El Ejecutivo de la AUF se sacó de encima el viernes una dura prueba, con la Asamblea de clubes que aprobó el balance. Las dudas sobre el futuro del gobierno de la AUF quedaron soterradas, y ahora los presididos por Valdez se encaminan, sin mayores contratiempos, rumbo a la fecha a la que querían arribar: el 31 de diciembre, cuando se terminará el contrato que mantiene desde 1998 con Tenfield por los derechos de marketing de la AUF.
En realidad, las dudas se habían despejado en los días anteriores. Las intentonas y amenazas veladas de un golpe en la AUF, fueron cambiadas por un zurcido político que le aseguró el poder al Ejecutivo. La jornada clave fue hace dos semanas, a dos bandas: por un lado, la ratificación del apoyo de Nacional al Ejecutivo, que lo blindaba políticamente; por otro, la reunión de clubes en la Chacra de Juventud de las Piedras, donde estuvieron los neutrales Alejandro Balbi, Ignacio Alonso y Roberto Pastoriza, para hablar cara a cara con las instituciones, desarticulando los ánimos desestabilizadores.
No fue casualidad entonces que llegaran como llegaron a la Asamblea del viernes 23: con tranquilidad, sonrisas y hasta un brindis de fin de año entre dirigentes, tras votar un balance que dio utilidades por primera vez en siete años.
Ahora, al Ejecutivo le queda una semana para que el contrato con Tenfield se venza, y los derechos vuelvan a la AUF, que ya dijo que no quiere renovar un acuerdo similar con la empresa, porque quiere explotar directamente esos derechos, ya que entiende que va a obtener mucho mayores recursos.
En ese sentido es que hay que leer la carta que el Ejecutivo publicó el viernes: "Esta institución transita su año Nº 116 con un rumbo bien definido que le permitirá fortalecer su estructura económica y, con ello, su capacidad de inversión en infraestructura y en todo lo necesario para que los futbolistas sean cada día mejores, sus clubes funcionen con profesionalismo y sean sustentables, y los uruguayos todos podamos disfrutar del espectáculo que queremos", escribió, y agregó: "Naturalmente, cuando hay cambios hay resistencias. Esto es lógico, previsible y natural ante todo proceso renovador. Pero también es indudable que dicho proceso es imprescindible para el desarrollo y crecimiento de todo el fútbol del Uruguay".
"Trabajaremos para integrar a los diferentes actores a esta etapa, porque sabemos que tarde o temprano entenderán que este proceso beneficiará al fútbol todo. Quienes quieran sumar su aporte para construir un mejor fútbol siempre tendrán lugar", sintetizó la AUF en el comunicado, claramente destinado a los choques que tuvo con Tenfield en el año, en este tema y también en la oferta de Nike, por la cual la empresa de Casal tuvo que pagar cinco veces más de lo que pagaba por los derechos de comercialización de la camiseta de la selección.
Al año le queda poco menos de una semana, pero ya no hay margen para nada nuevo, porque las oficinas de la AUF están cerradas hasta el 9 de enero. Por tanto, el Ejecutivo podrá cumplir su objetivo, dejar vencer el contrato y a partir de ahí entablar un nuevo modelo, negociando directamente los acuerdos con las empresas interesadas, más allá de que Tenfield seguirá siendo un socio clave al ser el dueño de los derechos de TV del fútbol uruguayo y de las Eliminatorias -y de que la AUF dejó abierta la puerta para que siga trayendo empresas, pero ya no como explotador sino como intermediario y cobrando una comisión-. A partir de ese momento, entonces, comenzará una nueva era política en el fútbol uruguayo.