Hace 28 días, todo Uruguay quedó en vilo cuando se difundió la noticia menos esperada: Luis Suárez se había lesionado la rodilla y debía ser operado, poniendo en duda su participación en el torneo. Los siguientes días fueron de especulación contínua: que llega, que no llega, que se va a cuidar, que no va a poder jugar… con cada entrenamiento, Suárez mostraba signos de recuperación, y la expectativa crecía. Si empezaba a trabajar con pelota, o si empezaba a hacer fútbol se festejaba como un gol.
La resurrección de Suárez
Con sus goles ante Inglaterra, Luis trajo tranquilidad por su estado físico y acalló todas las críticas