29 de septiembre de 2011 20:47 hs

La oposición venezolana quiere aprender de sus errores. Sin nada para proponer durante años, lejos del carisma arrollador del mandatario Hugo Chávez, ahora busca forjar una unidad para complicarle la vida al líder bolivariano en las elecciones presidenciales del año próximo. Esta semana dieron un paso hacia esa dirección. Los comicios se presentan complicados para el oficialismo y para un Chávez que se recupera de un cáncer.

El lunes pasado una docena de candidatos opositores se congregó en un hotel cinco estrellas de Caracas para brindar un mensaje de unión y fortaleza, al concluir que sea quien fuere el ganador en las elecciones internas de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) contará con el apoyo de todas las fuerzas políticas opositores, 15 en total, reunidas en esa alianza.

Durante muchos años, el antichavismo se había quedado en una cuestión retórica, sin armas políticas para repeler los ataques del presidente –que ganó casi todas las elecciones y referendos en 12 años–, sin un candidato en lo mínimo carismático, sin presentar propuestas coherentes y mostrándose profundamente fragmentado. En las legislativas de 2005, la oposición decidió no presentar listas en protestas a las forma de gobernar de Chávez que consideró antidemocrática. Fueron cinco años en los que padecieron en retaguardia.

Más noticias
En 2010 comenzaron a enmendar el grueso error. La oposición formó la MUD y exactamente un año atrás logró retornar al Parlamento unicameral con una gran presencia de diputados gracias a una buena votación en las legislativas. Este año decidieron fortalecer la línea de la unidad a sabiendas que es difícil competir ante la maquinaria de Chávez: unas elecciones internas, fijadas recientemente para el 12 de febrero de 2012, deberán engalanar un candidato único. Para ese puesto ya hay algunos que se van perfilando como favoritos.

Hay para elegir

Henrique Capriles Radonski, gobernador de Miranda –el segundo estado más poblado de Venezuela–, es el mejor posicionado de los candidatos opositores, tanto en las internas como en un hipotético mano a mano con Chávez. Según las encuestas, habría un empate técnico entre él y el presidente venezolano en las elecciones del 7 de octubre del año que viene. Este abogado de 39 años ganó fama en 2010 por el manejo las inundaciones; llegó a sumergirse en el agua para rescatar a los ciudadanos.

El ex alcalde de un municipio de Caracas, Leopoldo López, es otro que gusta en el electorado opositor. Pero hay un pero. Acusado por las autoridades de presunta corrupción, se encuentra inhabilitado por la Justicia Electoral. La Corte Interamericana de Derechos Humanos falló hace unas semanas a favor de López y solicitó al gobierno venezolano a avalar su candidatura. Queda aún si Chávez acatará –parece no tener la intención– el fallo de esa Corte. Igual este economista de 40 años se largó a hacer campaña en búsqueda de adeptos.

Los analistas avisan no perder de vista a Pablo Pérez Álvarez, abogado de 42 años y gobernador del estado de Zulia, cuya capital es Maracaibo, ciudad reconocida por su antichavismo. El líder del partido Un Nuevo Tiempo está al frente de una zona donde abunda el petróleo, la principalísima fuente de riqueza del país.

Más atrás en los sondeos, vienen Manuel Rosales, que ya lo intentó en 2006 pero perdió feo con Chávez; Antonio Ledezma, actual alcalde mayor del Distrito Metropolitano de Caracas; Henry Ramos, abanderado de Acción Democrática, el partido más grande de la oposición; Henri Falcón, gobernador del estado de Lara y antiguo aliado de Chávez; y María Corina Machado, que cuenta con un escaño en el Parlamento y es muy popular entre la clase alta de Caracas. Un detalle que, seguramente, la dejará por el camino; los analistas creen que, para derrotar a Chávez, la oposición debe mostrarse cerca del pueblo.

No olvidar a la gente

“La oposición necesita transformarse de un movimiento electoral a un movimiento político, económico y social, y trabajar de cerca con el pueblo, lo que todavía no está haciendo”, dijo a la AFP el presidente de la encuestadora Datanálisis, José Antonio Gil. Agregó que la oposición se ha visto beneficiada por “la incapacidad del gobierno a utilizar sus recursos para movilizar gente” más que en sus propios méritos.

La elección, por cierto, no está cerrada ni mucho menos. El presidente Chávez aún mantiene una popularidad del 50%. Los opositores deben aún demostrar que están para cosas grandes y que pueden hacer frente a las principales demandas de los ciudadanos, que piden con urgencia medidas contra la inseguridad, el desempleo y la inflación. Y, por supuesto, reclaman mejoras en el estado de derecho y en el sistema democrático.

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos