Carol, la historia de amor entre Therese Belivet (Rooney Mara) y Carol Aird (Cate Blanchett) en el Estados Unidos de la década de 1950, basada en una novela de Patricia Highsmith, contaba con nominaciones a mejor película, director, actriz, actriz secundaria o guión adaptado, pero acabó yéndose de vacío de Londres.
Bridge of Spies, el filme de Steven Spielberg que narra un intercambio entre Estados Unidos y la Unión Soviética en plena Guerra Fría solo se llevó uno.
Spielberg subió solo al estrado para recibir el galardón que reconoció al británico Mark Rylance como mejor actor secundario.
Pero el triunfo cayó este año del lado de González Iñárritu, que completó su gran noche con el premio a mejor director, categoría en la que superó a Todd Haynes (
Carol), Adam McKay (
The Big Short), Ridley Scott (
The Martian) y Spielberg (
Bridge of Spies).
En el caso del protagonista de su cinta, el estadounidense Leonardo DiCaprio, fue uno de los más aclamados en la alfombra roja y uno de los más emocionados al recoger su premio.
DiCaprio, que interpreta en
The Revenant al trampero Hugh Glass y que aspira a ganar su primer Óscar en su quinta nominación, se impuso a Bryan Cranston (
Trumbo), Matt Damon (
The Martian), Michael Fassbender (
Steve Jobs) y a Eddie Redmayne (
The Danish Girl).
"Esto no es solo una película, es un viaje épico en el que nos embarcamos todos. Ha sido algo tremendamente especial en mi vida. Hicimos nuestro trabajo, pusimos el alma y el corazón en este proyecto y estoy feliz de formar parte de este filme", dijo DiCaprio, exultante, con el Bafta el mano.
En categoría femenina, el Bafta a mejor actriz protagonista fue para la estadounidense Brie Larson por
Room, un papel por el que se llevó el Globo de Oro y por el que es la favorita para hacerse con el Óscar.
Larson se impuso a Cate Blanchett (
Carol), Saoirse Ronan (
Brooklyn), Maggie Smith (
The Lady in the Van) y a Alicia Vikander (
The Danish Girl).
En la categoría de actriz secundaria, la ganadora fue la británica Kate Winslet por
Steve Jobs, un premio por el que competía con Alicia Vikander (
Ex Machina), Jennifer Jason Leigh (
The Hateful Eight), Julie Walters (
Brooklyn) y Rooney Mara (
Carol).
Otros de los premios destacados de la noche fueron el de música, que recayó en el veterano maestro italiano Ennio Morricone por la composición para
The Hateful Eight, de Quentin Tarantino, y el de mejor documental, para
Amy de Asif Kapadia, sobre la vida de la fallecida cantante Amy Winehouse.
El Bafta a la mejor película de habla no inglesa, para la que partía como favorita la superproducción del taiwanés Hou Hsiao-Hsien,
The Assasin, fue a parar a
Argentina, a
Relatos salvajes, de Damián Szifrón.
El de animación fue, como se esperaba, para
Inside Out y los de guion para
Spotlight en la categoría de original, y
The Big Short en la de adaptado, mientras que la película más taquillera del año, la última entrega de
Star Wars se fue solo con el de efectos visuales.
Porque la noche fue para González Iñárritu, que fue reconocido por primera vez con un Bafta en 2002, el de película de habla no inglesa con la excelente
Amores Perros.
Y hoy se refrendó esa buena relación del mexicano con los Bafta en una ceremonia celebrada en la imponente Royal Opera House, en el West End londinense, que se vistió de gala para albergar la noche más importante del
cine en el Reino Unido, en una velada que contó con invitados de excepción como Tom Cruise, Cate Blanchett,
Eddie Redmayne, Idris Elba, Matt Damon o Michael Fassbender, entre otros.
Una gala que se ha caracterizado por el humor y por el ritmo impecable y que fue presentada por una de las figuras más populares del cine, la televisión y la cultura de Gran Bretaña, el actor Stephen Fry.
El momento estelar de la noche llegó al final de la gala, cuando al legendario actor estadounidense Sidney Poitier se le hizo entrega del Bafta honorífico a través de un vídeo.