El comunicado de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de este domingo fue lapidario: “En el servicio de urgencia del hospital Al Shifa en el norte de Gaza hay un baño de sangre por la devastación provocada por los bombardeos israelíes”.
Lo comprobaron ellos mismo cuando el sábado, una delegación de la OMS y de otras agencias de la ONU lograron entregar insumos médicos en el hospital que antes del conflicto entre Israel y Hamás era el más importante del territorio palestino y encontraron a "decenas de desplazados" refugiados allí dentro.
El conflicto bélico comenzó después de que el grupo islamista palestino lanzara un sangriento ataque en territorio israelí, que dejó cerca de 1.140 muertos, la mayoría civiles, según las autoridades. En respuesta, Israel prometió “aniquilar a Hamás” y lanzó una ofensiva sobre Gaza que dejó cerca de 18.800 muertos.
El comunicado de la OMS detalla que el agua potable y la comida "escasean" y que “en el servicio de urgencias hay cientos de heridos y que cada minuto llegan nuevos pacientes”.
Además, la OMS informó que hay pacientes que reciben "suturas en el suelo" y que la capacidad del centro de dar un tratamiento para el dolor es "muy limitada o inexistente" y que el hospital ofrece servicios mínimos, con un equipo muy reducido.
“Los pacientes en estado crítico son trasladados al hospital Ahli Arab para ser operados", añadió el comunicado, al tiempo que señaló que los quirófanos ya no funcionan por falta de oxígeno.
Si bien el movimiento palestino lo niega, Israel acusa a Hamás de utilizar algunos hospitales, que según el derecho internacional tienen derecho a protección especial pese al conflicto, para ocultar armamento y puestos de mando. De todas formas, los bombardeos israelíes y la ofensiva terrestre de Israel dejaron en ruinas casi toda la infraestructura hospitalaria de Gaza.
(Con información de AFP)