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La genialidad prestada

Johnny Hallyday fue un imitador de Presley, pero a los franceses eso no les importó

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30 de enero de 2018 a las 05:00

El otro día, buscando no sé qué dentro de unas cajas llenas de polvo que seguramente terminarán en la basura el día que muera, encontré un disco de Johnny Hallyday, tan viejo como el tiempo. Había sido editado a fines de la década de 1960 y lo increíble fue que pude recordar –"seguir sus trazas", como se dice hoy en día cuando desaparece un avión- la forma cómo había llegado a mis manos. Lo compré en una disquería que quedaba cerca de la calle Tristán Narvaja y donde, ahora que lo pienso, podían hallarse grabaciones de artistas que no tenían difusión en radios uruguayas, pero que en otras partes eran genios.

Hallyday(1943–2017) nunca fue un genio original. Lo mismo que el argentino Sandro, comenzó siendo un imitador de Elvis Presley, no uno trucho como los cientos que se presentan en Las Vegas y que han hecho una vida profesional copiando la vida de otro, sino un músico que gesticulaba y hacia el intento de entonar como Presley, algo que no era fácil, pues Elvis solo hubo uno, aunque también hubo un solo Johnny Hallyday.

En el momento en que el mundo se enamoraba al unísono del ritmo beat –pop y rock- acuñado por figuras ejemplares de la época, como Elvis y los Beatles, cada país se sintió obligado a tener su mejor réplica de los "dueños" del fenómeno. Uruguay tuvo a Los Shakers, y Francia encontró en Hallyday al intermediario nacional de la contemporaneidad musical que estaba de moda y que iría a estarlo por largo tiempo. Puesto que Elvis era inimitable, quien pudiera imitarlo era un genio y bastaba para otorgarle una tajada de posteridad por anticipado.

El "Elvis francés" fue un fenómeno que alcanzó en ciertos años su cumbre, pero que nunca pasó de moda. En el carro de la gloria viajó a través de los tiempos hasta el día de su muerte. Vendió más de 110 millones de discos y en su funeral recibió honores de estado, algo que solo pocos en la historia francesa –el escritor Victor Hugo uno de ellos- han conseguido. El cantante Patrick Bruel dijo que cuando murió Hallyday fue "como si se hubieran robado la Torre Eiffel en medio de la noche". Lo enterraron en la isla de St. Barts, en el Caribe americano. Ahí está más cerca de Presley que si estuviera en el PèreLachaise de París.
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