1 de octubre de 2017 5:00 hs

Imprevisión, ingenuidad política, falta de planificación, personalismo y, por qué no, mesianismo. Algunos de estos rasgos empiezan a aflorar y surgen como primeras conclusiones de la efímera cruzada independentista en Cataluña, liderada por Carles Puigdemont, y a partir de la cual también van quedando en evidencia insuperables disidencias internas.

Mientras el expresidente de la Generalitat continúa en Bruselas, junto a cinco de sus exconsejeros del gobierno regional y desde allí anunció que no regresará hasta tener las más amplias garantías, más allá de que participará en las elecciones previstas para el 21 de diciembre, un reciente miembro de su administración fue quien tiró la primera piedra.

Aunque no parece ser el único que piensa así.

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Santi Vila, exministro de Empresa, trancó fuerte y apeló al término ingenuidad para definir la actitud de los principales promotores de la secesión catalana.

Vila dimitió un día antes de la proclamación por oponerse a la declaración de independencia y sostener hasta último momento la necesidad de llegar a algún tipo de acuerdo con Madrid. Y con sus palabras desnudó una realidad que muchos catalanes advertían pero no pudieron evitar.

"Este proceso por la independencia ha partido de la ingenuidad de que esto era un proceso fácil, de que se podía hacer de forma rápida y que no tenía costos", aseguró el exfuncionario.

En una entrevista con la radio regional Rac1, Vila puso el foco en la actitud de sus antiguos compañeros del gobierno catalán.

"Todos aquellos que –a lo mejor no con el ánimo de engañar, sino en una forma de autoengaño, de ingenuidad– hacían creer que todo era inminente y estaba a punto, ahora se tendrán que explicar", dijo sin que su posición reflejara ningún atisbo de dudas.

Con sus afirmaciones, el extitular del área empresarial de la Generalitat expuso otras debilidades de los promotores de la independencia: la falta de previsión respecto de cómo debió ser el funcionamiento de una república independiente.

"¿Dónde está la hacienda del gobierno catalán que se tenía que configurar?", se preguntó Vila en la entrevista.

Pero no se quedó solo en eso: "¿Dónde está la agencia de seguridad social que se tenía que configurar?". Y esa misma pregunta se la formuló respecto del control del territorio, los puertos y aeropuertos de la región, una de las más ricas de España, que aporta 19% al PIB del país.

En los hechos, lo que Vila dijo era un secreto a voces: que Puigdemont, su exvicepresidente, Oriol Junqueras, y el resto de la dirigencia catalana carecían de los instrumentos suficientes como para implementar la mentada independencia.

"Nos faltó más inteligencia política", remató Vila.

Hasta el propio Puigdemont, quien siguió autoproclamándose como legítimo presidente de Cataluña, admitió que la independencia debe ser "ralentizada" para evitar incurrir en episodios de violencia.

De hecho, los independendistas de extrema izquierda de la Candidatura de Unidad Popular (CUP), que fueron colocando a Puigdemont entre la espada y la pared, al presionarlo para que declarara la independencia, también advirtieron que será preciso "reflexionar" sobre lo sucedido, porque los hechos demostraron "las limitaciones de la institucionalidad".

Pero en esa línea de razonamiento no estuvieron solos: el Partido Democrático Europeo Catalán (PDeCAT), al que pertenece Puigdemont, se preguntó "¿Qué ha pasado aquí?",
luego de que no hubiese reconocimiento internacional, lo que generó cierto desencanto, afirmó su vocera, Marta Pascal.

PUESTA A PUNTO

Seguirá en Bélgica por "seguridad"

El expresidente catalán, Carles Puigdemont, afirmó en Bruselas que se quedará allí por razones de "libertad" y "seguridad".

Dijo que no pedirá asilo político en Bélgica y no volverá a Cataluña. "Hasta que haya la amenaza de no tener un proceso completamente garantizado no habrá condiciones objetivas" para hacerlo, indicó.

El primer ministro belga, Charles Michel, dijo que Puigdemont será tratado como cualquier otro ciudadano europeo.

Suspenden declaración de manera cautelar


El Tribunal Constitucional de España suspendió de manera cautelar la declaración de independencia de Cataluña, realizada el pasado viernes por el Parlamento regional.

En su resolución, advirtió a la presidenta de ese cuerpo legislativo, Carme Forcadell, y a los otros miembros de la mesa del Parlamento que deberán "impedir o paralizar cualquier iniciativa que suponga ignorar o eludir la suspensión acordada"; en caso contrario, deberían exponerse por ejemplo a responsabilidades penales.

Independentistas irán a elecciones en diciembre

Los principales partidos que promovieron y apoyaron la independencia de Cataluña se mostraron de acuerdo en participar en las elecciones regionales anticipadas convocadas por el gobierno español.

El propio Puigdemont anunció que su partido, PDeCAT, participará de esa instancia. También lo hará Izquierda Republicana de Cataluña (ERC), del exvicepresidente, Oriol Junqueras, que integraba el gobierno catalán.

De hecho, Junqueras dijo que su partido lo hará "porque a demócratas no nos gana nadie".

Fueron citados a declarar en Madrid

Carles Puigdemont y los integrantes de su equipo de gobierno fueron citados a declarar este jueves y viernes por la Audiencia Nacional de Madrid, luego que la Fiscalía General presentara una querella en su contra por los delitos de rebelión, sedición y malversación.

Al mismo tiempo, la jueza instructora ordenó el pago en un plazo de tres días de una fianza en conjunto por € 6,2 millones; si no lo hacen, la Justicia dispondrá el embargo de sus bienes.

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