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1 de enero de 2017 5:00 hs

La bicicleta, la fuerza aérea británica y el rock: Bradley Wiggins decidió retirarse definitivamente el miércoles a los 36 años, poniendo punto final a una carrera exitosa en el mundo del pedal.

Con un look Mod –movimiento cultural y musical que floreció en Inglaterra a fines de la década de 1950– que revelaba su fanatismo por grupos de rock como The Jam o The Who, el ciclista británico pudo ser DJ pero finalmente optó por el deporte.

Su otra pasión es la RAF, el ejército aéreo británico con cuyos escudos compitió el 7 de junio del año pasado, a los 35 años, para batir en el velódromo de Londres el récord mundial de la hora fijándolo en 54,526 kilómetros haciendo que la marca de 52,937 k de Alex Dowsett durara apenas un mes.

Wiggins, nacido el 28 de abril de 1980 en la ciudad belga de Gante, es uno de los seis corredores de la historia que ganó el Tour de Francia y que también batió el récord de la hora.

El Tour –la prueba más emblemática del ciclismo– lo conquistó en 2012 siendo el primer británico en lograrlo.

Wiggins heredó de su padre Gary, australiano, la pasión por el deporte del pedal aún cuando este abandonara a la familia cuando él tenía solo dos años.

A los 20 años inscribió su nombre en los Juegos Olímpicos al conquistar la medalla de bronce de la persecución por equipos con Gran Bretaña.

Fue ese el comienzo de una larga cosecha a nivel olímpico en la modalidad de pista.

A los 20 años Wiggins ganó la medalla de bronce en los JJOO y eso fue el inicio de una larga cosecha.

Durante mucho tiempo, las pruebas de ruta se le antojaron complicadas.

Pero todo cambió drásticamente después de los Juegos de Beijing 2008 donde adelgazó en forma considerable y eso le ayudó a reconvertirse en corredor de ruta, para poder aspirar a brillar en las grandes rondas, defendiéndose bien en la montaña y destacando sobre todo en la contrarreloj, la disciplina en la que fue campeón olímpico en Londres 2012 y mundial en Ponferrada 2014.

Su metamorfosis es, para algunos, sospechosa. Los rumores sobre dopaje lo acompañaron en los últimos meses.

A mediados de setiembre, su nombre apareció en los datos hackeados a la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) y el mundo pudo saber que antes de los Tour de Francia de 2011 y 2012, y del Giro de Italia de 2013, tuvo autorizaciones para uso terapéutico con productos en principio prohibidos para los ciclistas.

La semana pasada, su mánager en el equipo Sky, Dave Brailsford, tuvo que dar explicaciones ante una comisión del parlamento británico sobre un paquete recibido durante la Vuelta Dauphiné Libéré de 2011 y que contenía, según el dirigente, un descongestionante nasal.


La despedida de Wiggins se dio mientras la Agencia Antidopaje Británica cursa una investigación por ese episodio.

Pero por ahora Wiggins es un atleta limpio.

Con el Tour de Francia (2012) en el bosillo, su gran hazaña consistió en ganar poco después el oro olímpico de la contrarreloj en Londres 2012 sumando esa dorada a las tres que tenía ya en el ciclismo en pista en su palmarés olímpico.

En los Juegos de Río 2016 agregó otro oro en la pista, en la persecución por equipos, con lo que acabó su balance olímpico en cinco títulos y un total de ocho medallas.

El éxito de Río fue la culminación a una carrera brillante, pero que obligatoriamente empezaba a decaer con el paso del tiempo.

El chico criado en Kilburn, en la periferia oeste de Londres, siempre será recordado con una bicicleta. A los 12 años veía por televisión a Chris Boardman, casi desconocido en la época, ridiculizar a sus adversarios de la persecución en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

"Eso es lo que quería hacer. Estar en la bicicleta y ganar medallas para Gran Bretaña", relata.
"Fui lo suficientemente afortunado para cumplir mi sueño de niño, en el deporte del que me enamoré cuando tenía 12 años", agregó el miércoles.

Si el dopaje no lo ensombrece será recordado como una leyenda.

La frase


"El 2012 fue un año impresionante y funcionó como un motor para mí. El ciclismo me lo dio todo. El 2016 es el final del camino para este capítulo. Los niños de Kilburn que tienen los pies en el suelo y la cabeza en las nubes no ganan oros olímpicos y el Tour de Francia. Ahora sí lo hacen".

Momentos dorados


Beijing 2008
En su tercer Juego Olínmpico ganó dos medallas de oro, una en persecusión por equipos y otra en persecusión individual de 4.000 metros, prueba en la que también se había impuesto en Atenas 2004. También ganó tres oros en el Mundial de Manchester ese año. A partir de 2009 se reconvirtió para transformarse en un ciclista competitivo también en pruebas de ruta.

El Tour 2012
Fue su gran año al transformarse en el primer británico en ganar el Tour de Francia superando a su compatriota Chris Froome y al italiano Vincenzo Nibali. Posteriormente ganó la medalla de oro de los Juegos Olímpicos en la contrarreloj superando nada menos que al alemán Tony Martin y nuevamente a Froome.

Oro en Río 2016
Cerrando un notable palmarés olímpico ganó este año la medalla de oro en la persecusión por equipos junto a Edward Clancy, Steven Burke y Owain Doull imponiéndose sobre con nuevo récord mundial (3.50.365) a Australia y Dinamarca. En los Juegos cosechó seis oros, una plata y dos bronces. En los mundiales de ruta un oro y dos platas. En los mundiales de pista siete oros, cuatro platas y un bronce.


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