8 de junio 2013 - 18:30hs

Gandini, un poco loco”, fue el título de una nota publicada en El Observador el 20 de agosto de 2012 en donde se daba cuenta de que el propio diputado blanco consideraba que, para intentar convertirse en el próximo intendente de Montevideo, había que moderar la cordura.

Menos de un año después de esa confesión las cosas ya no parecen tan alocadas. “Para mi gusto, el próximo intendente de Montevideo es Jorge Gandini. Es el que se jugó la ropa antes y corre con ventaja”, dijo en estos últimos días el politólogo Adolfo Garcé en Océano FM y lo fundamentó en una columna en El Observador, en referencia a que el dirigente blanco lanzó su candidatura cuando nadie quería tomar la posta.

¿De dónde salió este hombre de 55 años que parece amenazar la hegemonía de más de 25 años del Frente Amplio en el gobierno de la capital? Nació en un hogar del barrio Aires Puros en donde su padre quiosquero y su madre empleada municipal acostumbraban votar al Partido Colorado. Incluso, Gandini se recuerda muy chico acompañando a sus padres a algún acto de la dirigente batllista Alba Roballo.

Más noticias

El hoy parlamentario blanco nació luego de que su madre se realizara un tratamiento médico ya que no podía quedar embarazada. Pero un año y medio después de que Jorge llegara al mundo, su madre “se pasó de rosca” y parió trillizos y su padre decidió “cortarle el pico a la cigüeña” porque la situación económica se había puesto complicada.

Mientras el padre de Jorge vendía golosinas y canjeaba revistas en un kiosko ubicado en San Martín y Domingo Aramburú, la madre cumplía tareas administrativas en el Cementerio del Norte.

Cuando cada cual se iba al trabajo y no podían conseguir alguien que le cuidara a los niños, la madre llevaba a Jorge a trabajar al cementerio. “Todavía me acuerdo del timbre que sonaba para que se pusiera en marcha el elevador que traía y llevaba ataúdes”, cuenta Gandini.

A los 11 años se metió en un grupo de Scouts que cumplían trabajos sociales en el barrio Municipal, pasando Casavalle. Cuando cumplió los 18 años se quedó a vivir allí un tiempo junto a unos amigos del grupo. “Hablan de los tiros que se escuchan ahora en la zona, pero no sabés lo que era en aquella época. También estaba bravo. Los palomares y las sendas de Casavalle me las conozco así”, dice Gandini y frota un dedo índice con el pulgar.

A los 14 años se había puesto a trabajar para pagarse la carrera de abogacía. Aprendió relojería y se metió de ayudante del profesor en una escuela del ramo en la que recibía un sueldo mínimo de 108 pesos mensuales. Después montó un tallercito en su casa. Por esa época era difícil dormir en la casa de los Gandini. Cada medianoche, se ponían a sonar los cucús, las alarmas y los péndulos que el hoy diputado les estaba arreglando a sus clientes y, si se estaba en medio de un sueño, no quedaba más remedio que despertarse.

Los últimos años de la dictadura lo encontraron escuchando a Germán Araújo en su programa de CX 30 y organizando movidas contra los militares.

En 1981 se le ocurrió impulsar la “Marcha de la sonrisa” al cumplirse un año del plebiscito de 1980. El acto terminó al grito de “se va a acabar la dictadura militar” y Gandini fue detenido durante diez días en la dirección de Inteligencia. “Me interrogaron el comisarios (Víctor) Castiglioni y el inspector Alem Castro. Me ponían grabaciones de Germán Araújo –que me había apoyado en la marcha- y me decían: ‘entregálo, vendélo a ese comunista’”, recuerda Gandini.

El presente.
La historia posterior de Gandini es más conocida: una militancia activa en el gremio universitario y en el wilsonismo; en 1984 es electo diputado y trabaja en el primer Presupuesto de la recién recuperada democracia; integra el directorio del Partido Nacional presidido por Wilson Ferreira; en 1991 propone, y consigue, que se cree la Tarjeta Joven y el Instituto Nacional de la Juventud (Inju) del que es nombrado presidente; en agosto de 1992 asume la presidencia del Correo que venía de ocho meses de huelga de sus funcionarios; en 1994 funda la lista 250 y es electo senador; en 1999 el Partido Nacional vota muy mal, él queda afuera del Parlamento y se dedica al negocio gastronómico para pagar los US$ 100 mil que había quedado debiendo de la campaña electoral; en 2004 y en 2009 vuelve a ser electo diputado.

“Si no aprovecho toda esa experiencia soy un vejiga”, reconoce Gandini.

El parlamentario considera que su capacidad para asumir el liderazgo de algunas causas -así como sus valores y su metodología de trabajo- le quedó impregnada en su experiencia dentro del movimiento scout.

Aunque reconoce que ya desde muy temprano tuvo que hacerse fuerte. “Había que sobrevivir teniendo hermanos trillizos en la casa”, recuerda.

Así como cuenta que, cuando era más joven, a las 12 de la noche sonaban todos los relojes que había arreglado en su casa, Gandini afirma que ha llegado la hora de que la izquierda se tome un respiro en el gobierno de la capital.

Y, como lo hacía su padre con las revistas del quiosquito de la calle San Martín, se ofrece para ser él quien, a partir de 2015, deévuelta la página en la gestión de la intendencia de Montevideo.

Seguí leyendo

EO Clips

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos