Espectáculos y Cultura > Picasso en Uruguay

La historia detrás de la llegada de 42 obras de Picasso a Montevideo

El coleccionista Jorge Helft y el director del MNAV adelantaron detalles de la muestra y anticiparon cuáles son las obras que se exhibirán

Tiempo de lectura: -'

23 de octubre de 2018 a las 05:02

A mediados de este año se conoció la noticia: en marzo de 2019 el Museo Nacional de Artes Visuales (MNAV) será sede de una importante muestra de Pablo Picasso que llegará directamente desde el Museo Picasso de París. Pero entre los detalles que se adelantaron de este proyecto faltó el nombre del gestor que posibilitó su origen. El francés Jorge Helft –conocido coleccionista de arte moderno y contemporáneo que vive mitad del año en París y mitad en Argentina, desde donde visita Uruguay– fue pieza fundamental para generar, primero, la aprobación del director del Museo Picasso, Lauren Le Bon. Y, luego, la conexión necesaria entre la institución parisina y el museo uruguayo. Enrique Aguerre, director del MNAV expresó que la idea original de la muestra es de Helft –que“peleó” para que la exposición tocara niveles de  excelencia– y a quien considera “la persona indicada, por la relación que tiene con el museo de París y por el conocimiento que posee”.

El coleccionista le planteó a Aguerre la posibilidad de traer obras de Picasso al MNAV y enseguida aceptó el desafío. “En  otro momento del museo hubiera dicho que no, porque no estábamos preparados” indicó el director que reconoce que, tras ciertas experiencias, el museo se encuentra en un punto de cocción perfecto para seguir aprendiendo y desarrollándose.

La llegada de esta exhibición supone mucho más que el desembarco de las 42 obras (confirmadas) del pintor malagueño. Porque el nombre –y legado– de Picasso abre un abanico de posibilidades para que Montevideo se apropie del acontecimiento. En ese sentido, Aguerre y Helft indicaron que desde hace un tiempo dialogan con distintas autoridades e instituciones culturales como el Teatro Solís y el Sodre para analizar la posibilidad de llevar el tópico de Picasso a terrenos como la música o el teatro (existe, por ejemplo, una obra escrita por el artista). También se espera poder generar propuestas educativas y conferencias y, a la vez, involucrar a la Academia para ampliar el panorama. 

El director del MNAV destacó que también se está trabajando con el Ministerio de Turismo por el impacto que esta muestra va a tener en la región y dijo que se esperan visitantes de países como Brasil, Chile, Paraguay y Argentina. 

El coleccionista que hizo posible la llegada de Picasso a Uruguay

¿Cuándo comienza toda esta pasión por la colección en su vida?

Me interesé por el arte a los 8 años; mi padre era historiador de arte especializado en artes decorativas de franceses del siglo XVIII y mi tío (Paul Rosenberg) era un galerista que representó a artistas como Picasso, (Georges) Braque y (Henri) Matisse. Gracias a que mi padre conoció a esta gente y, ocasionalmente, les compró obras los conocí.  A medida que mi padre empezó a darme lecciones de arte seguí interesándome, sobre todo por el arte contemporáneo en ese tiempo. En cuanto tuve unos pesos de sobra empecé a coleccionar y eso sigue hasta el día de hoy. Hice una colección en Buenos Aires, empezando por arte de ese país y luego con arte internacional.

Desde los 48 –cuando me jubilé de toda actividad económica– me dedico a apoyar eventos culturales, principalmente artes visuales pero también música, ópera y literatura. Eso me llevó a tener una gran amistad con historiadores de arte en Estados Unidos, Francia, Argentina, Brasil, y Uruguay; el mundo de Europa occidental del arte lo conozco muy a fondo.

En total, he participado activamente en la organización de 156 exposiciones que se realizaron en su gran mayoría en Argentina, muchas en París y España, otras en Alemania e Inglaterra, y una en Portugal. Uno de mis desafíos más grandes fue en 2008 cuando me aceptaron el proyecto de hacer una enrome retrospectiva de (Marcel) Duchamp en Argentina. Trabajé en eso durante tres años y pude juntar 140 obras de él. Fue una muestra que también viajó a Brasil. Siempre estuve muy vinculado con el Uruguay también, vine aquí muchísimas veces y fui conociendo bien el ambiente artístico uruguayo.

Su papel, entonces, fue esencial para lograr proyectar un 2019 con Picasso en Montevideo. ¿Cómo nace esta muestra?

