¿A qué atribuye la respuesta de los privados con la ley de promoción de vivienda?
Julio Villamide: “No existe antecedente en 50 años”
El asesor inmobiliario privado explicó cuál será el impacto de la ley de promoción de vivienda social en Montevideo
El asesor inmobiliario privado explicó cuál será el impacto de la ley de promoción de vivienda social en Montevideo
¿A qué atribuye la respuesta de los privados con la ley de promoción de vivienda?
Se dan muchas cosas. Por un lado una cierta saturación en la franja costera y esta ley llegó justo. Nosotros hicimos una medición que muestra que el stock sigue subiendo, y con esto se llega justo para evitar que se reiterara el efecto del 98 y 99 cuando hubo un exceso de stock. Después de la crisis de 2008, hay mucha gente que quiere tener sus ahorros diversificados y algo en ladrillos, porque las tasas de rentabilidad son muy superiores a las colocaciones financieras, pero además la seguridad es infinitamente mayor. Además, todos los partidos políticos están de acuerdo con que la libertad de contrataciones en el mercado inmobiliario es el mejor sistema, por lo que no existe amenaza de regulación de mercado de alquileres. La gente se iba a asentamientos desde la ciudad formal. Ahora empezamos a ver el fenómeno inverso en la encuesta de hogares. Por eso los alquileres en la periferia están subiendo más que en la costa.
Entonces se trata de un cimbronazo importante, ¿tiene antecedentes históricos?
No tiene. Nosotros a mediados del año pasado hicimos una presentación en donde anunciamos que se iba a reducir a la mitad la inversión en torres suntuarias, y se iba a triplicar la inversión en torres medianas como efecto en el corto y mediano plazo de la ley. Pero no pensamos que eso pasara sólo en 2012.
¿Es decir que la oferta para la clase media se triplicó en un año?
Claro. Nosotros estábamos hablando de eso, y para muchos parecía raro. Algunos inversores no la veían, y son los que ahora están empezando a analizar proyectos y a presentarlos. Fue un cambio muy rápido. Obviamente no existe antecedente en los últimos 50 años. Probablemente haya sido algo parecido a lo que pasó en la década del 50 con la aprobación de la ley de propiedad horizontal, que generó un boom espectacular.
¿Qué otro efecto podrá generar la ley?
Prevemos que aumente la formalidad y baje la informalidad. Y ese no es un dato menor. Yo particularmente he estudiado bastante la informalidad urbana. Tengo la percepción que el tema de la inseguridad es hija de la mala distribución de la renta y la elevada informalidad. La evidencia en América Latina muestra que los peores indicadores de criminalidad están en países que tienen mala distribución de la renta y alta informalidad urbana. En Chile, que tienen una buena formalidad urbana, pero una mala distribución de la renta, la criminalidad es superior a Uruguay. Creemos que la formalidad urbana va directamente vinculada con los niveles de seguridad de la sociedad.
¿Y este fenómeno puede contribuir a la seguridad entonces?
Sí, a mediano y largo plazo no tengo ninguna duda. El proceso de expansión empezó en 1987 con el último error de votar una ley de alquileres en 1985, cuando los partidos con eso espantaron a la cuarta parte de los propietarios del mercado de alquileres, con lo que se cuadruplicaron los precios. Un alquiler que hoy sale $ 11.000, pasó en ese momento a $ 44.000. No se podía pagar. Los que pudieron, porque sus padres tenían una casa en Lagomar o Solymar, se fueron a vivir ahí, y fue cuando se formó la Ciudad de la Costa. Los demás formaron asentamientos, y ahí nacieron los asentamientos irregulares. De ese error aprendieron todos los partidos, incluido el Frente Amplio. Todos los partidos tienen claro que hoy, si afectan los intereses, el derecho de propiedad, los propietarios van a buscar otra alternativa donde construir, y será el Estado que deberá construir esas viviendas. Creo que desde el punto de vista de los ciudadanos, que sin saber por qué en un momento fueron expulsados de la ciudad y ahora sin saber por qué ven que pueden volver, les cambia la vida sustancialmente. No es lo mismo dar una dirección de La Teja para pedir un empleo, que decir una dirección del barrio Maracaná. Creo que mejora la calidad de vida de las personas, su inserción en la sociedad. Estamos empezando a construir una generación que ya no está tan fragmentada como la que hoy es protagonista en las páginas rojas.