteras.

Pero, al igual que en el caso del terror, la comedia romántica cuenta con ejemplos que la rescatan como género. Películas que ya no son solo “buenas para ser comedias románticas” sino que son buenas películas a secas, sin importar a qué género pertenezcan. Películas que permiten a los defensores de la buena comedia romántica decir que su gusto vale. Y así como en el caso del terror, un ejemplo claro de esto es El exorcista (William Friedkin, 1973) en el caso que aquí nos ocupa es Cuando Harry conoció a Sally (Rob Reiner, 1989).

Y la mención a Cuando Harry... aquí cabe por más de un motivo, ya que el argumento de ¿Solo amigos? es esencialmente el mismo: Wallace (Daniel Radcliffe), un estudiante de medicina que se encuentra paralizado luego de una ruptura hace ya más de un año, conoce en una fiesta a Chantry (Zoe Kazan), una diseñadora de arte. Se nota que pegan onda de inmediato, pero el problema es igual de inmediato: Chantry tiene novio. Y es algo que primero paraliza a Wallace, pero que luego lo hace analizarse a sí mismo y –contra su propio sentido común y consejos de amigos– decide aceptar ser solo amigo. Algo que desde el principio se sabe condenado al fracaso.

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Pero no es la previsibilidad –algo inherente a las comedias románticas y que difícilmente afecte el resultado final, ya que siempre se termina hinchando porque nuestros protagonistas terminen juntos– lo que afecta la calidad de ¿Solo amigos? Tampoco es el desempeño de sus actores, ya que tanto Radcliffe (que intenta película a película apartarse del estigma que significó haber sido el joven mago Harry Potter) como Kazan ponen el encanto y la simpatía adecuados. Lo que termina haciendo a ¿Solo amigos? una muy mala película es la tremenda hipocresía de su argumento y de sus personajes. Lo que la vuelve descartable es lo poco que se juega con un tema que da mucho y cómo elige siempre el atajo o el camino fácil y digerido. Como muestra vale un botón: para avalar en cierta medida el accionar poco ético de Wallace vamos haciendo que el novio de Chantry parezca más y más chanta a medida que la película avanza. Además, presupone que desde el engaño y la mentira uno puede terminar fundando una relación creíble. Por estas cosas es que se trata de una malísima comedia romántica, porque aquellos que amamos este género entendemos que esta película es tan poco adecuada como una tortafrita en un cumpleaños de 15.

Si a lo anterior le sumamos que el director Michael Dowse no pone de sí nada en particular y su dirección es chata y con poca gracia y que para colmo el guión de Elan Mastai busca emular las comedias de Judd Apatow (Ligeramente embarazada o Virgen a los 40) mechando un chiste de la caca o el pichí cada dos minutos como si buscara hacer reír a niños de 7 años, el resultado se vuelve bastante penoso. Apenas se rescatan cositas mínimas –algún momento de sorpresivo humor físico con sus respectivos golpes y porrazos o el secundario que aporta Adam Driver con algo de onda– pero por lo demás es una completa pérdida de tiempo.

Moraleja: mejor volver a ver Cuando Harry conoció a Sally, así sea por décima vez, y seguir esperando por esas comedias románticas que demuestren que es un género tan bueno como cualquier otro, ya que buenas películas pueden aparecer en cualquier lado.

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