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La construcción volvió a trabajar, pero hay obras que siguen paralizadas

El Sunca pidió reunión con el Ministerio de Trabajo por despidos y envíos a seguro de paro concretados en las últimas horas

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14 de abril de 2020 a las 05:01

Tras la licencia especial que se extendió por tres semanas, la industria de la construcción retomó este lunes su actividad, aunque ello no ocurrió en la totalidad de las obras. Hubo casos en que no había tapabocas y guantes al iniciar la jornada, según constató el Sindicato Único de la Construcción y Ramas Afines (Sunca). En esos lugares la actividad seguirá paralizada hasta que se reúnan las condiciones mínimas para poder estar de vuelta en funcionamiento. 

El Sunca se enfocó en este primer día a orientar y fiscalizar el cumplimiento del protocolo sanitario a lo largo y ancho del país. Según relató a El Observador el presidente del sindicato Daniel Diverio, hay “muchas empresas chicas” que no están afiliadas a ninguna de las cuatro gremiales y tienen desconocimiento de lo acordado.

El vicepresidente de la Cámara de la Construcción, Alejandro Ruibal dijo a Subrayado que el 90% de las obras reactivó los trabajos en esta jornada y que con el correr de las horas se seguirá afinando el cumplimiento de las medidas sanitarias. También apuntó a que hay casos en que las tareas se han mantenido paralizadas por decisión propia de sus responsables.

El Sunca esperaba un movimiento de unas 100 mil personas por el reinicio de su actividad incluyendo puestos directos e indirectos. Dentro de las obras de mayor porte que retomaron sus tareas este lunes estaban la de planta de celulosa de UPM en Paso de los Toros y el proyecto del Ferrocarril Central que conecta esta ciudad con Montevideo. 

En la mayor parte de las obras la jornada se limitó a la charla de inducción y a tareas de acondicionamiento de los lugares de trabajo. Una situación particular ocurre en la construcción y montaje de la planta de producción de cementos Cielo Azul ubicada a 15 kilómetros de la ciudad de Treinta y Tres, donde hay empleadas unas 800 personas. Diverio explicó que se está negociando porque los inversores brasileños plantean dificultades para seguir con los trabajos y quiere suspenderlos por dos meses.

“No es entendible que una obra con ese porte de inversión tenga dificultades para cumplir con el protocolo. Lo que necesitaba quizás es contratar algún ómnibus más para llevar a la gente, y generar condiciones en vestuarios y comedores como todo el mundo. Quizás algunas empresas chicas podrían tener dificultades, pero una empresa de ese porte no sé si realmente hay otra intención. Capaz tengan algún problema financiero o de contrato y cualquier excusa les sirve para resolver un problema que no es con nosotros”, afirmó Diverio.

Por otro lado, el Sunca solicitó una reunión con las gremiales empresariales y el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), para plantear su preocupación por el envío a seguro de paro y los despidos que se han sucedido en los últimas horas en varios puntos del país.

“Queremos regular eso. No puede ser que haya empresas que aprovechen la situación para mandar trabajadores al seguro de paro o despedir simplemente porque tienen dificultades para cumplir con el protocolo. Si hoy estamos trabajando es porque las cámaras y el gobierno acordaron convocarnos a trabajar cuando nuestro planteo era que no había condiciones. Seguimos insistiendo en que no existen las condiciones. Lo que sí tenemos es un protocolo. Lo mínimo que tiene que hacer es respetar lo acordado y convocar”,  dijo Diverio.

El primer día

A modo de ejemplo, la prevencionista de la constructora Stiler, Carolina Añón, explicó a Telemundo que para cumplir el acta firmado en el MTSS la empresa elaboró un procedimiento que fue informado a primera hora de la mañana cuando los operarios llegaron a una de las obras.

En la charla se pidió a los trabajadores mantener distancia de por lo menos un metro entre uno y otro, y se distribuyeron dos tapabocas de tela por persona que deberán utilizarse de manera obligatoria. Se dispuso de casetas para la higiene con agua y jabón, toallas de papel y vasos descartables. Al final del día cuando ya no queda personal se realiza desinfección con alcohol rectificado, hipoclorito y amonio cuaternario. También se trasmitió que el protocolo durará varias semanas, por lo que las distintas acciones deben incorporarse como hábitos cotidianos e intentar trabajar con normalidad.

Entre la larga lista de medidas de prevención acordadas de manera tripartita está la utilización de tapabocas, la implementación de rutinas para el lavado de manos u uso de alcohol en gel disponible en dispensadores. También se recomienda la desinfección de herramientas antes de su utilización y que el personal trabaje en cuadrillas manteniendo una distancia de por lo menos un metro con su compañero. La misma distancia se pide al momento del almuerzo y si no es posible se recomienda escalonar el uso del espacio destinado a comedor.

Además, los vehículos que se utilizan para trasladar a los obreros deben hacerlo usando solo la mitad de sus plazas para que se cumpla con el distanciamiento adecuado. Por otro lado, las viviendas en las que viven los trabajadores cuando las obras son lejos de sus casas deben adecuarse para que no haya hacinamiento. Por ejemplo, no está permitido el uso de camas cuchetas.

En aquellos casos donde el delegado de obra constata que no se está cumpliendo con las medidas de prevención tiene potestad para paralizar las tareas, algo similar a lo que pasa cuando no se cumple con las medidas de seguridad exigidas. Luego de una inspección del MTSS si se constata el incumplimiento se clausura la obra hasta que se  regularice la situación.

Prestaciones especiales

También hay un acuerdo bipartito con fondos de la construcción –aportados por empresarios y trabajadores- para subsidiar a aquellos obreros que tienen patologías de riesgo. En caso de que el médico certifique una enfermedad preexistente como pacientes diabéticos insulino dependientes, portadores de enfermedades o tratamientos que generan inmunodepresión y trabajadoras embarazadas tendrán acceso a una partida de $ 23.822 mensuales con un máximo de dos meses. Aquí también se incluyen a los trabajadores mayores de 65 años que no tengan acceso al subsidio por enfermedad.

En caso de una certificación médica obligatoria por cuarentena, se dará $ 16.377 por un período de 14 días.

 

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