11 de septiembre de 2013 18:12 hs

Es imposible negar el éxito de Tan Biónica. Y no solo del lado argentino del Plata. Más de 5 mil montevideanos verán a la banda argentina el 14 y 15 en el Teatro de Verano, mientras que el viernes en Paysandú los esperan sus fanáticos en la discoteca Suhr.

Y esa es solo la punta del iceberg. Su canción Ciudad mágica es una de las favoritas del público de Radio Disney, quien la votó desde su salida hasta hoy, colocándola en el puesto quinto del ranking. Su más reciente disco, Destinología, se encuentra entre los más vendidos del mes de julio según la Cámara Uruguaya del Disco. Su álbum anterior, Obsesionario, también está en la lista.

Según Chano Moreno, líder de Tan Biónica, este éxito se debe pura y exclusivamente al trabajo consistente. “No es que Uruguay esté mirando lo que pasa en Argentina y por default el grupo haya explotado. Sino que nosotros fuimos a Lindolfo dos veces, a la Sala Zitarrosa, a La Trastienda y a algunos lugares del interior. Es un lugar al que nosotros miramos durante mucho tiempo con mucho cariño y creo que por suerte este es el resultado de tanto trabajo”, dijo en conversación con El Observador.

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Si bien Moreno afirma que el grupo es “multitarget”, la banda tiene su base fundamental en el público juvenil. Su pasado show en el Teatro de Verano en el festival Primavera 0 lo atestigua: chicas con carteles y vinchas invadieron las gradas, para luego dejar un público más bien adulto cuando terminó su show y Café Tacuba subió al escenario. “En un show de Tan Biónica la gente puede hacer lo que quiere pero la excusa es otra, es venir a compartir un momento con tu viejo, como cuando vas a la cancha”, afirmó el cantante.

En Destinología, sucesor del exitoso Obsesionario –dueño del megahit Ella, Disco de Oro en Argentina y ganador de dos Premios Gardel–, Moreno afirmó que la intención fue “no obedecer a ninguna de las formulas compositivas”, pero sí mantuvieron a los productores que los condujeron al reconocimiento: Oscar Righi y Pepe Céspedes, dos de los miembros de Bersuit Vergarabat.

El resultado fue un trabajo que Moreno define como un “ensayo sobre la definición del destino y sus efectos sobre la vida, con nuestras humildes herramientas para confeccionarlas”. Y agregó, “son historias contadas directamente y están al alcance de cualquiera para que tengan un impacto emocional muy fuerte”.

Tanto el arte del disco como sus letras giran en torno al eje del tiempo. Meses, días, horas, minutos y segundos se repiten en cada una de las canciones de Destinología. En Ciudad mágica “se queman las horas”; en La melodía de dios “el reloj amenaza y retrasa”; en Mis noches de enero “se detuvo el tiempo”.

“Al momento de plantear el disco quisimos que los conectores entre las historias fueran conceptuales”, afirmó. “Tratamos de averiguar en pequeñas historias los mayores enigmas que tiene la humanidad. Como el tiempo, los dones de Dios o las cosas inevitables e irrefutables que van pasando y todo lo que eso significa para la gente común”, detalló.

Ejemplos de los problemas del tiempo y la inevitabilidad puede encontrarse en todo el disco, pero la cita es de Vámonos: “Yo no busco ayeres en hoy ni mañanas en nunca más/los minutos se disfrazan de segundos”.

El destino, sin embargo, es el mayor enigma que trata resolver el disco. “¿Es la vida una obra de teatro guionada o somos nosotros quienes podemos escribirla y el destino sería una especie de pronóstico o de resultado de lo que podamos hacer con nuestros sueños?” se preguntó Moreno.

La respuesta a esto no está clara en el álbum. Lo cierto es que el foco de Destinología es metafísico y se maneja en una línea temporal que avanza y retrocede, dependiendo de la historia. “Es una resistencia frente algunas cosas que pasan en la vida”, dijo el cantante.

Sin embargo, para Moreno a menudo no hay significados claros a la hora de componer, y las palabras se ponen más al servicio de la trama que del mensaje. “Uno va escribiendo y va entendiendo su propia obra. Está bueno no tener bien claro lo que uno está escribiendo”.

Las letras hablan de desamor y de soledad; de noches, depresiones y locuras sanas. Todo eso envuelto en un paquete musical que por su ritmo electrónico y bailable engaña al oído y las hace perfectamente radiales. Es pop que tiene un tanto de oscuridad. “Creo que es fundamental para hacer música o cualquier expresión artística ver la parte vacía del vaso”, dijo Moreno. “La ausencia es un factor clave para cualquier obra y en esa ausencia aparecen las necesidades y los reclamos. Y las manifestaciones artísticas son esos, son reclamos profundos de incomprensión”.

¿El disco es bueno? Hay miles de adolescentes que piensan que sí. Y eso es más que suficiente para estos músicos treintañeros.

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