La lluvia que cayó durante toda la noche del último día de 2011 y que apenas cesó unos minutos antes de la quema de 24 toneladas de fuegos artificiales no impidió que dos millones de personas acudieran a la principal fiesta de Año Nuevo de Río de Janeiro, la mayor del mundo.
La fiesta de Año Nuevo en Río fue la mayor del mundo
La incesante lluvia no impidió que dos millones de personas se congregaran en la playa Copacabana