10 de marzo de 2016 22:13 hs

Se acerca el día del niño, una excusa para mimar a los más chiquitos de la familia. Recibir regalos siempre es lindo, pero tampoco es necesario, y hasta contraproducente, llenarlos de juguetes y objetos de todo tipo. Es bueno analizar la etapa en que se encuentra el niño, sus necesidades y gustos y definir con pienso qué juegos y juguetes aportarán a su desarrollo.

La licenciada en Psicomotricidad María Eugenia Vilardo aclara aquí la importancia del juego en la infancia y algunas recomendaciones básicas para cada etapa.

El rol del juego

La infancia es la etapa en la cual el niño aprende más y a mayor velocidad. Existe en él una necesidad tan fuerte de aprender y dominar su entorno que plasmará toda esa vitalidad y energía en su actividad diaria: el juego. Allí se unen dos elementos básicos y necesarios para el desarrollo de todo niño: el aprendizaje y la diversión. Además de brindar momentos de alegría y gozo, el juego, permite al niño plasmar sus emociones, adquirir conocimientos, desarrollar su creatividad, aprender normas sociales, propiciar las relaciones interpersonales y la afectividad; es un recurso tanto didáctico como recreativo.

En este contexto, en el que se considera al juego como la principal actividad del niño y a la que dedica más tiempo, más ganas e ilusiones, es que el juguete se convierte en una herramienta muy útil para padres y educadores. Estos objetos pueden desarrollar, potenciar y mejorar cada aspecto de la personalidad infantil. Los juguetes no deben considerarse sólo como premios o regalos, son herramientas necesarias en cada momento de la vida del niño. A medida que el niño crece el tiempo dedicado al aprendizaje curricular también crece, pero los espacios para el juego siguen siendo fundamentales.

Los juegos y juguetes son considerados como elementos que posibilitan el aprendizaje significativo, si los padres quieren usarlos con el objetivo de que sus hijos aprendan algo en especial se deberá utilizar una estrategia eficaz que implique brindar la información precisa y crear un ambiente favorable para el niño. La disposición y las actitudes que tenga el niño son aspectos claves para el logro de los objetivos propuestos. A los niños les deleita jugar, es la actividad que desean hacer en todo momento, los juguetes son los elementos más atractivos para ellos, los más motivadores y capaces de cautivarlos. Por tal motivo, los padres, pueden aprovechar este recurso y hacer uso de ellos teniendo en cuenta las necesidades de sus hijos. Así por ejemplo, pueden hacer uso de juguetes como muñecas y muñecos para favorecer el conocimiento del esquema corporal, los juegos de disfraces y los de ocupaciones como maestras, médicos, favorecen la creatividad y la socialización, además, el niño puede asumir roles positivos y aprender valores como la solidaridad, tolerancia, respeto a los demás, etcétera.

El juego y los juguetes brindan la posibilidad no sólo de educar al niño sino de establecer y consolidar los vínculos afectivos. Siempre es recomendable que los padres dejen jugar a los niños, pero más importante es que jueguen con ellos, esto no quiere decir ayudarlos a jugar o acompañarlos sino participar activamente las actividades lúdicas.

Jugar y disfrutar de estos momentos con los niños, no sólo será provechoso para ellos, sino también para los adultos. El juego permitirá que los padres se comuniquen y conozcan más a sus hijos, podrán conocer sus gustos y preferencias y les será más fácil elegir el juguete adecuado. Hay que recordar que no es necesario que el juguete sea caro o que esté de moda, son los juguetes más sencillos y simples los que estimulan la imaginación y la creatividad de niño.

El uso de los juguetes y sus beneficios

El uso de los juguetes posibilita la acción y estimula los procesos mentales y físicos del niño. Cada objeto o juego suele presentar diversas utilidades sobre las que se pueden desarrollar habilidades. Por ejemplo, una pelota tiene como función principal impulsar la actividad motora gruesa y los movimientos finos de la mano; pero también actúa sobre la percepción de la forma, la sensibilidad táctil, la discriminación visual, entre otras propiedades. Así, los juguetes abarcan un amplio rango de posibilidades de estimulación.