Cuando el Museo Picasso de París cambió de política (en 2014) fue gracias al nuevo director (Lauren Le Bon). Él es un amigo al que siempre respeté mucho, entonces un día le dije, "Estoy yendo bastante a Montevideo, ¿por qué no hacer una muestra allí?". Hace dos años había participado un poco desde afuera en una exposición de Picasso que se hizo en Buenos Aires donde pudimos convencerlo de prestar 72 dibujos; eran obras sobre papel. Cuando me dijo que sí al proyecto para Montevideo le pedí hacerlo con óleos y aceptó. Enseguida me senté con él y fijamos las reglas del juego. Hubo idas y vueltas, él me hizo una propuesta inicial que no me gustó, porque quería hacer una cosa más compacta –desde sus comienzos, en su juventud, hasta 1920– y yo consideré que, para ser la primera vez de Picasso en Uruguay, había que mostrar más arte. Al conocer Montevideo, su cultura y la idiosincrasia uruguaya, me pareció lo indicado. Así que elegimos las obras de común acuerdo y decidimos que el curador sería el director del Museo Picasso de Barcelona – que nos va a prestar tres o cuatro obras–. Pensando en las limitaciones de Uruguay no quería incluir obras maestras excepcionales por un problema de seguros, pero el pantallazo es amplio. Esta será la primera expansión sistemática de la colección del museo de París fuera del mediterráneo.

Cuando llegué a Uruguay con la noticia, todo el mundo saltó de alegría, ante todo mi amigo Enrique Aguerre. Tuve inicialmente apoyo logístico de la embajada de Francia pero la muestra en sí es del MNAV, el Museo Picasso de París y un poquito del Museo Picasso Barcelona, yo soy coordinador entre ellos y todas las demás instituciones son periféricas. Pienso que mi papel en todo esto es útil, veinte veces ha habido pequeños problemas en el camino y parte de mi trabajo fue ir solucionándolos. Por ejemplo, por el tema del cobro de entradas fui a hablar con la ministra Educación y Cultura (María Julia Muñoz).

Enrique Aguerre dijo en reiteradas ocasiones que para llevar adelante una muestra de esta envergadura es importante cobrar entradas. 

Reflexionando y mirando los números (la ministra, Aguerre y el director de Cultura, Sergio Mautone) se dieron cuenta enseguida que la única alternativa para no cobrar entradas era directamente no hacer la muestra. Porque con el aporte de las empresas, por ejemplo, se podría cubrir un 2% del monto total de la exhibición. El mundo entero cobra entradas para muestras como esta; lo de Uruguay (los museos públicos nunca cobraron entrada) era una cosa magnífica, muy democratizante pero extremadamente limitativa. Si uno quiere ir más allá y traer grandes muestras es necesario cobrar entradas. Pensar un 2019 con Picasso en Montevideo ya me hace pensar en lo que serán 2020 y 2021. Esto implica abrir una puerta muy grande a futuro.

¿Cuál es su punto de encuentro con Picasso que le genera tanta admiración?

La contribución de él fue gigantesca. Yo soy fanático, conozco muy bien su obra y lo conocí personalmente. Tuve el placer de estar en su casa en la década de 1960 cuando él tenía más de 80 y yo rondaba los 30.  Era como visitar un monumento nacional. Cuando acompañaba a mis padres –que eran amigos de él– al sur de Francia, Picasso los invitaba a tomar el té y yo me prendía, él me llamaba aparte y me pedía que me quedara para hablar un poco en español. 

Creo que junto con la de Matisse y Duchamp, la contribución de Picasso es de las más importantes del siglo XX. Era un enorme creador ya desde sus 18, 20 años y siguió hasta los 92; siempre renovándose. Tenía una originalidad poco frecuente, propia de los grandes artistas de verdad, esos que siempre van avanzando.

 
Un adelanto de las pinturas que llegarán de Pablo Picasso:
  • Buste. Étude pour “Les Demoiselles d’Avignon” (1907)
  • Le Baiser (1925)
  • Figure et profil (1928)
  • Nature morte: buste, coupe et palette (1932)
  • Dormeuse aux persiennes (1936)
  • Portrait de Marie-Thérèse (1937)
  • Maya à la poupée (1938)
  • Buste de femme au chapeau (1941)
 
Además, arribarán esculturas y cerámicas:
  • Tête de femme (1931 – 1932)
  • Céramique Vase de forme ovoïde décoré d’une tête de femme (1961)

 

REPORTAR ERROR

Comentarios

Registrate gratis y seguí navegando.

¿Ya estás registrado? iniciá sesión aquí.

Pasá de informarte a formar tu opinión.

Suscribite desde US$ 245 / mes

Elegí tu plan

Estás por alcanzar el límite de notas.

Suscribite ahora a

Te quedan 3 notas gratuitas.

Accedé ilimitado desde US$ 245 / mes

Esta es tu última nota gratuita.

Se parte de desde US$ 245 / mes

Alcanzaste el límite de notas gratuitas.

Elegí tu plan y accedé sin límites.

Ver planes

Contenido exclusivo de

Sé parte, pasá de informarte a formar tu opinión.

Si ya sos suscriptor Member, iniciá sesión acá

Cargando...