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La lealtad, ¿dónde está? Traición en la NBA

Un jugador de la liga estadounidense de básquetbol quedó devastado emocionalmente, y no solo porque le mintieron

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20 de julio de 2018 a las 05:00

Kawhi Leonard es uno de los tres mejores jugadores de la NBA, uno de los pocos capaces de ponerse el equipo al hombro y ganar partidos. Jugó siete años en San Antonio Spurs, equipo con el cual salió campeón en 2014.

El año pasado se lesionó y con sus problemas físicos comenzó una telenovela cuyo contenido completo pocos conocen. Lo cierto es que Leonard dijo, en una extraña muestra pública de disconformidad, que no quería jugar más con los Spurs y pidió ser transferido. DeMar DeRozan es, luego de LeBron James, el mejor basquetbolista de la conferencia este de la NBA.

Por nueve temporadas estuvo en los Raptors de Toronto y en cinco de ellas llegó a los playoffs. Este año su equipo se perfilaba para ser el campeón de esa conferencia y llegar a la final con Golden State, pero fueron barridos 4-0 por Cleveland.

La semana pasada, DeRozan se enteró de que estaba siendo considerado como candidato para ser incluido en el trueque que permitiría la llegada de Leonard a Toronto. El rumor lo preocupó, pues su plan era permanecer en los Raptors, no solo como jugador estrella, sino como franquicia vitalicia, esto es, con el objetivo de terminar su carrera donde había logrado destacarse y donde la hinchada lo reverencia.

Su esposa y sus hijos estaban definitivamente afincados en la ciudad canadiense y no querían mudarse. El domingo de noche DeRozan habló con los directivos de los Raptors, repitiéndoles hasta el cansancio que no quería ser transferido. Pidió que se respetara su voluntad en reconocimiento a la lealtad que el basquetbolista había demostrado hacia el equipo. Los directivos le garantizaron que no sería transferido.

Horas después recibió una llamada informándole que comenzara a empacar sus cosas, pues había sido transferido a San Antonio. El jugador quedó devastado emocionalmente, no solo porque le mintieron, sino porque se dio cuenta de que en el mundo de los deportes profesionales, como en el de los negocios, la lealtad es un valor en bancarrota.

En la neblinosa realidad de los deportes profesionales, como en otras realidades de la vida contemporánea, la lealtad es una palabra que ha sido eliminada del vocabulario, favoreciendo con esto un constante ambiente de traiciones y mentiras
enmascaradas.

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