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OTAN está reunida en Bruselas

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La OTAN discute en Bruselas la ayuda militar a Ucrania

Mientras arrecian los combates en la ciudad de Severodonetsk, los ministros de los países miembros de la OTAN están reunidos para definir líneas de acción para enfrentar a Rusia

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16 de junio de 2022 a las 05:01

Se encuentran reunidos en Bruselas los países miembros de la OTAN, fundamentalmente para discutir y coordinar acciones de asistencia a Ucrania en la tercera reunión de este tipo realizada con ese fin. El encuentro anterior se realizó en la base aérea de Ramstein en Alemania en abril.

En la reunión, el secretario de Defensa de los Estados Unidos, Lloyd Austin dijo que se estaba en un punto de inflexión en la guerra para concretar una ayuda decisiva a Ucrania, cuantificada por el asesor presidencial ucraniano Mykhailo Podolyak en la necesidad de obtener 1.000 cañones howitzer, 500 tanques y 1.000 drones para contrarrestar la superioridad rusa en armamentos.

El problema práctico que se presenta es que, aun cuando se concrete esa ayuda, su provisión y despliegue en el frente de combate llevará un tiempo, que es lo que parece faltar ante la escasez de armas y municiones que padecen las tropas ucranianas.

El secretario general de la OTAN, general Jens Stoltenberg, ha dicho que los aliados van a continuar sus esfuerzos para proveer a Ucrania de armas pesadas y misiles de largo alcance y que se espera que un nuevo paquete de asistencia se concrete hacia el final de este mes.

En el mismo sentido se ha expresado el presidente francés Emanuelle Macron en su visita a Rumania, diciendo que Europa necesita mandar una fuerte señal de apoyo a Ucrania. Su mensaje estuvo dirigido a calmar las inquietudes que habían surgido en Kiev y en varios aliados europeos a raíz de sus palabras sobre la conveniencia de “no humillar” a Rusia, en lo que se interpretó en su momento como falta de apoyo a sus aliados en su enfrentamiento con Moscú.

Macron llegó a Rumania como escala de una visita de tres días a países vecinos del este ucraniano, incluyendo a Moldavia y posiblemente arribará a Kiev este jueves junto al canciller alemán Olaf Scholz, el primer ministro italiano Mario Draghi y el presidente rumano Klaus Iohannis.

La visita de los cuatro líderes europeos se produce en momentos en que la Comisión Europea realiza una recomendación para aceptar el ingreso de Ucrania a la Unión Europea, algo que las naciones más grandes del continente han mirado hasta ahora con cierta displicencia.

En Rumania, el presidente Macron no se refirió a sus comentarios anteriores sobre Rusia que le granjearon cierta hostilidad de sus aliados, pero en una charla con la prensa rumana insistió en que, cuando termine la guerra, Ucrania tendría inevitablemente que negociar con Moscú.

“Compartimos un continente. La geografía es tozuda y, al final de todo, Rusia está ahí. Así fue ayer, es así hoy y será mañana”, afirmó ante la prensa.

Los países bálticos, Estonia, Letonia y Lituania, también han solicitado que la OTAN concrete envíos de armamento y equipos que se encuentran demorados en su consideración y que la invasión a Ucrania ha tornado urgentes para sus estrategias de defensa. Las demoras de la OTAN han sido parcialmente compensadas por el envío de aviones F-35 y helicópteros de combate por los Estados Unidos a Estonia y el aumento de soldados británicos en la base de Tapa, que ha llevado a 1.700 el número de efectivos.

Los países bálticos suman una población combinada de seis millones de habitantes, cuentan con una fuerza multinacional conjunta de 5.000 soldados y aspiran a que esa cantidad aumente por lo menos 10 veces para apaciguar los temores a una invasión rusa que –de acuerdo a una encuesta realizada recientemente por la agencia Benu Aptiekas/Gemius– un 84.6% de la población de Letonia considera inminente.

Pero el consenso entre los países miembros de la OTAN, especialmente entre los principales -que proveen la mayor parte de la asistencia militar- es que resulta improbable el despliegue de nuevas bases militares en el Báltico, por el costo astronómico de tales despliegues para su construcción y mantenimiento. Tampoco habría suficiente personal, equipamiento y armamento como para proveerlas a lo que habría que sumar, ya en el terreno diplomático, el carácter provocativo que semejante despliegue tendría para Moscú.

La negativa implícita de la OTAN a aumentar sustancialmente la presencia militar en los países bálticos no ha merecido comentarios por parte de los funcionarios de esos países que consideran hallarse, más tarde o más temprano, en la mira de Rusia. El Jefe de la Defensa lituana, Valdemaras Rupsys ha manifestado a la agencia Reuters que él no cree que Rusia pierda la guerra y que a su finalización seguirá contando con una enorme capacidad militar que usará tarde o tempranos para amenazarlos.

Los planificadores militares en los países bálticos creen que la OTAN debe reconsiderar su estrategia sobre la región que es una importante vía de acceso comercial que conecta Suecia, Finlandia, Estonia, Latvia, Lituania, Polonia, Alemania y Dinamarca.

Como fundamento de la necesidad de cambiar la visión sobre la posibilidad de una invasión rusa, la inteligencia militar de Estonia publicó un informe en que se revela que en los juegos de guerra denominados Zapad, en 2021, realizados en los bordes fronterizos de sus países, Rusia desplegó 200.000 hombres, 250 aviones, 290 tanques, 290 sistemas misilísticos y 65 naves. Según lo autores del informe, las maniobras evidencian la estrategia rusa de largo plazo para atacar a la OTAN.

Lejos de Bruselas, las hostilidades continúan en Ucrania que ha ignorado el ultimátum que Moscú había dado para que las tropas ucranianas que combaten en la ciudad de Severodonetsk se rindieran antes de las 0500 hora GMT del miércoles (2 pm en Montevideo).

La ciudad, que está casi totalmente en ruinas, es el punto principal de la guerra en estos momentos y según informes del propio gobierno ucraniano se encuentra en un 80% en manos de las tropas rusas. Uno de los focos de resistencia ucraniana está en la planta química de Azot donde se cree que, además de un número indeterminado de combatientes, hay alrededor de 500 civiles, entre ellos 40 niños, sometidos desde hace semanas a un bombardeo incesante.

El comando de las tropas rusas ha expresado que permitiría la evacuación de los civiles, aunque según informaron fuentes de las milicias separatistas aliadas de Moscú, la operación de evacuación no ha sido posible por la acción de la artillería ucraniana que cubre la zona, haciendo muy peligroso el tránsito por la zona.

Las autoridades civiles y militares ucranianas han reconocido que la situación en la ciudad es extremadamente grave, a tal punto que se estima que entre 100 y 200 combatientes mueren cada día y centenares son heridos. La inteligencia británica ha filtrado informes que pintan un panorama desolador en el interior de la planta Azot donde los combatientes estarían sobreviviendo en recintos subterráneos, tomando agua de pozos y alimentándose con provisiones que merman cada día.

Un twitter de Mykhailo Polodyak, asesor del presidente Zelensky, resume perfectamente la situación: “Bruselas, estamos esperando su decisión”.

 

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