El error de destinar dos días para visitar Moscú es tan enorme como repetido. Es una ciudad en la que hay que pasar al menos cuatro jornadas para disfrutar de largas caminatas, apreciar sus incontables puntos de interés, hacer compras en lugares maravillosos y poder transportarse a otras épocas por su antigua y rica historia presente en la
arquitectura, monumentos y fascinantes museos. Ser un turista en la ciudad atravesada por el río Moskova es un privilegio que debe aprovecharse al máximo.
Los próximos meses son duros en el hemisferio norte en cuanto al clima, con un frío que para quienes habitamos estas latitudes es difícil de afrontar, aun con la ayuda de un borsch caliente (porque de esa calórica sopa de remolacha, legumbres y carne también hay una versión fría) y mucho abrigo.
En estos días muchos tienen a Rusia en su cabeza por el Mundial de Fútbol, lo que es una buena opción, ya que se realizará en verano. Pero para quienes no están tan interesados en ese campeonato, es una muy buena idea planear visitar el país terminado el evento, donde se espera que los precios bajen y se pueda disfrutar de las bondades e infraestructura que este deje. Contrario a lo que suele suponerse sobre una gran metrópoli, Moscú posee una planificación urbana muy sencilla de entender, con su gran e indiscutido epicentro en la Plaza Roja; desde allí hacia afuera la ciudad se plantea en círculos concéntricos y avenidas que los atraviesan. Es muy fácil recorrer Moscú con un mapa en la mano –que se ofrecen en todos los hoteles y en alfabeto latino– y que en general individualizan todos los lugares de interés. Si bien todavía Rusia tiene un camino a recorrer con el inglés como segunda lengua, cada vez se adecua más a las necesidades de los turistas (menú, indicaciones de calles, información del metro, etc.). Ayuda la amabilidad de los habitantes que muestran una buena disposición para ayudar a los viajeros.
Los jóvenes hablan muy bien en inglés, por eso siempre es mejor recurrir a ellos cuando se necesita información. Así, luego de llegar al lugar de hospedaje, lo primero que hay que hacer es ubicar la Plaza Roja –que en antiguo ruso significa 'Plaza Bonita'– y a partir de allí organizar el recorrido.
El ingreso por la Puerta de la Resurrección es uno de esos momentos en los viajes en que los ojos empiezan a marearse por todo lo que hay para ver. Allí se encuentra el Mausoleo de Lenin –donde se exhibe el cuerpo momificado del líder de la revolución comunista– y el pequeño cementerio que alberga a los mandatarios muertos durante su mandato, como José Stalin; la colorida catedral de San Basilio con sus hermosas y numerosas cúpulas en forma de cebolla; el maravilloso castillo del Museo Histórico, y las bellísimas y lujosas tiendas Gum –construidas a fines del siglo XIX para los mismos fines de la actualidad, pero que en la era de Stalin fueron utilizadas como oficinas del Estado y luego como mausoleo de la esposa del mandatario–, en donde nace una serie de calles peatonales llenas de tiendas, perfumerías, comercios donde comprar suvenires, restaurantes, cafeterías y todo lo que se necesita para pasar un buen rato. Es un sitio que sorprende por una bella estética y la iluminación. Todo esto secunda al Kremlin, la ciudad fortificada construida en el siglo XII, fundamental para entender la compleja historia de este país; el recorrido (es conveniente hacerlo con guía), es de unas tres horas, donde también se puede visitar la Armería y exposiciones temporales.
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undefined Tverskaya. La calle Tverskaya, más conocida con el nombre de Gorky, es la avenida más importante de la capital rusa, cuya historia se puede rastrear hasta el siglo XII, donde se encuentra el Kremlin y la famosa Plaza Roja. Tverskaya. La calle Tverskaya, más conocida con el nombre de Gorky, es la avenida más importante de la capital rusa, cuya historia se puede rastrear hasta el siglo XII, donde se encuentra el Kremlin y la famosa Plaza Roja.
Arte y recreación
La historia va de la mano del arte, y el teatro Bolshói es un punto obligado en Moscú. Se puede comprar entradas por internet para presenciar una obra, e incluso para realizar una visita guiada. Si no se dispone de tiempo para ninguna de las dos opciones al menos es importante conocer el espectacular edificio.
Unos pasos más allá del Bolshói se ubican una variedad de tiendas de lujo que son un clásico de las marcas prémium: las Tsum. Muy cerca se encuentra la calle Tverskaya, principal arteria de Moscú. Tanto durante el día como por la noche se puede recorrer, es muy animada y posee muchas opciones para almorzar, cenar, tomar algo y para compras, tanto sobre la misma avenida como por sus transversales.
Uno de los lugares más pintorescos es el Pushkin Café, que además de considerarse como uno de los mejores restaurantes de Moscú –y con precios razonables– es un lugar que vale la pena conocer por su atractivo edificio histórico. Otra de las vías públicas a tener en cuenta es Arbat, la primera calle peatonal de Moscú y hoy una de las más transitadas, animadas y de gran valor histórico también. En su recorrido se pueden conocer monumentos arquitectónicos, tiendas de todo tipo, suvenires y lugares para comer.
Otro de los lugares interesantes e inesperados en Moscú es la antigua fábrica de chocolate Octubre Rojo, donde hoy funciona un centro cultural y de moda, con tiendas de diseño, galerías de arte, bares, discotecas, restaurantes y de todo, con lo que se convirtió en uno de los sitios de moda para divertirse, tanto los locales como los turistas. En la capital de Rusia las opciones de diversión, culturales, históricas, arquitectónicas y hasta de naturaleza son imposibles de enumerar en su totalidad, pero no podemos dejar de mencionar otros tesoros, como la
catedral de Cristo Salvador, el Museo de Bellas Artes de Pushkin, el monasterio Novodévichi, la galería Tretyakov, el parque de la Victoria y mucho más. Por todo esto es que un plan turístico en Moscú es para no menos de cuatro días.
El metro
Metro
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Nada como una ciudad con una excelente red de líneas subterráneas que, en sí mismas, son un enorme atractivo histórico y cultural. Es el caso del metro de Moscú, inaugurado en 1935, famoso por su profundidad, belleza y protagonismo en la vida de los moscovitas.
Es uno de los paseos que hasta se realizan con guía, y vale la pena porque incluye historias muy interesantes y visualmente es impresionante. Desde el inicio de la Gran Guerra Patria y durante todo el período de ataques aéreos que sufrió Moscú, el palacio subterráneo sirvió como refugio y hogar de los moscovitas.
Son más de 200 estaciones, 44 de las cuales son catalogadas como patrimonio cultural.