Un mismo juego o juguete puede usarse durante mucho tiempo, si se le va modificando la complejidad de la propuesta al niño, de modo que implique una continua estimulación. Por ejemplo, los cubos pueden ser usados por el bebé para tomarlos, golpearlos entre sí, tirarlos. Al gatear, llevará las piezas de un lugar a otro; sentado, llenará y vaciará las piezas en un recipiente. A los dos años, el niño empezará a realizar construcciones simples como una fila o una torre; a los tres años, será capaz de construir torres más complejas, puentes, trenes, etcétera. El juguete es el mismo, lo que ha variado es su forma de utilizarlo, según la evolución de sus procesos físicos y psíquicos.

El mejor juguete es aquel que mejor corresponda al desarrollo del niño y satisfaga las necesidades que caracterizan su personalidad en formación. En cada juego, el niño buscará nuevas formas de acción pero el adulto deberá estimularlo para que utilice sus recursos físicos y mentales. Un juego en sí mismo no enseña a los niños a actuar, se requiere de la intervención del adulto, para que oriente al niño a asimilar las funciones de los objetos o juguetes. Posteriormente serán ellos mismos quienes aplicarán los conocimientos adquiridos, generalizarán relaciones y descubrirán por su propia acción nuevos medios y formas de actuar con los juguetes.

Tipos de juegos según la edad del niño

Los niños juegan de diversas formas, dependiendo de su personalidad y de sus capacidades, intereses o necesidades personales. Pero principalmente, el juego se presenta de acuerdo a la etapa o evolución del niño.

0 a 2 años: En esta etapa el juego del niño se centra en sí mismo, en su cuerpo y en la exploración de los objetos que le rodean, este tipo de juego "solitario" es lo que hace que los niños de esta edad se deleiten agitando sonajas y tirando pelotas solos.
Se recomiendan: sonajeros; juguetes con sonidos como instrumentos musicales de plástico; libros de tela y/o plástico, juguetes con diversas texturas, colores y brillos. Siempre deben ser objetos grandes, para que no corran riesgo de atorase, en esta primera etapa se llevan todo a la boca.

2 a 3 años: Esta edad comprende el "juego paralelo", a los niños les gusta jugar en compañía de otros pero aún no interactúan completamente con ellos.
Se recomiendan: puzzles de 2 a 4 piezas, en lo posible grandes y con figuras sencillas; juegos de encastre de piezas más pequeñas. Materiales para armar casas ya que están iniciándose en lo que más adelante va a ser el juego simbólico. Masa para modelar. Juegos con sonidos de animales o juegos con sonidos y voces que comienzan a enseñar colores, frutas, etcétera.

3 a 4 años: En esta etapa el niño juega con otros compañeros pero cada uno le da un uso y sentido diferente, no hay roles específicos para cada niño (juego asociativo).
Se recomiendan: crayolones y dactilopinturas; puzzles de hasta 6 piezas grandes; libros de pintar; masa para modelar con moldes de figuras; juegos de mesa; juegos temáticos como muñecas, autos y pistas, juegos para armar granjas, etcétera. Juegos para armar la figura humana.

4 a 5 años: Aquí el niño ya interactúa completamente con los demás, de manera más organizada, asumiendo roles para obtener un producto o cumplir una meta. A esto se denomina "juego cooperativo".
Se recomiendan: disfraces, pizarrón, juegos de té, herramientas, comidas, para fomentar el juego simbólico. Juegos de mesa como el memory, la lotería. Pinturas, pinceles y masas.

5 a 6 años: se da el juego simbólico en su máxima expresión, suelen separarse por sexo para jugar, las niñas imitan lo que ven en los adultos y eligen jugar a las maestras o las mamás; los varones suelen elegir juegos que ven en la televisión (superhéroes, luchas).
Se recomiendan: puzzles de más de 6 piezas; juegos de mesa reglados, explicándole al niño con anterioridad las reglas del juego. Cartas. Juegos de creatividad que pueden ser con masa o con formas. Juegos que incentiven el aprendizaje de números y letras. Disfraces. Pictonary.

A partir de los 6 años: se fomenta en estas edades los juegos que permitan enseñar la lecto-escritura y promuevan los aprendizajes.
Se recomiendan: juegos de mesa para asociar figuras con palabras o para formar con letras las palabras del dibujo. Pictonary. Puzzles de piezas chicas. Libros de cuentos.

A medida que el niño evoluciona, el juego se hace más complejo, con temas más imaginarios, con reglas y detalles más estructurados.

María Eugenia Vilardo, licenciada en Psicomotricidad, [email protected]

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