6 de diciembre de 2018 5:03 hs

La economía argentina es un auto que chocó, entró al taller y tiene su seguridad mejorada, pero su motor sigue siendo el mismo motor vetusto que durante muchos años ha funcionado de forma lenta. Durante los gobiernos kirchneristas el auto venía siendo manejado por un conductor bajo los efectos del alcohol y luego el presidente Mauricio Macri se transformó en un conductor que le sumó drogas. Con alcohol y droga, terminó chocando.

Esa fue la metáfora que eligió el director ejecutivo del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), Guillermo Tolosa, para ilustrar la situación de la economía argentina, en una charla para ejecutivos, en la que también trazó una perspectiva para los próximos años.

¿Por qué Argentina entró en una crisis social? Tolosa comparó la conducción de un auto bajo efectos del alcohol con el aumento del gasto público, que pasó de 25% a 43% del PIB entre 2004 y 2015. A eso se suma el crecimiento en la cantidad de empleados públicos que pasó de 2 millones a 3,5 millones en ese período y las jubilaciones por invalidez que treparon de 81 mil a 1,05 millones.

Eso se reflejó en un empeoramiento continuo de la situación fiscal. Según dijo Tolosa, el nuevo presidente (por Macri) no tomó medidas relevantes para atacar la vulnerabilidad fundamental que tenía la economía. “Es una fiesta populista cuyo legado se mantiene. Macri ha tratado de reducir en parte estos desequilibrios, pero el esfuerzo ha sido muy menor”, evaluó Tolosa.

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Del lado de la política monetaria, el actual gobierno siguió imprimiendo dinero para financiar el rojo de las cuentas públicas como hacía su antecesor y para compensar la compra de dólares en el inicio del mandato. Así la presión sobre la base monetaria aumentó más que en la era kirchnerista y para compensarlo se emitieron Lebacs (letras a muy corto plazo) para retirar dinero de circulación.

El economista puntualizó que si no se hubiese apelado a imprimir dinero para financiar el déficit, no se habrían creado las Lebacs posteriormente. Ese fue el error clave. “Macri le agregó drogas al alcohol. No hay caso en la historia de la macro donde uno pueda financiar déficit a tan corto plazo y no meterse en problemas tarde o temprano. Es inevitable”, afirmó Tolosa.

Diego Battiste

El choque y la entrada  al taller

En abril los mercados emergentes pasaron a enfrentar otro escenario por el aumento de las tasas de interés y el fortalecimiento del dólar. El tipo de cambio pasó de 20 a 40 pesos argentinos en poco tiempo y la confianza de los inversores se desmoronó.

Fue recién en octubre cuando la situación se estabilizó tras el segundo programa de asistencia financiera acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Fue cuando el auto realmente entró al taller, según Tolosa, porque se estableció que el déficit primario debe ser cero y del lado de la pata monetaria el Banco Central (BCRA) deja de financiar al gobierno. Además, se eliminó “la bomba” de las Lebacs  y se sustituyeron en parte por Lelics (letras a siete días exclusivas para los bancos).

Un motor lento

Argentina tiene cubierto su financiamiento hasta  noviembre de 2019 con la plata del FMI. “Lo que se está haciendo es apoyar a Macri para que saque las cosas adelante antes de la elección. Después se verá”, afirmó Tolosa.

Aunque la reducción de vulnerabilidades sienta bases para volver a crecer, Tolosa dijo que el motor “sigue siendo muy lento” y la economía tendrá dificultades serias para expandirse y volver a impulsar a Uruguay y a la región.

En 2019 hay buenas chances de que el país “no descarrile” y la actividad se recupere. En 2020 y años posteriores cualquiera sea el resultado electoral la economía crecerá lentamente y estará sujeta a nuevos accidentes, pero moderados.

“Hay debilidades muy profundas. La primera es el riesgo populista que es muy alto y eso siempre va a ser un freno a la inversión. Gane quien gane las elecciones los inversores de largo plazo van a tender a no invertir en Argentina”, apuntó Tolosa.

También recordó que el nuevo gobierno tendrá que salir al mercado en busca de financiamiento. La deuda cerrará el año en un equivalente al 80% del PIB.  “Argentina va a tener problemas cuando enfrente a los mercados con la deuda más grande que ha tenido y sin el apoyo del FMI”, alertó el experto.

 “No van a poder pagar la deuda en algún momento y eso va  generar problemas. No va a caer el sistema bancario y no va a ser un default desordenado como en 2001, pero algún tipo de reestructura ordenada donde el FMI los va a llevar de la mano es muy probable”, proyectó Tolosa.

Una crisis, una oportunidad

Para el experto, la exposición de Uruguay a Argentina sigue siendo considerable. Aunque bajó por el lado del comercio de bienes es muy alta en turismo y servicios. Eso supone que la economía local sentirá un cimbronazo la próxima temporada de verano. De todas formas, la situación compleja del vecino brinda oportunidades, por ejemplo, en inversión extranjera directa que puede seguir direccionándose hacia el país como ya ocurrió en el pasado, según Tolosa.

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