En 2007, los baños de la terminal Ramón Tabárez, del Cerro, se habían convertido en moteles o búnker donde concretar el delito. Por esa razón, la gerencia de la terminal ordenó colocar 16 cámaras de seguridad y contratar guardias que vigilen la puerta de los baños. El fenómeno desapareció, aseguran los informantes, pero la terminal sigue siendo un centro vinculado a la explotación sexual infantil.
La ruta de los explotadores sexuales
La mayoría de los casos relatados se concentra a orillas del arroyo Pantanoso, en los parques de la zona y en terminales de ómnibus