El fútbol uruguayo tiene una vieja deuda que saldar. Después de saciar su sed con la Copa América de selecciones el año pasado en Argentina, aún tiene la boca seca a nivel de clubes.
Son 23 años sin levantar un trofeo. Demasiado tiempo. Después que Nacional conquistó la Copa Libertadores en 1988, nadie pudo con la maldición y no se volvió a poner la mano en el trofeo.
Parece mentira, pero pasaron entrenadores de reconocida trayectoria, jugadores de innumerables nacionalidades, equipos que se armaron con la ilusión de alcanzar el éxito, pero no hubo caso. Todos murieron en el intento.
Para colmo de males surgieron equipos que, con escaso renombre, se quedaron con el trofeo más preciado: la Copa Libertadores. Vale mencionar a Once Caldas de Manizales, que se coronó campeón.
La pelota entra a rodar este martes para los uruguayos, en el Franzini cuando Defensor Sporting se mida con Vélez Sarsfield, con la misma renovada ilusión de todos los años.
¿Es posible poner una mano en la anhelada copa? Es la gran interrogante que ronda desde hace mucho tiempo en los hinchas que, como cantan en las tribunas: “la Copa Libertadores es mi obsesión”.
En la pasada edición Peñarol casi logra el milagro de terminar con tantos años de malaria. Pero en la final, el Santos de Neymar lo despertó del sueño.
De todos modos, es el recuerdo más fresco y los aurinegros regresan al torneo con la ilusión renovada.
El año pasado el elenco aurinegro fue protagonista de lujo del torneo. Es que, al margen del aspecto deportivo, su gente fue sencillamente increíble.
Organizó el recibimiento más grande del mundo, inauguró la bandera del mismo tamaño y copó todas las canchas donde jugó aquella oncena dirigida por Diego Aguirre.
La Copa ya empezó para Peñarol, que debió eliminarse con Caracas de Venezuela en la fase inicial, y su gente volvió a decir presente.
Ahora empieza otra historia para los conducidos por Gregorio Pérez.
El otro grande, Nacional, también está presente en esta edición como lo hace ininterrumpidamente desde 1997 a la fecha.
Los bolsos llevan 15 años clasificando de manera consecutiva al principal evento de clubes del continente sudamericano. Desde ese entonces al presente lo máximo a lo que llegaron fue semifinales. Ocurrió en el año 2009 cuando perdieron con Estudiantes.
Hoy, con un plantel grande y jugadores importantes, aspiran a lo máximo con la tranquilidad que les brinda el hecho de haber obtenido el torneo Apertura.
El tercer representante uruguayo es Defensor Sporting que no clasificaba desde 2009 donde realizó una gran campaña dejando por el camino a Boca Juniors en La Bombonera.
Los violetas tiene una apuesta completamente diferente a la de los grandes.
La política institucional marca poner atención a la cantera donde inician un proceso de recambio y en la Copa van a ir paso a paso.
Su serie no es sencilla: deberán afrontar viajes largos y partidos en ciudades con altura.
La Copa se pone en marcha. La ilusión de los charrúas se renueva. El fútbol uruguayo sabe que tiene una vieja deuda que saldar. Son 23 años de angustia. Es demasiado tiempo sin tener la Copa en las vitrinas.
La larga espera de 23 años sin la Copa
El fútbol uruguayo busca con Defensor Sporting, Nacional y Peñarol, la dura misión de saldar una vieja deuda