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Investigación apunta contra un vecino que confundió al graffitero con un delincuente

Este jueves la policía realizó pericias en su casa -ubicada justo al lado de donde apareció el cuerpo del grafittero- e incautó un arma

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22 de febrero de 2019 a las 05:03

Felipe Cabral llegó sobre las 14:30 del sábado a la casa de dos plantas, paredes de ladrillos y aberturas cubiertas de hormigón, ubicada en la Rambla República de México y Belastiquí, en Punta Gorda. Llevaba consigo una mochila con algunos aerosoles, con los que pretendía darle los últimos retoques a la obra que él había estampado sobre la vivienda, y una cámara de fotos con la que tomaría imágenes de su trabajo terminado.

Primero, se paró del lado derecho de la vivienda, en dirección al este, y capturó una imagen. Luego, se posicionó de frente a la casa y otra vez tomó una última fotografía. Por último se dirigió hasta al angosto muro que da a una casa ubicada justo al lado de la vivienda abandonada. En ese lugar, el único con sombra en aquella calurosa tarde de verano, el grafittero de 29 años conocido en el mundo del arte callejero como Plef, se recostó y ya nunca más se movió.

Las imágenes grabadas por la cámara de seguridad ubicada justo al lado de la casona abandonada muestran como más tarde, sobre la 19:30 horas, un joven ve a Cabral tendido en la misma posición en que lo había divisado horas antes, y decide acercarse para ver si todo estaba bien. En ese momento descubre que el muchacho, no dormía como creía, sino que estaba muerto y tenía un disparo en la cabeza.

La imagen de la cámara de seguridad que grabó aquellos sucesos no muestra a ninguna otra persona ni permite ver quién accionó el gatillo. A juzgar por lo que las imágenes muestran, Plef simplemente se recostó a descansar.   

Este jueves la policía detuvo a un hombre de 77 años, propietario de la vivienda cuyo jardín está separado por el muro de poco más de un metro de altura en el que Cabral recibió el disparo. También, declararon en calidad de indagados la nuera del hombre, y su hijo.

El anciano, que a esta altura es el principal sospechoso del crimen, volverá a declarar el viernes. En la mañana de este jueves, el hombre de aspecto delgado y encorvado, había presenciado cómo personal de policía allanaba su vivienda.  

En el procedimiento, en el que participó policía científica y un perro de la Guardia Republicana, los efectivos midieron la distancia entre el lugar donde apareció el cuerpo del joven y distintos puntos del jardín de la vivienda. Además, el perro adiestrado estuvo enfocado en la búsqueda de pistas que pudieran esclarecer el hecho. Fue así que en la vivienda se encontró un arma que se analiza para saber si coincide con la bala que recibió el graffitero.

Tras el trabajo policial el anciano fue trasladado a la fiscalía para prestar declaración como principal sospechoso del crimen, al igual que su nuera.  Mientras la policía avanza con la investigación, la hipótesis que cobra más fuerza es que Cabral fue asesinado al ser confundido con un delincuente.

La víctima inocente y una interrogante

La mansión abandonada de dos plantas, paredes de ladrillo, y techo de tejas lleva el nombre de María Mercedes y durante décadas perteneció a la misma familia. Su último habitante, que heredó la propiedad de su padre, padecía el síndrome Diógenes, un trastorno que lleva a las personas a aislarse y acumular basura.

Durante años, la acumulación de objetos inútiles, convirtió a la casa en un basurero repleto de ratas, y en un escondite habitual de delincuentes. Cuando el hombre murió, un familiar que vive al lado vació la propiedad y tapeó puertas y ventanas para evitar el ingreso de intrusos mientras se resolvía la disputa entre los sucesores del bien. Por eso, aunque la vivienda hoy está abandonada y tapeada, sus vecinos coinciden en que hacía tiempo que no se la veía tan limpia.

Según el testimonio de otros vecinos, pese a su mejor acondicionamiento, la vivienda continuó siendo utilizada como vía de acceso a los fondos de las casas de los alrededores. El hombre señalado como principal sospechoso del crimen del grafittero había padecido en varias oportunidades el ingreso de delincuentes a su propiedad a través de los muros de la casona abandonada.

Qué lo habría llevado a disparar contra el joven, en caso de que se confirme que fue quien le dio muerte, es lo que los investigadores intentan averiguar.

¿Por qué taparon la última firma de Plef?

En la última obra de Felipe Cabral, su tradicional firma “Plef” y el mensaje “Magia Negra”, fueron borrados a pocas horas de cometido el crimen. Cuando hallaron el cuerpo del joven -apareció junto con su cámara y su mochila con aerosoles de pintura- no lo relacionaron con el grafitti en el muro porque no llevaba documentos consigo. Fue el lunes cuando familiares, amigos y personas que lo conocían del mundo del arte callejero, comenzaron a relacionar a Cabral con su arte, uno que a menudo es confundido con vandalismo.
Cuando el vecino que se encarga de custodiar la casa -y que no es la persona detenida- vio el grafitti, se encargó de taparlo para evitar que otros grafitteros hagan lo mismo y el lugar vuelva al estado de descuido en el que lo tenía el anterior dueño.  

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