13 de julio 2023 - 15:00hs

Hace tres años Uruguay vive la sequía más grande de su historia, según los registros. En los últimos meses la situación se agravó en Montevideo y el área metropolitana, con las reservas de Paso Severino cerca de agotarse, y con agua salada saliendo de las canillas.

Quince años atrás, en 2008, otra sequía –menor a la actual– también afectó al país. Sin embargo, en esa ocasión el mayor problema no fue el agua potable, sino que fue que peligraba la generación de energía.

Para evitar la falta de suministro eléctrico el primer gobierno del Frente Amplio debió comprar energía a Argentina y Brasil, importar petróleo, y adquirir plantas de energía sin licitación, todo con un sobrecosto anual de US$ 1.000 millones. 

Ramón Méndez, director de Energía en aquel entonces, dijo en una entrevista con El Observador que hoy la energía de Uruguay no se ve afectada por la sequía gracias a la "transformación energética" que el país implementó desde 2010, y por la que hoy da charlas en varias partes del mundo.

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El exjerarca dijo en conversación telefónica desde Detroit, donde participará en una charla TED sobre el cambio climático y mostrará el ejemplo uruguayo, que la "planificación" y el acuerdo interpartidario por el que se llegó a esa renovación fueron esenciales para que hoy Uruguay sea "estudiado" en varias partes del mundo, y cree que son claves para encontrar soluciones a la crisis del agua.

La sequía de 2008 y un sobrecosto millonario

El 7 de julio de 2008, Ramón Méndez confirmó a El Observador que el gobierno iba a adquirir, sin licitación previa, 12 generadores de 17 megawatts (MW) cada uno para ayudar en el corto plazo con la falta de energía que generaba la sequía, con un precio de US$ 200 millones. El gobierno esperaba que tres de esos generadores quedaran instalados a fin de año, y que todos estuvieran en funcionamiento en agosto de 2010.

15 años después, Méndez indicó que en ese entonces el 40% de la energía eléctrica de Uruguay provenía de las plantas hidráulicas –potenciadas por el agua–, mientras que, del resto, la mayoría dependía del petróleo y el resto de la importación de energía de Brasil y Argentina.

Por eso, para mantener el abastecimiento ante la sequía ese año UTE tuvo sobrecostos de US$ 1.000 millones. Junto a las obras, debió importar más energía de los países vecinos, con precios superiores debido a que ellos también tenían problemas de energía, y también tuvo que importar petróleo.

"Fue una sequía muchísimo menos importante que la actual. Fue una pequeña advertencia", explicó Méndez.

El ministro de Industria de ese periodo, Daniel Martínez, dijo en mayo de 2008 que los problemas de energía de ese año se debían a la "falta de inversiones en equipamientos de generación energética", en declaraciones consignadas por el medio Sociedad Uruguaya. 

Méndez, al igual que Martínez, indicó que la última inversión que había tenido el país en aquel entonces databa de 1990, la central de Punta del Tigre. "Durante quince años no se invirtió un peso; hubo tres gobiernos seguidos donde no se puso un peso en generación de energía eléctrica, en generar capacidad de energías eléctricas, y lo que es más grave: mientras tanto, se fue avanzando en la obsolescencia de los equipos", lamentó en ese momento el hoy exintendente de Montevideo.

Fitzgerald Cantero, actual director de Energía, discrepa con esta visión. El jerarca dijo a El Observador que las soluciones en 2008, y todos los cambios que llegaron después, se dieron gracias a que "tenías el marco regulatorio" para que las empresas privadas invirtieran en construcciones del sector energético.

Se trata de la Ley "reguladora del marco energético" N° 16.832, votada en la administración de Julio María Sanguinetti en 1997, y reglamentada por el decreto Nº 276 de 2002, que instrumentó el reglamento del "Sistema Eléctrico Nacional". Cantero, del Partido Colorado, recordó que en 1998 el sindicato de UTE, en apoyo con el PIT-CNT, quiso llamar a un referéndum para derogar la ley, pero no llegaron a las firmas necesarias. 

La solución interpartidaria

El gobierno frenteamplista ya estaba pensando en una solución a largo plazo. En 2008 comenzó las negociaciones con los demás partidos políticos para desarrollar una renovación energética con objetivos marcados para 2015, 2020 y 2030.

En 2010 se firmó el acuerdo interpartidario, que permitió que Uruguay eliminara casi en su totalidad la necesidad de "combustibles fósiles" para la generación de energía, y que hoy produce casi en su totalidad desde fuentes renovables y "autóctonas" como la hidráulica, la solar y la eólica, además de la producción de "biomasa".

Así lo detalló el exdirector de Energía, quien destacó que gracias a este plan Uruguay redujo por 30 la cantidad de emisiones por Kw y redujo 500 millones de dólares al año en costos de producción. La inversión, continuó, fue de US$ 600 millones, que se ven reflejados en "40 parques eólicos" y "cinco parques fotovoltaicos" que hoy funcionan en el país, entre otras obras.

Méndez destacó que el cambio de la matriz energética de Uruguay es "muy estudiado en el mundo", "admiración" que creció luego del comienzo de la guerra en Ucrania, ya que desde entonces el precio del petróleo subió, pero Uruguay "casi no sintió el aumento". Además de su participación en la "mega charla TED" de Detroit –en la que compartirá panel con el exvicepresidente estadounidense Al Gore–, el exjerarca remarcó que ha sido invitado a hablar sobre el caso en varios países del mundo.

"Esta renovación fue planificada pensando en todos los años. Cuando hay planificación no hay crisis", afirmó.

Diario El Observador en 2008, hace 15 años.

Cómo solucionar la crisis del agua: "Sentarnos para planificar"

Según Méndez, la búsqueda de todos los partidos de cambiar la matriz energética permitió que la sequía de 2008 se tratara de forma diferente a la actualidad.

"Por un lado todos los días había un destaque en los medios cada vez que se prendía la Central Batlle para brindar energía por petróleo. Pero vivíamos en otra forma de hacer política, sabíamos que las cosas en los años anteriores no habían funcionado, y fue más fácil llegar a un acuerdo", recordó.

"En 2008 había discrepancias, pero nos sentamos en una mesa para levantar esas discrepancias. Construimos un acuerdo pacientemente", indicó el exjerarca, quien reconoció que recibió consultas y ha sido invitado a encuentros sobre la crisis actual, y quien cree que los partidos deben tomar la misma actitud ante esta crisis: "El rumbo tiene que estar definido por todos los actores políticos". 

Para Cantero, "con acuerdo o sin acuerdo la afectación" en esta sequía "no iba a producirse", debido a que "ya había una diversificación" de la matriz energética, impulsada por la ley de 1997. Sin embargo, reconoció que el acuerdo interpartidario "dio un respaldo político" a los cambios venideros, lo que "no es poco importante". 

De todas formas, opinó que antes que "sentarse en una mesa", el problema del agua necesita "soluciones técnicas".

Temas:

Crisis del agua Emergencia hídrica Transformación energética UTE Member

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