20 de febrero 2023 - 10:47hs

El 3 de febrero a las 9 de la mañana descarrilaron 50 vagones de los 150 que tenía un tren que transitaba por la pequeña localidad de East Palestine, del Estado de Ohio, al noreste de los Estados Unidos.

Esa ciudad tiene 4.700 habitantes y 11 de los vagones que salieron de los rieles tenían material altamente peligroso, como cloruro de vinilo, una sustancia química potencialmente cancerígena.

El Departamento de Recursos Naturales de Ohio reportó la semana pasada que al menos 3.500 peces habían aparecido flotando, muertos, en un arroyo cercano a la localidad.

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Un senador de Estados Unidos filmó y subió a sus redes sociales los altos niveles de contaminación que tienen las aguas de un arroyo donde descarriló un tren que transportaba sustancias químicas en Ohio.

Si bien el accidente ocurrió el 3 de febrero en las imágenes aún pueden verse las sustancias químicas que emergen del agua. “Esto es asqueroso, y el hecho de que no hayamos limpiado el accidente del tren, el hecho de que estos productos químicos todavía se filtran en el suelo, es un insulto a la gente que vive en East Palestine”, dijo el senador por Ohio James David Vance, del Partido Republicano.

Vance grabó el agua contaminada en un video que se viralizó en un tuit que tiene más de cinco millones de visitas. Cabe destacar que el gobernador de Ohio, Mark DeWine, es también del Partido Republicano.

Pese a esto, el Gobierno de Ohio y funcionarios de la Agencia de Protección Ambiental aseguran que no se detectaron "contaminantes" en el "sistema municipal de agua" y que es segura para su consumo, pese a la liberación de sustancias tóxicas.

Mamen Sala, que actúa como corresponsal del portal France 24 también informa por tuits la situación del pequeño poblado de East Palestine. “El Departamento de Recursos Naturales de Ohio reportó 3.500 peces muertos en aguas fluviales. Sin embargo, funcionarios estatales dicen que no hay evidencia de que esté relacionado con el vertido de sustancias químicas”.

Hasta el momento, unas 500 viviendas fueron inspeccionadas para analizar los niveles de toxicidad y las autoridades aseguran que "la zona es segura" y que "las muestras de calidad del aire en la zona de restos y en los barrios residenciales cercanos no han mostrado niveles de toxicidad por encima de lo normal", según informa Mamen Salas.

En contraposición a los informes del gobierno de Ohio, varios vecinos tienen síntomas inusuales, como dolores de cabeza, vómitos, náuseas y picazón en la garganta y los ojos. Algunos medios de comunicación locales aseguran haber hablado con personas que han reportado la muerte de sus animales, “pero nuestro equipo no ha encontrado ninguno de estos casos”, advierte la periodista de France 24.

Algunos de los vecinos que habitan viviendas rurales cercanas a los 11 vagones descarrilados con sustancias tóxicas fueron evacuados por las autoridades sanitarias de Ohio y, tras las inspecciones, les dijeron que la tierra, el aire y el agua de la zona de sus casas resultan seguras.

Sin embargo, las autoridades recomiendan beber agua embotellada y están tratando de limpiar el río que pasa por East Palestine después de que en los últimos días aparecieran tantos peces muertos.

Los funcionarios de la Agencia de Protección Ambiental de Ohio examinan aún las cañerías y pozos de agua que proveen a la localidad. También instalaron unas enormes máquinas que envían agua a alta presión a los ríos para tratar de diluir los posibles restos tóxicos. Además, colocaron pequeños diques para impedir que el agua contaminada de productos químicos siga corriendo río abajo.

Según Mamen Salas, muchos habitantes se preguntan si mientras se llevan a cabo estas labores "deberían seguir lavando la ropa con el agua de la canilla”.

“¿Es sano que nuestras mascotas beban de esta agua? ¿Debo lavarme las manos también con agua embotellada?”, pregunta una mujer en voz alta ante varios de los periodistas que estamos cubriendo los hechos en la zona cero, reporta Salas.

Nadie les da respuestas sobre los interrogantes de las rutinas cotidianas y mientras tanto la desconfianza sigue aumentando. Sobre todo, después del cambio de las directrices que se dieron el 8 de febrero, cuando los vecinos evacuados pudieron regresar a sus casas.

“Entonces nos dijeron que podíamos hacer vida normal, y ahora que bebamos agua embotellada”, apunta un vecino que rehúsa a que le entrevistemos formalmente, pero se queja en voz alta enfrente de nosotros.

Otro de los motivos que tiene a los vecinos intranquilos es que la información se ha ido facilitando a cuentagotas, y además a muchos les hubiera gustado contar con más apoyo federal. Dado que se trató de un tren, los habitantes de East Palestine dicen que el secretario de Transportes, Pete Buttigieg, todavía no fue a la pequeña ciudad y que la Casa Blanca recién anunció el envío de médicos expertos a la zona cero para evaluar los daños del desastre, 17 días después de ocurrido el descarrilamiento.

Otra de los reclamos de los habitantes es que el gerente general de la empresa ferroviaria Norfolk Southern, Alan Shaw, visitó East Palestine también pasados muchos días. Shaw dijo que su visita era "para apoyar a la comunidad", pero se negó a hacer más comentarios.

Hasta el momento, las autoridades no reportaron hospitalizaciones por estos vertidos pero las sustancias tóxicas potencialmente cancerígenas pueden traer complicaciones bastante tiempo después del contacto de un humano o un animal, ya sea a través de la respiración o por consumir agua que haya sido contaminada.

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