12 de diciembre de 2014 18:34 hs

El primer ministro japonés Shinzo Abe visitó América latina en 2014. Hace poco más de un mes llegó al país la embajadora Keiko Tanaka, primera mujer del mundo empresarial japonés que ocupa ese cargo diplomático. Una misión de 50 empresarios nipones arribó a Uruguay hace dos semanas. Y un libro que entre otras cosas habla de la cultura del mate ya se agotó en las librerías. Todo eso está ocurriendo ahora entre este continente y el país de las grandes empresas automovilísticas.

Naohito Watanabe es el consejero de la embajada japonesa en Uruguay. Llegó al país hace un año y medio pero desde la década de los 80 está trabajando en la región. Pasó por Nicaragua, Ecuador, Brasil, Venezuela y Miami y a lo largo de estos años ha visto los cambios. “Durante mi carrera diplomática de largos años yo estaba siempre agitando la bandera de América Latina para que el pueblo japonés conociera más. Los dos bloques tienen buenas relaciones, con 106 años de inmigración japonesa, amistad y vínculos comerciales. Pero hasta hace tres o cuatro años América no salía en la primera plana de los periódicos de Japón, la gente no conocía mucho”, comenzó explicando el consejero.

Uruguay comienza a posicionarse cada vez más como centro de manufactura y logística, así como financiero. En Japón lo están advirtiendo y las firmas se interesan más, confirmó Watanabe. Prueba de esto es que a principios de diciembre llegó al país una misión integrada por 50 empresarios para un diálogo de negocios con pares locales. Presidió el equipo nipón Mikio Sasaki, expresidente de Mitsubishi.

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“Además de ser un país con más tierra cultivable que Japón, Uruguay es un lugar por donde se puede entrar al Mercosur y hacer buenas operaciones gracias a la buena tradición democrática, la seguridad y la buena calificación económica”, confirmó el diplomático. En efecto, Brasil y Argentina son mercados más tentadores, pero allí hay que superar demasiadas trabas y dificultades para comenzar negocios. “En cambio, aquí hay muchos beneficios arancelarios, es menos burocrático y hay seguridad jurídica y ciudadana. De aquí se pueden sacar productos del puerto en un día. En Santos, Brasil, se tarda casi un mes o incluso más en hacer lo mismo. Los empresarios están viendo a Uruguay con otros ojos. Ya estamos entrando en la nueva dimensión de las relaciones”, ilustró.

Watanabe tenía previsto para esta semana un viaje a Miami, ciudad que describió como sede de operaciones de empresas japonesas en la región. Allí se dispondría a agitar también la bandera de Uruguay y promover ante los empresarios de su país las ventajas de este. En Uruguay hay 20 firmas niponas y como resultado de la misión comercial de hace diez días otras empresas decidieron traer personal nativo para incrementar su presencia.

Embajadora, libro y aficiones

Pero no solo las inversiones son reflejo de la relación entre países. También lo son la cooperación y la cultura. En el corto y mediano plazo se inaugurarán unos diez proyectos comunitarios de asistencia realizados con dinero japonés. Sin ir más lejos, esta semana se inaugurarán obras de la ONG Gurises Unidos realizadas con estas partidas, que son destinadas a labores en Montevideo y el interior del país.

La reciente llegada al país de la embajadora Keiko Tanaka, primera mujer del ámbito de los negocios que ocupa ese cargo diplomático, es otro motivo de acercamiento. A juicio de su consejero, en su país de origen la figura de Tanaka concita atención mediática y hace que Uruguay esté más presente en la prensa. El pasado de la mujer por la esfera privada –se desempeñó durante 30 años en la automotriz Nissan– es también un buen augurio del impulso comercial.

“La literatura es muy importante para la diplomacia, para conocer al mundo y la gente y entender”. Watanabe es el que pronunció esa frase, y con propiedad: traductor de obras de Rubén Darío al japonés, es escritor y recientemente lanzó el libro “Puro en la mano. América Latina”, una obra que tiene en su portada la silueta del continente donde vive.

El volumen abarca las relaciones históricas, políticas y económicas entre el continente y su país de origen, y recorre lo que llama su “peregrinación de puros” en la región. Es un aficionado del tabaco, al punto de que presidió el Club Cultural de Cigarro de la cancillería de su nación. Pero también se detiene en aspectos culturales de cada país, describiendo sus tradiciones y costumbres. Impresiona pasar las hojas con caracteres japoneses y advertir fotos del Palacio Salvo o de su propio termo y mate, costumbre a la que se aficionó y que describe con detenimiento, pues encuentra muy parecida a la tradicional ceremonia del té.

Si hace tres o cuatro años este continente no aparecía en la prensa japonesa, la realidad es ahora bien distinta. En noviembre la escritora Shion Miura dedicó un artículo en el periódico Asahi –que tiene una tirada de ocho millones de ejemplares– a valorar la obra de este diplomático japonés que agita la bandera de América latina en la otra punta del mundo. El volumen está agotado y preparan una segunda edición.

Preparan firma de convenio para 2015

Entre Uruguay y Japón se firmó recientemente un convenio de inversión, confirmó el diplomático Watanabe. El subsecretario de Cancillería, Luis Porto, declaró a principios de diciembre que está prevista para 2015 la firma de un convenio de protección y promoción de inversiones entre los dos países.

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