10 de diciembre de 2014 17:46 hs

Charles Allen, Michael Hayden o José Rodríguez son nombres que estaban más o menos olvidados, pero que ahora resurgen en la escena pública. Son antiguos altos mandos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EEUU, que reaccionaron ante la presentación de un informe del Senado de ese país que denuncia la “brutalidad” de las torturas practicadas por esa agencia en cárceles de otros países contra sospechosos de terrorismo. La divulgación del informe anteayer desató una serie de denuncias y protestas. Y también defensas.

Ya el mismo día que la Comisión de Inteligencia del Senado divulgaba un resumen de una investigación de cinco años sobre el Programa de Detención e Interrogatorios que estuvo vigente entre 2001 y 2009, un grupo de defensores de las prácticas que allí se denunciaron crearon un sitio web para dar su versión de los hechos. El portal se llama “La CIA salvó vidas” y sus autores se presentan como “antiguos oficiales de la agencia que en total suman cientos de años de servicio”.

“Todos ellos saben de primera mano que el programa de interrogatorios estaba autorizado, fue legal y efectivo. También tienen en común que, durante los más de cinco años que se investigó, la Comisión del Senado no se molestó en contactarlos para conocer sus puntos de vista”.

Más noticias

Ayer estos hombres comenzaron a dar la cara con entrevistas en televisión, editoriales en periódicos y notas de prensa. En general son cinco los grandes argumentos que plantean contra un documento que desató revuelo político a nivel interno e internacional: que ellos no fueron consultados y por lo tanto no es objetivo, que el programa sí fue efectivo –contrariamente a lo que concluyeron los investigadores–, que las denuncias de torturas no son tan tremendas como se plantearon, que ellos no mintieron ante las autoridades, y que la divulgación del programa significa un riesgo para los Estados Unidos.

La primera premisa, la de la falta de objetividad del reporte, contó también con el apoyo de publicaciones como Forbes, donde el mismo Steve Forbes redactó un editorial condenando la “obscenidad” del documento. “La investigación ya evidenciaba falta de credibilidad porque tampoco había incluido a la minoría republicana de la Comisión”, denunció el redactor.

“Si los demócratas hubieran hablado con algunos de nosotros (probablemente cientos), hubieran tenido que lidiar con nuestro convencimiento de que este programa sí condujo a la captura de operativos de Al Qaeda, incluyendo los datos que ayudaron a encontrar a Osama Bin Laden”, se quejó otro de los defensores del pasado de la CIA, Michael Haydan –director entre 2006 y 2009– en un editorial en el diario británico Telegraph.

"Información fundamental"

El argumento de la real efectividad del programa –frente a las denuncias de la comisión del Senado de que “complicó y en algunos casos impidió misiones de seguridad nacional” o que fue “profundamente defectuoso”– también fue esgrimido por la misma CIA, que en medio de esta tormenta se limitó a hacer tres cosas. Primero, divulgó “información de interés” sobre el caso, con todas sus aclaraciones. Luego, publicó una declaración del actual director del cuerpo, John Brennan. Tercero, reflotó un documento con la defensa que hizo la Agencia ante la Comisión en junio de 2013.

“El programa produjo información valiosa y única”, tituló la CIA un apartado. Si bien reconoce que no tiene modo de saber si hubiera obtenido esa misma información por otras vías, la Agencia destaca sus logros y menciona como ejemplo el hallazgo de Bin Laden, a quien llegaron finalmente gracias a información aportada por detenidos torturados que confesaron.

“Esto sirvió para identificar gente. Fue crucial, nos permitió obtener información fundamental para reorganizar nuestras acciones ante nuevos desafíos”, se defendió también en entrevista con CBS Charles Allen, en su tiempo alto mando de la agencia. Con palabras similares y ante Fox, José A. Rodríguez calificó el programa como “exitoso”. Con ironía comentó que “es increíble que hayan llegado a esta conclusión porque nos permitió destruir una organización”.

La web que defiende los métodos de la CIA recomienda un libro de su autoría titulado “Medidas duras. Cómo las acciones agresivas de la CIA luego del 11 de setiembre salvaron vidas de estadounidenses”.

Un método conocido

En esa misma entrevista, Rodríguez hizo un comentario que se repitió en la editorial de Hayden y en otras declaraciones de las últimas horas: la práctica más peligrosa –el submarino– se realizó tres veces entre 2001 y 2003. “Se hizo a tres personas en todo el programa, eso es todo. No sé de dónde salen los otros números”, increpó.

Sus colegas fueron más fríos. Hayden quiso destacar que el submarino fue practicado con miles de aviadores estadounidenses en sus entrenamientos, y Allen comentó en televisión que él mismo las padeció en 1971 y 1972.

En la polémica intervinieron también políticos como el senador Saxby Chambliss, uno de los republicanos que integran la comisión pero que se opusieron a toda la investigación. Calificó todo como “ridículo” y juró que “esto no hará ningún bien”, en entrevista con el canal televisivo del Post. “Y no se confundan: este informe obscenamente politizado va a causar serios problemas”, lanzó también el redactor de Forbes.

Al margen de las politizaciones, las acusaciones de falta de equilibrio por parte de los investigadores o la cantidad de veces que se torturó o no, los defensores de los métodos aplicados siguen firmes en su idea de que no fueron tan tremendos.

“Los interrogatorios no son algo lindo, los interrogatorios sirven para conseguir resultados. Y en este caso conseguimos información muy, muy valorada que me ayudaron a mí día a día”, aseguró ante las cámaras Charles Allen.

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos