8 de agosto de 2014 20:35 hs

Los precios al consumidor en Brasil tuvieron una suba muy leve durante julio, un resultado sorprendentemente bueno para el gobierno de Dilma Rousseff. La suba de precios por encima del rango objetivo afecta negativamente la percepción del electorado sobre la capacidad del gobierno para conducir la economía.

Los precios al consumidor en Brasil medidos por el índice de referencia IPCA subieron 0,01% en julio desde junio, la tasa de inflación mensual más lenta en cuatro años y menor a todos los pronósticos en un sondeo previo de Reuters, según datos oficiales publicados ayer.
Como resultado, la inflación a 12 meses se frenó a 6,5% en julio desde 6,52% en junio, aunque se mantuvo en el límite superior del rango meta oficial. El banco central tiene una meta de inflación de 4,5% anual, con un margen de tolerancia de 2 puntos porcentuales. Las cifras de la inflación sugieren que el ciclo de alzas a las tasas de interés, actualmente en 11%, ya estarían logrando contener la suba de los precios.

La inflación es un tema de peso en la carrera presidencial de Brasil. El principal competidor de Rousseff, Aécio Neves, acortó su distancia con la presidenta en las últimas semanas, según los últimos sondeos. Los altos precios han afectado la confianza de empresas y personas, y han contribuido a una fuerte desaceleración económica que algunos analistas creen que podría conducir a una recesión este año.

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Según los datos presentados por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), la baja en los pasajes de avión, en alimentos y en combustibles fue el factor principal para la desaceleración de la inflación en julio.

Los precios de los pasajes de avión se hundieron 27% tras el término del Mundial de fútbol, mientras que los precios de los alimentos bajaron 0,15%, el cuarto mes seguido de declive. Los precios de la gasolina, en tanto, disminuyeron 0,8%.

El denominado índice de difusión, que mide la proporción de bienes y servicios que mostraron incrementos de precios, bajó a 59% desde 61%, según cálculos de BancoFator, lo que sugiere presiones más débiles sobre los precios.

El promedio de las principales mediciones para la inflación subyacente bajó a 0,25% desde 0,61%.

Se esperaba un avance de la inflación de 0,1%, según la mediana de los pronósticos de 31 economistas consultados en un sondeo de Reuters. El pronóstico más bajo en la encuesta fue de 0,05%.

Un debilitado real no cambiará el curso descendente de la inflación en Brasil, dijo el jueves el director del Banco Central, Carlos Hamilton Araújo, lo que apunta a que no habrá cambios inminentes en la política monetaria.

Araújo aseguró que la inflación seguirá declinando hacia la meta del gobierno en un escenario que toma en cuenta las proyecciones del mercado para el tipo de cambio de 2,39 reales por dólar a finales de 2014 y de 2,48 reales por billete verde al finalizar 2015.

El Banco Central ha mantenido al real dentro de un ajustado rango de 2,2 y 2,25 unidades por dólar desde abril, gracias a un programa de intervenciones en el mercado cambiario que muchos analistas creen que es un intento para frenar la inflación.

Sin embargo, esta semana la moneda rompió ese rango, debilitándose a 2,3 reales por dólar, lo que contribuyó a que se apostara por mayores tasas de interés el próximo año.
El Banco Central frenó un ciclo de endurecimiento monetario de un año para darle a la economía un respiro, pese a que la inflación permanece en el techo de la meta oficial. (Reuters)

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