27 de junio de 2011 22:56 hs

La inflación pasó a tener un papel más protagónico, junto al monto de la deuda y su excesiva dolarización –que deja a la economía expuesta a los vaivenes del tipo de cambio– entre las vulnerabilidades que impiden un avance rápido de Uruguay hacia la obtención del grado inversor.

En general las calificadoras de riesgo tienen buenas opiniones sobre la marcha de la economía de Uruguay, pero lo mantienen en la lista de espera entre los que pueden obtener el investment grade. Si bien no manejan fechas para dar su opinión– la agencia DBRS lo hará antes de febrero próximo– en el gobierno se estima que este año o más tardar a comienzos de 2012, el país alcanzará esa categoría, ubicándolo entre las plazas más seguras para invertir. En la región los que tienen grado inversor son Chile, Perú, Colombia y Brasil.

Erich Arispe, director de Fitch –agencia que ubica a Uruguay a dos niveles por debajo del grado inversor– comentó ayer a El Observador desde EEUU, que el aumento de las reservas, la mejora continúa de la economía y la mejor composición de la deuda, son factores positivos para el país. Sin embargo entre los aspectos a mejorar, señaló a la inflación. Reconoce los esfuerzos que hacen las autoridades monetarias para contenerla y dijo que “ya en 2009 el Banco Central mantuvo una postura conservadora sobre la tasa de referencia generando credibilidad, y recientemente se volvieron a tomar decisiones valorables”, opinó el experto.

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La inflación anualizada a mayo está en 8,53%, es decir, por encima de la meta oficial de entre 4% y 6%. “Lo mejor sería no sólo contenerla sino bajarla”, dijo Arispe, quien mencionó a los salarios y a la forma de establecer pagos por productividad como elementos que hacen a la inercia de la economía y que conspiran contra un descenso de la inflación.

Por su parte, Michael Heydt, analista financiero senior de deuda soberana de DBRS señaló a El Observador desde Nueva York que si bien “el nivel de deuda pública sigue siendo alto”, además está la inflación que “durante los últimos cuatro años estuvo cerca o por encima del límite superior del rango de tolerancia del Banco Central”. “Hay una confluencia de factores que están pesando sobre la inflación y por ello en nuestra opinión será necesario seguir vigilando de cerca su evolución para anclar las expectativas inflacionarias dentro del rango” afirmó.

En febrero pasado, DBRS confirmó las calificaciones de Uruguay a BB y revisó la perspectiva de Estable a Positiva. “El cambio en la perspectiva se debe al mejoramiento en el perfil de la deuda pública y las buenas perspectivas de crecimiento económico en el mediano plazo” explicó Heydt a El Observador. Sebastián Briozzo, analista de Standard & Poor`s, relativizó el peso de la inflación como factor determinante para la calificación y señaló a la suba de precios como un desafío para Uruguay . Remarcó asimismo la respuesta que da el gobierno con medidas antiinflacionarias y dijo que, si bien está claramente por encima de la meta, hay conformidad en S&P con lo hecho hasta ahora para hacerla converger dentro del rango.

Recordó que la inflación no sólo afecta a Uruguay y además de presiones internas están las que provienen del exterior por el costo de ciertos commodities.

Economistas de Standard & Poor´s estuvieron este mes en Montevideo, comentaron a El Observador fuentes oficiales.
La agencia Moody’s Investors Service, señaló a la gran proporción de deuda pública en moneda extranjera de Uruguay como uno de los desafíos crediticios del país, junto con la dolarización financiera en el sistema bancario y la exposición a shocks regionales, especialmente de su vecina Argentina, según un informe del 5 de mayo publicado por Bloomberg.

La calificadora subió en diciembre la nota del país en dos escalones hasta Ba1, un nivel por debajo del grado de inversión.

En el equipo económico aseguran que Uruguay, más temprano que tarde, retomará el investment grade que tuvo durante 5 años entre 1997 y 2002 cuando se precipitó la crisis financiera. De hecho las calificadoras colocan hoy a Uruguay cerca de esa categoría.

El Ministerio de Economía estima que la dolarización de la deuda bajará a 55% a fines de este año cuando en 2005 –al asumir la izquierda la Presidencia de la República– era 93%.

Por ello las próximas emisiones de Uruguay serán en moneda nacional –la última en realidad fueron bonos samurai en yenes– para cancelar pasivos en dólares. El gobierno incluso, que no tiene urgencias de financiamiento, podría esperar a obtener el grado inversor antes de salir al mercado.

El presidente del Banco Central, Mario Bergara que la semana pasada estuvo en Nueva York en un evento para inversores dijo entonces a El Observador que hoy ve en el mercado “condiciones internacionales como para darle un empujón más a la desdolarización que es un tema de convicción del gobierno”. Acotó también que esa es “de las últimas vulnerabilidades que tiene el área macroeconómica de Uruguay”. El jerarca también aseguró que la inflación comenzará a ceder en el segundo semestre de este año.

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