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Historias de jóvenes talentos de las sub 20 que se pierden en el fútbol uruguayo

Unos arrastrados por promesas incumplidas de empresarios y Rogel, por decisión propia, muestran un costado de la realidad del fútbol

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25 de abril de 2018 a las 14:00

Cierta vez un médico de las selecciones juveniles de Uruguay concurrió a la casa de un futbolista juvenil que estaba enfermo. Se sorprendió. La casa parecía un santuario de fotos del chico. Y en un rinconcito, prácticamente invisible, estaba la foto de la hermana del proyecto de jugador.

El tema movilizó al cuerpo técnico de la selección. La reflexión del técnico Óscar Washington Tabárez es elocuente: "Vaya a explicarles a esos niños, al futbolista y a la hermana, por qué las cosas son así. Hay deformaciones porque hay cosas que no están reglamentadas, porque hay muchos intereses. Por todo eso aparecen los problemas".

El ejemplo sirve para pintar en cuerpo y alma una problemática con la que enfrentan la selección y los clubes profesionales. Los jóvenes de hoy sienten la necesidad de trascender rápidamente en el competitivo mundo del fútbol.

Y la innumerable cantidad de actores que forma parte de su entorno genera situaciones como las que alguna vez reveló Diego Forlán: "Si vos mirás las fotos de las selecciones juveniles que están en el Complejo te vas a dar cuenta que la mayoría de los jugadores se perdieron".

Nacional y Rogel: un caso diferente

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La situación de Agustín Rogel con Nacional despierta inquietud. Corresponde puntualizar que nadie puede comparar el caso del zaguero tricolor con las otras situaciones que se manejan en este informe.

Rogel no está involucrado o mal asesorado por empresarios, sino que es él quien toma la decisión de buscar otro lugar.

Lo cierto es que el chico, que demostró buenas condiciones en la selección Sub 20 de Uruguay, apenas volvió fue poco menos que llevado en andas por los hinchas al primer equipo de Nacional. Pero un par de errores, propios y normales de su juventud, le pegaron una bofetada.

Rogel se lesionó en la última pretemporada. Nacional contrató a un zaguero argentino (Rodrigo Erramuspe), quedó pronto Alexis Rolín, probaron con Diego Arismendi y, por si fuera poco, en el medio del viaje, surgió otro chico que deslumbró: Guzmán Corujo. Y ya nadie se acordó de Rogel.

Por estas horas Rogel, ponderado por actitudes anteriores, no quiere renovar su contrato con el club. Quiere jugar. Y pide su salida. En su entorno familiar, que desde el primer día lo impulsaron a seguir estudiando y lo acompañaron para que no abandonara los estudios, hoy analiza dejar el fútbol para profundizar en su formación académica.

El calvario de Amaral

Amaral
Rodrigo Amaral. En medio de una gran polémica mediática salió de Nacional y fue llevado a Racing de Avellaneda.
Rodrigo Amaral. En medio de una gran polémica mediática salió de Nacional y fue llevado a Racing de Avellaneda.

Nacional viene cascoteado con estas historias de jugadores que se lo sacan de las narices. Le pasó con el Diente Nicolás López, lo que llevó a interrumpir las relaciones con Pablo Bentancur. Y más acá en el tiempo con Rodrigo Amaral.

La situación de Rodrigo, un jugador que prometía ser la futura estrella de los bolsos, fue traumática. Su representante Daniel Fonseca se lo llevó a entrenar solo a Maldonado. No le interesó lo que pensaba ni su club ni la selección. Amaral siguió de ojos cerrados a Fonseca. Previo al Mundial sub 20 de 2017 dijo que a Nacional no volvía. Después del torneo de Corea del Sur se lo llevaron a Racing de Avellaneda, donde no jugó en el plantel principal, disputó algunos partidos en la Reserva y ahora lo dejaron fuera de todo. Rompió con Fonseca y extraña sentirse jugador. Todo esto con apenas 20 años. ¿Qué será de su futuro? Se desconoce.

El viaje a Turquía de Mathías Olivera

Mathías Olivera
Mathías Olivera, fue a Turquía, pasó el control médico, y se volvió, su pase es un misterio
Mathías Olivera, fue a Turquía, pasó el control médico, y se volvió, su pase es un misterio

De la mano del caso Amaral fue Mathías Olivera. El lateral fue sacado de Nacional y realizó un curioso y comentado viaje a Turquía para fichar por Galatasaray.

El destino de Olivera fue un detalle que para muchos pasó desapercibido. Es que su representante, Daniel Fonseca, le había aconsejado hace unos meses atrás a Martín Cáceres que no fuera a Turquía.

El hecho es que el juvenil viajó con su padre. Según la prensa de Turquía, Olivera fue sometido a las pruebas médicas de rigor, las que fueron superadas sin inconvenientes. Todo estaba encaminado para la firma del contrato que finalmente no cristalizó.

Con el paso de las horas se conocieron más detalles. La prensa turca informó que el jugador pasó el reconocimiento médico pero que viajó a Montevideo sin firmar el pase. ¿Motivos? El padre del jugador comprobó que le habían modificado las bases económicas acordadas de palabra antes de emprender el viaje. Terminó fichando en Getafe.

Ardaiz desaparecido

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Durante dos largos meses la atención estuvo centrada en el polémico caso Rodrigo Amaral. Que firmaba contrato, que el empresario Daniel Fonseca pagaba la cláusula de salida y se lo llevaba. Hasta que explotó la bomba cuando el contratista lo sacó del club y se lo llevó a Maldonado a prepararse con el entrenador Andrés Barrios.

Y mientras todo esto ocurría, nada se sabía del futuro de otro de los juveniles que se consagró campeón Sudamericano con la celeste: Joaquín Ardaiz.

El Pájaro fue comprado por un grupo inglés que lo hizo pedir pase para El Tanque Sisley, y su destino era desconocido. Durante un mes en Danubio no tenían ni idea donde andaba y lo poco que se sabía era lo que expresa el jugador a través de sus redes sociales. Estaba de vacaciones en Europa. Finalmente, y luego de figurar en la órbita de Barcelona, Atlético de Madrid, Liverpool y Porto y ser presentado como el nuevo Ibrahimovic, el grupo que lo compró lo colocó en Royal Antwerp de Bélgica.

El caso Santiago Silva

Santiago Silva y Joaquín Boghossian
Santiago Silva, autor del primer gol, celebra junto a Joaquín Boghossian
Santiago Silva, autor del primer gol, celebra junto a Joaquín Boghossian

El delantero pertenecía a Danubio. Según los dirigentes del elenco de la Curva el jugador estuvo dos años lesionado y le pagaban un buen salario mensual (se informó que era $ 40 mil). Cuando se recuperó y con escasos minutos en el primer equipo su representante Gonzalo Madrid pidió US$ 5 mil de salario. No hubo acuerdo. Esperaron que el jugador quedara libre y sus representantes se lo llevaron a Peñarol sin costo.

En los aurinegros jugó poco. Silva deambuló después por Universidad de San Martín de Perú (fue goleador del torneo de liga), Cerro, Sporting Cristal, América de Cali y la Universidad de Concepción.

Gonzalo Latorre de Peñarol a Atenas

Gonzalo Latorre era una de las figuras con más proyección en las formativas de Peñarol. Sorpresivamente firmó un contrato de seis meses con Atenas de San Carlos. A partir de ahí comenzó un martirio para el joven talento que integró la sub 17 que jugó el último Mundial, y quedó afuera en el último corte de la sub 20.

En setiembre de 2017, Latorre terminó denunciando a su representante Daniel Fonseca revelando que para que se concretara su transferencia a Cruzeiro le bajaron el salario a Giorgian De Arrascaeta.

El jugador señaló que entrena separado del plantel de Cruzeiro. "Estoy hace 2 años sin jugar por cosas oscuras. Entreno separado del grupo".

En declaraciones a los programas Fox Sports Radio de Fox Sports y Tirando Paredes de AM 1010, Latorre denunció que hace un año que intenta comunicarse con Fonseca para cobrar el 20% que le corresponde por su transferencia "pero no da la cara", expresó. Luego agregó: "Mi padre va a la casa y se esconde. El día de su cumpleaños fue y no salió. Estaba ahí porque estaban sus autos. Él le reclama al presidente de un club que pague el 20% pero él nunca lo hizo conmigo".

Coya y García, ¿a la Liga Universitaria?

Los últimos casos que se recuerdan de juveniles que se perdieron por decisiones apresuradas o mal asesorados son los de Gianluca Coya y Pablo García que jugaban en Liverpool.

El presidente del club, José Luis Palma, explicó en Punto Penal: "La familia automarginó a Coya de Liverpool, no fue el club. Después de lo que pasó con la ida de Pablo García, nos reunimos con los padres de Coya. Le plantee de qué lado estaban. 'Estamos de acuerdo con Fonseca', me dijeron. Nosotros lo formamos durante varios años y ellos pretendían que lo hiciéramos dos años más, hasta que cumpliera los 18 para que se vendiera. Se comunicaron con el coordinador de juveniles para decirle que no iba a jugar más en el club. Formar jugadores para que después el fruto de ese trabajo, no quede en la institución, no. Yo tengo que marcar la cancha y tengo que ser justo con el resto de los jugadores que pasaron durante todos estos años y que firmaron sus contratos con esas cláusulas a cinco años y todos se han vendido".

Con el correr de los días se inforó que Coya y García analizaban jugar en la Liga Universitaria.

Como se puede apreciar, no todos los casos son iguales. Tampoco hay soluciones mágicas. Muchas veces hay que ponerse en la piel del que vive la situación en carne propia. Pero hay muchos puntos en común en todas estas historias. La inmensa mayoría de los jóvenes siguen ciegamente los consejos de sus representantes, muchos de los cuales miden el tema en cuestiones de euros.

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