6 de diciembre de 2013 21:39 hs

La Secretaría de Gestión Social para la Discapacidad de la Intendencia de Montevideo (IMM) sancionará al funcionario municipal que avaló que se le impidiera a una persona ciega la entrada a a un local gastronómico por estar acompañado de su perro guía. Federico Lezama, coordinador ejecutivo de la división, dijo a El Observador que el funcionario “cometió un error” al desconocer la norma que faculta al individuo con discapacidad a acceder a cualquier lugar y medio de transporte público o privado con su perro de asistencia. “El dueño del local se vio mal asesorado”, expresó.

Alberto Calcagno, presidente de la Fundación de Apoyo y Promoción del Perro de Asistencia (Fundappas) y uno de los cinco ciegos con perro guía en el país, pretendió reservar mesa en el Museo del Vino pero el propietario le informó que no podía permitir el ingreso del animal por la seguridad de los espectadores –iba a haber un recital de tangos– y por las disposiciones sanitarias.

El empresario concurrió a la IMM y en un mostrador se le dijo que si permitía el ingreso de animales, se exponía a recibir denuncias y sanciones. El presidente José Mujica firmó un decreto el pasado 11 de setiembre que otorga ese derecho a personas con discapacidades.

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“El perro guía no es una mascota, es una ayuda técnica. Impedir el ingreso del perro guía es como no dejar entrar a la silla de ruedas o el bastón. Además, el perro tiene un cuidado sanitario muy riguroso y está adiestrado”, apuntó Lezama.

La Secretaría de Gestión Social para la Discapacidad no recibe una cantidad significativa de denuncias por prohibición de acceso a espacios gastronómicos, pero sí lo hace por actos discriminatorios en el transporte público.

Según Lezama, la diferencia se debe a que los discapacitados no frecuentan esos lugares porque no ha habido una adaptación masiva de los locales para garantizar la accesibilidad universal.

Calcagno pasó por una situación similar hace dos meses en un bar del Centro pero logró entrar. “No nos vamos a retirar de ningún lugar público. La norma es clara”, dijo a El Observador.

Otro usuario de perro guía, Álvaro Gandulia, pasó por lo mismo en Punta del Este. Y a un chileno se le impidió el ingreso en tres restaurantes de Piriápolis. “Ese hecho lo denunciamos hasta en el Ministerio de Turismo”, recordó el presidente de Fundappas.

Esperar en la parada
Este año la Secretaría de Gestión Social para la Discapacidad recibió 40 denuncias (cinco más que en 2012) por problemas en el transporte. “Los reclamos son los mismos que hace cualquier usuario”, dijo Lezama: incumplimientos en los horarios y no detenerse en las paradas.

Esta falta le reporta al discapacitado una prolongación de la espera de horas. Por ejemplo, si no se sube al 582 con destino a Punta Carretas de las 9:11, que cuenta con accesibilidad universal, debe esperar hasta las 11:50 para tomar el siguiente. Solo hay 90 coches con la infraestructura necesaria para trasladar sillas de ruedas.

Lezama explicó que las denuncias derivan en una comunicación a las empresas y estas sancionan al trabajador. “Estamos siendo muy rigurosos”, afirmó.

La IMM convocó a las empresas de transporte a una mesa permanente de trabajo para tratar este “problema cultural”. Algunos funcionarios les han dicho a los discapacitados que la rampa estaba rota para negarles el acceso. “Encontramos ciertas resistencias”, agregó.

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