La rambla, la playa y la aduana. El bar El Hacha, Durazno y Convención, fábricas y galpones.
Miradas nostálgicas y admiración idealizada, o visiones realistas y críticas. Todo eso convive en las 42 canciones que conforman el compilado Montevideo en canciones, un trabajo realizado por el sello Ayuí con el fin de reflejar en melodías y ritmos que homenajean a la capital del país.
Este álbum doble cubre una buena etapa de la historia del último siglo, desde el tema Isla de Flores, grabado por Carlos Gardel en 1927, a Tarde en Cuareim de La Calenda beat, publicado en 2011.
En este sentido, este recopilado se presta para la participación de una enorme y atractiva variedad de voces, que lamentablemente son masculinas casi de forma unánime. Aparece desde el mencionado e ineludible Gardel hasta Gerardo Nieto, pasando por Alfredo Zitarrosa, Níquel y Tabaré Cardozo.
El Montevideo traducido en música no es la penillanura suavemente ondulada que define a la geografía uruguaya. Tiene puntos altos y bajos anímicos, momentos de reflexión tanguera al arrojo del punk. En una variada sucesión que salta por tiempos y géneros realiza un punteo en staccato de las inspiraciones y las impresiones que la ciudad dejó en estos artistas, no siempre montevideanos.
Montevideo en canciones es entonces de un trabajo interesante y enciclopédico, que aunque fuera realizado en el marco de la celebración de Montevideo como Capital Iberoamericana de la Cultura, tiene mérito propio por fuera de este evento, al atestiguar unos 100 años de música dedicados a embellecer y reflejar a la ciudad.