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La importancia electoral en Estados Unidos del aborto

Las controversias de las últimas semanas agudizan la polarización y seguramente aumentará candidad de votantes en noviembre

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15 de octubre de 2018 a las 05:03

Como consecuencia de la designación de Brett Kavanaugh para reemplazar a Anthony Kennedy en la Suprema Corte, el tema del aborto ocupará una posición preponderante en las elecciones parlamentarias del próximo noviembre en los Estados Unidos. La discusión se centralizará en la posible revocación de Roe v. Wade, caso histórico decidido por la Suprema Corte en 1973. Si bien esta controversia puede favorecer a los demócratas y ayudarlos a recobrar la mayoría en la Cámara de Representantes, puede, a su vez, dificultar la reelección de ciertos senadores demócratas en estados en los que Trump ganó por amplios márgenes. 

Roe v. Wade estableció que leyes estatales que criminalizaban el aborto violaban el derecho a la privacidad que la constitución confiere a las mujeres. En este mismo fallo la Suprema Corte declaró inconstitucionales restricciones excesivas que varios estados imponían al aborto. 

Bajo el sistema anglosajón, una decisión como Roe v. Wade tiene fuerza de ley y sólo puede ser revocada por el Congreso, con mayorías especiales, o por la propia Suprema Corte. En una Suprema Corte de perfil conservador como la actual, con cinco ministros nombrados por presidentes republicanos y cuatro por demócratas, Roe v. Wade ha sobrevivido hasta ahora gracias a que Kennedy votó con la minoría en casos que pudieron haberla revocado o haber limitado su alcance. 

Si bien el tema del aborto es una constante que candidatos, tanto a la presidencia como al Congreso, deben confrontar en forma recurrente, este tema se torna particularmente relevante en situaciones que presentan riesgos serios a la supervivencia de Roe v. Wade. La designación de Kavanaugh genera una de estas situaciones. El proceso de confirmación en el senado mostró que su perspectiva con respecto al aborto será más restrictiva que la de Kennedy. Esto no es sorprendente ya que, en uno de los debates durante la campaña electoral, Trump aseguró que durante su presidencia Roe v. Wade sería “automáticamente” revocada. 

Trump probablemente alcanzará ese objetivo. Esto ha creado un intenso resentimiento en un sector del electorado lo que puede favorecer a los demócratas. Por otro lado, es difícil evaluar el impacto electoral de toda la controversia suscitada alrededor de las acusaciones de acoso sexual de las que Kavanaugh fue objeto. Lo que sí es claro es que esta controversia ha agudizado la polarización del electorado y que seguramente aumentará el número de personas que votarán en noviembre. En este clima, la posición de muchos políticos con respecto al aborto será minuciosamente analizada en los medios durante las próximas semanas.

En la cámara baja, los 435 diputados deben presentarse a reelección. En la actualidad hay 235 republicanos, 193 demócratas y siente plazas vacantes, de las cuales cinco eran ocupadas por republicanos y dos por demócratas. O sea que los demócratas necesitarían un aumento de 23 bancas para recobrar la mayoría. Hoy por hoy esto parece factible por dos razones.

Primero, históricamente el partido que está en el poder pierde bancas en las elecciones de mitad de período. A partir de 1970, el promedio de pérdida fue de 33 bancas para presidentes con niveles de aprobación inferiores al 50 por ciento. Trump cuenta en la actualidad con alrededor de un 43 por ciento. Segundo, las últimas encuestas muestran que el 71 por ciento de los americanos están de acuerdo con lo decidido en Roe v. Wade. O sea que este tema debería dificultar la reelección de diputados republicanos, sobre todo en distritos con numerosos votantes independientes y con republicanos moderados que se opongan a su posible revocación. 

La situación en el Senado es bastante más complicada para los demócratas a pesar de que en la actualidad los republicanos solo cuentan con una mínima mayoría– 51 republicanos contra 47 demócratas y dos independientes (uno de ellos Bernie Sanders) que votan normalmente con los demócratas–. Los senadores son electos por períodos de seis años y un tercio del Senado se renueva cada dos años. Un gran problema para los demócratas en las elecciones de este noviembre es que, de los 35 senadores que están para reelección, 26 son demócratas y solo nueve son republicanos. 

Lo que complica aún más la situación para el Partido Demócrata son senadores que están para reelección en estados donde Trump ganó por amplios márgenes. Joe Manchin, en West Virginia, fue el único senador demócrata que, seguramente por esta razón, votó a favor de la confirmación de Kavanaugh. Heidi Heitkamp en North Dakota y Joe Donnelly en Indiana, votaron en contra a pesar de la popularidad de Trump en sus respectivos estados.

La posibilidad de un juicio político (impeachment) a Trump parece cada vez más probable. Los resultados en noviembre pueden llegar a ser determinantes. Si los demócratas logran retomar el control de la Cámara de Representantes, el proceso lo pueden iniciar con una mayoría simple. La remoción de un presidente requiere el voto de dos tercios del senado, algo que los demócratas claramente no tendrán. De cualquier manera, una vez iniciado, este tipo de proceso adquiere su propia dinámica y su resultado final es totalmente incierto. Clinton fue exonerado pero Nixon debió renunciar. La controversia con respecto al aborto no debería ayudar la ya complicada situación política de Trump. 

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