23 de abril de 2012 17:15 hs

Richard Branson, ejecutivo de la empresa discográfica Virgin, está interesado en producir la primera película de ficción sobre los Rolling Stones. Virgin adquirió los derechos para filmar una historia con base en el libro Exile on Main Street: a season in hell, del periodista Robert Greenfield.

Los Stones han sido motivo de muchos documentales a lo largo de su carrera de cinco décadas de existencia, entre los que destacan Gimme shelter, de los hermanos Albert y David Maysles, y Shine a light, dirigido por el mismísimo Martin Scorsese. Pero nunca se ha realizado una ficción sobre la mítica banda.

Si bien todavía no se han barajado de manera pública ni el nombre de los actores que podrían interpretar a los rockeros ni quién será el nombre del director, se especula con que el proyecto gane en dimensión a medida que se conozcan las firmas en el contrato.

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El libro de Greenfield, que convivió con la banda por esa época, se centra en la grabación del que fuera el décimo disco de los Stones. Desde el primer momento en que se prendieron los micrófonos alrededor del Exile… hubo un aire caótico donde se mezcló el lujo y la historia del contexto y la farándula que desfiló por allí (de John Lennon a William Burroughs), la droga que corrió como pólvora en las sesiones de grabación y las usuales peleas entre las dos cabezas de los Stones: Jagger y Keith Richards.

Como todas las bandas que levantan dinero en carretillas, los Stones comenzaron a tener problemas con el fisco inglés.

Los integrantes de la banda otearon el horizonte por un lugar donde pudieran grabar sin ser molestados. Para la primavera de 1971, Keith Richards había alquilado una mansión en la Costa Azul francesa, cerca de Villefranche-sur-Mer.

La residencia, llamada Villa Nellcote, era un palacete construido por un empresario salitrero a finales del siglo XIX, que le había dado todo el lujo en lámparas, cristales y arañas colgantes, espejos gigantescos y columnatas de marfil adornando enormes salones y habitaciones. Durante la segunda guerra mundial, los alemanes la habían tomado como base de operaciones en el sur de Francia.

En el gran sótano de la mansión, Richards y Jagger protagonizaron algunas duras peleas entre canción y canción. El abuso de heroína de Richards se juntó con un pico de creatividad y ese impulso se llevó puesto al vocalista y al resto de la banda. Rocks off, Tumbling dice, Shine a light, Happy y Let it loose son algunos de los himnos que contiene ese disco mágico, que terminó de mezclarse en un estudio de Los Ángeles, donde Jagger terminó de retomar el control sobre la grabación.

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