19 de diciembre 2017 - 5:00hs

Durante la primera mitad del siglo XX, la casa ubicada en la intersección de Colonia y Minas vivió varias transformaciones: empezó por ser un hogar, luego se convirtió en el Museo Histórico Nacional, posteriormente fue utilizada por la sede de la Asociación Mutualista del Partido Nacional, y finalizó siendo la casa matriz del Colegio Nacional José Pedro Varela a partir de octubre de 1942.

En 1942, un grupo de maestras, alumnas y padres de un colegio decidió apartarse y empezó a planificar una nueva propuesta educativa. Según cuenta Angel María Luna en su texto 50 años del Varela, del país y del mundo, el 21 de octubre de dicho año, el Comité Ejecutivo Provisional -presidido por el Dr. Francisco M. Pucci- informó que se llevaría a cabo un nuevo establecimiento de enseñanza.

El sábado 24 de octubre, según relata el libro, los miembros del nuevo centro educativo, padres y alumnas se reunieron para conferir la Dirección del primer establecimiento de la Sociedad: el Colegio Nacional José Pedro Varela.

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Al comienzo, como era normal para la época, el colegio contó con una propuesta dividida entre hombres y mujeres, teniendo al siguiente año de su fundación alrededor de 190 alumnos. Así fue el principio de un importante crecimiento, donde el Varela alcanzó a tener 2500 alumnos a mediados de la década del 90.

En los años 50, el colegio fue prácticamente pionero en abrir una sucursal en Pocitos, que cumplía la función de colonia de vacaciones durante el verano. Según cuenta Juan Justino Da Rosa -vicepresidente actual del Cosnejo Directivo- los niños concurrían de enero a marzo, iban a la playa y comían al aire libre.

Él lo describe como "los famosos momentos en los que la educación al aire libre se puso de moda". Esto duró hasta fines de los años 60, que surgió un cambio en el modelo barrial -donde Pocitos se urbanizó- y empezó a verse una enorme crisis. Allí decidieron ampliar la sede matriz, que hoy llega hasta Mercedes y Minas.

En su mejor momento, la institución decide abrir una sede independiente para secundaria. La misma pasó a estar en 1996 en 18 de julio y Alejandro Beisso, donde permanece hasta este año. "Fue un periodo de 20 años, un apogeo que se dio y fue un momento muy importante", agrega el vicepresidente.

"Los ladrillos acompañan la propuesta conceptual, que definió al colegio, luego las partes de infraestructura se van adecuando con la situación económica".

A comienzos del siglo 21, Uruguay entró en una crisis política y social totalmente crítica, lo que tuvo consecuencias en el plano de la educación privada, ya que hizo que mermara la concurrencia.

Carlos Pouso, presidente del Consejo, explica que desde un comienzo el Varela apuntó a la clase media. Sobre lo que Da Rosa agrega "la característica del colegio apuntaba al empleado de oficina, al empleado de comercio".

Con la crisis, describe el vicepresidente, la clase media se empezó a polarizar, convirtiéndose en clase media alta y baja.

El colegio perdió la enorme cantidad de alumnos que tenía y decidió agregar la opción bilingüe en 2004, con el objetivo de atraer a otro tipo de público. "Esto provocó que las cuotas empiecen a ser más altas, las expectativas a ser otras. Se generaron cambios y todavía estamos tratando de ajustar", agrega.

Otro factor que les jugó en contra fue, según explica Pouso, la sociedad de consumo y los cambios en la economía familiar de la clase media. "El público objetivo al que el colegio estaba dirigido se fue deteriorando".

"Antes vos tenías un salón de clase, un docente, un pizarrón, tiza y los mapas que necesitabas y con eso cumplías el servicio educativo esencial. Lo que viene a pasar es que después uno tiene un aire acondicionado en su casa y dice cómo en mi salón no hay un aire acondicionado", indica Da Rosa.

El vicepresidente ve esta serie de cambios como una "transformación estructural, una crisis, que no es del Varela, ni de Uruguay, sino mundial".

Luego, en 2009 decidieron abrir una sede del centro educativo en Ciudad de la Costa, que en la actualidad, solo cuenta con secundaria.

Hoy en día, entre la costa, primaria y secundaria tienen 550 alumnos. Más allá de las idas y venidas del Varela, el colegio mantiene la misma esencia y objetivo desde el comienzo: fomentar que el alumno egrese con libertad de pensamiento con respecto a su vida y al mundo.

"Eso lleva en primer lugar a una formación en excelencia de la capacitación de conocimiento, en el dominio y la destreza de ese concepto básico que es la lectura y es el manejo de las ciencias básicas, para que luego su propia gestión lo vaya liberando con el conocimiento", sostiene Da Rosa.


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