21 de enero de 2015 19:01 hs

Hasta el año pasado podíamos salir por el frente de la casa en bicicleta. Este año ya no”, relató Bernardita, una vecina del balneario La Floresta, que año tras año ve cómo la erosión del mar y de las aguas pluviales se comen los barrancos junto al mar frente a su casa de veraneo. Este año el tramo de la rambla frente a su vivienda dejó de existir definitivamente y el límite de su jardín se transformó en el inicio de un precipicio que termina en la arena y el mar.

Pero no es solamente eso lo que les impide salir en bicicleta o a pie por el frente de su casa (en auto hace años que no lo pueden hacer). Además de que no tienen calle, a los costados de su jardín se han formado dos bocas profundas, que los mantienen “aislados” del resto del balneario. El terreno de su casa se ha convertido en una especie de península en la costa de La Floresta. Los vecinos lo comentan y ellos mismos lo saben: su casa es la más comprometida de todas. Antes, la puerta de su casa daba a la rambla.

El proceso erosivo de las barrancas afecta unos 650 metros de la costa de La Floresta. Años atrás un estudio de la Facultad de Ingeniería concluyó que cada año el fenómeno provoca que se pierdan entre 0,70 y 1,60 metros de rambla.

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En la alcaldía de la Floresta son conscientes de la situación. El concejal Miguel Arakelián adelantó a El Observador que más allá de la zona de los barrancos hay otros tramos de la rambla del balneario que también corren peligro de derrumbe.

Bernardita y su esposo alemán Bernd compraron la casa hace 14 años. Les encanta el balneario y si bien viven en Alemania, todos los años se vienen unos cuatro meses a La Floresta a disfrutar de la playa y la naturaleza. Ellos no se resignan a que la situación no tenga una solución. “Todos los años nos dicen algo nuevo sobre el proyecto (de la Intendencia de Canelones y el Ministerio de Transporte) que después no se cumple. Pero nosotros igual estamos esperanzados y somos optimistas en que el proyecto está en camino”, expresó Bernardita. Para entrar a su casa tiene que hacerlo por el fondo.

Luchando contra el mar
La erosión comenzó hace 10 años aproximadamente. Y desde hace unos cuantos también estos propietarios se han quedado sin la entrada del garage que tenía acceso por la rambla. Ahora, en cambio, cada vez que llueve el garage se les inunda debido a que no hay canalización para las aguas pluviales.“Hoy la casa ya no tiene valor ninguno, lo único que nos queda es el valor afectivo”, señaló Bernardita.

La primera boca al costado izquierdo de la casa se formó hace tres o cuatro años. A modo de prueba, Bernd comenzó a tirar escombros para ver si eso frenaba en algo la erosión y al cabo de unos meses comprobó que su idea daba resultado. De los escombros y la arena comenzó a brotar vegetación y esta se transformó en freno para que la erosión siguiera avanzando. Después de varios intentos con la Intendencia, logró que funcionarios municipales con máquinas retroexcavadoras terminaran de llenar el precipicio. “Hoy en esa boca se ha frenado la erosión”, explicó Bernardita. Ahora insisten para llenar la que tienen a la derecha de la casa.

“Antes por la calle pasaban ómnibus, niños en bicicleta, se juntaba mucha gente a ver la puesta del sol. Es que esta era la parte más linda de la rambla. Ahora los veraneantes se han quedado sin un lugar de paseo y nosotros quedamos aislados”, manifestó Bernardita, quien adelantó que uno de los vecinos de la cuadra tienen la casa cerrada desde hace años “por la decepción” que les causa verla en esa situación.

Sin dinero para obras
En un principio el proyecto para reparar el daño en la rambla del Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) y la Intendencia de Canelones era construir un murallón que “apuntale” el lugar. Sin embargo, Andrés Copelmayer, coordinador del gabinete de MTOP, dijo a El Observador que esa idea fue desechada dado que sería una solución momentánea, pero no de largo plazo. Por esa razón, se comenzó a trabajar en otro proyecto que además del murallón supone canalizar bien los drenajes de las aguas pluviales y de saneamiento de toda La Floresta, que también influyen en la actual situación. Según explicó el jerarca, la sola construcción del murallón “no solucionaría estructuralmente el problema” ya que solo atacaría momentamente la erosión del mar en esa zona, cuando “hay que pensar en preservar el balneario a largo plazo, no en el próximo verano”.

Coplemayer aseguró que el proyecto del MTOP ya está terminado, pero que las obras dependen de la Intendencia de Canelones, quien ha manifestado que por el momento no cuenta con el dinero necesario para encararlas. Los cálculos del MTOP señalan que la obra costaría más de U$S 8 millones. Según supo El Observador, la intendencia piensa contar con esa plata en marzo y a partir de allí llamar a licitación.

El Observador intentó comunicarse con el secretario general de la Intendencia de Canelones, Yamandú Orsi, pero no obtuvo respuesta.

EO Clips

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