27 de enero de 2015 12:14 hs

Un lujo accesible, un mimo”. Esa es la frase que utilizó Guillermo Casarotti, creador de la empresa de té Inti Zen, cuando se le pidió que definiera el producto que comercializa.
Cassarotti, uruguayo que reside en Buenos Aires desde hace varios años, es ingeniero informático de profesión.

Luego de haber trabado en varias multinacionales y empujado por la crisis en Argentina fue que en 2003 decidió patear el tablero, renunciar a su puesto de director de marketing para Latinoamérica de la empresa proveedora de productos químicos Monsanto, y decidió emprender.

El té era parte de un ritual que tenía con su esposa, donde preparaban una tetera y dos cuencos para tomar en el jardín mientras charlaban. Pero la decisión de convertir esta costumbre en una empresa surgió cuando encontró en una revista un artículo de Inés Berton, tea blender (especialista en esta infusión) argentina y creadora de Tealosphy. Aunque le costó hacer contacto con ella, hoy es quien decide los blends (mezclas) de té que comercializa la empresa.

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“El país estaba en crisis y no podía encontrar el té que acostumbraba tomar en las góndolas, eso sumado a mi crisis de los 40 fue lo que me llevó a emprender”, contó a Café & Negocios.
Así nació Inti Zen –con sede en Argentina–, una compañía de té que exporta a más de 20 países y el año pasado facturó alrededor de un US$ 1,5 millones.

El té se comercializa en cajas de 15 saquitos y tiene 10 blends diferentes: siete a base de té negro, dos a base de té verde y otro de té blanco con lychee, una fruta tropical originaria del sur de China. Viene en varios sabores, desde algunos más tradicionales como canela, jengibre y cardamomo, y otros para paladares más osados como dulce de leche y frutos rojos.

Cuatro años después de la creación de Inti Zen, nació la línea Chamana –con Inés Berton como socia–, que ofrece tés hechos de mezclas hierbas, flores y frutos.

Té con galletitas
La nueva línea de negocios de Inti Zen –que se podrá ver a medidados de año en las góndolas uruguayas– será Koo!, una línea de galletitas de manteca y cantuccini –biscotes italianos– ideales para acompañar una taza de té.

La empresa nació en una asociación entre Casarotti y Alejandro Federico, dueño de la empresa de galletitas gourmet argentina Casa Piperno. La idea surgió luego de que Federico le pidiera consejos a Casarotti –a quien conoció en una feria de alimentos– para no cerrar su negocio, que ya no era rentable. Luego de varias reuniones, le propuso asociarse como única alternativa para que la empresa siguiera funcionando.

“Ahora la fábrica no está dando abasto y evitamos que un montón de gente se quedara sin trabajo”, señaló Casarotti. Los cantuccini vienen de dos tipos: con almendras y con chips de chocolate. En el caso de las galletitas, vienen en presentación de 180 gramos y costarán unos $ 100. Hay de coco, de limón y jengibre, de chai –tienen un toque de especias como canela, cardamomo, jengibre y pimienta–, y las más innovadoras: las Sweet and Salty que tienen cristales naturales de Sal Marina de la Patagonia.

En Argentina ya se pueden encontrar en las grandes cadenas de supermercados. Ahora, al igual que con el té, la estrategia será exportarlas a los países limítrofes, primero, para ver si tienen éxito en estos mercados.

Fuerte en Uruguay
Aunque el proceso para ingresar en el mercado uruguayo con el té fue lento, hoy la marca está posicionada en los principales supermercados del país (Disco, Tienda Inglesa y Devoto) y en tiendas especializadas como el Palacio del Café y Madre Tierra, entre otras.
Para Casarotti, esto acompaña la tendencia que hay en Uruguay al consumo de productos cada vez más gourmet.

“Es como pasó con el vino, antes se tomaba en damajuana y ahora las botellas tienen nombre y apellido, lo mismo está pasando con el té”, contó. A diferencia de Buenos Aires, donde el consumidor “ve algo nuevo y lo prueba”, en Uruguay llegar a eso implicó varias catas y degustaciones previas a lanzar el producto al mercado.

Si bien Casarotti comentó que el preferido de los uruguayos es el té negro (en sus versiones English Breakfast, que es una combinación de varios tés negros, y Earl Grey, mezcla de té negro aromatizado con aceite de bergamota), también se ha visto un crecimiento en el consumo de té blanco y verde. Hoy se puede encontrar la línea completa de Inti Zen y solo algunas variedades de Chamana a unos $ 100 la caja.

En los últimos tres años, el crecimiento en el mercado uruguayo fue entre 25% y 30%. Para 2015, la empresa quiere cerrar con un crecimiento del 40%, dado que estarán en más puntos de venta.

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