Todavía faltaban dos años para el inicio de un nuevo gobierno cuando la palabra “acuerdo” comenzó a tomar forma entre los partidos de la oposición. El 2 de marzo de 2018 el precandidato nacionalista Luis Lacalle Pou incluyó un capítulo de propuestas de otros partidos políticos con las que estaba de acuerdo dentro del conjunto de iniciativas que, desde 2016, le hace llegar al presidente Tabaré Vázquez. "La mejor manera de mostrar nuestra voluntad de acordar es acordando. Y hemos elegido dar el primer paso en el camino del encuentro con los otros", dijo en aquella oportunidad ante un auditorio lleno de dirigentes y militantes de su sector en la torre de Antel.
Casi tres meses después, su despacho fue el punto de encuentro con Jorge Larrañaga (Alianza Nacional) y el dos veces presidente Julio María Sanguinetti, quien había anunciado su regreso a la arena política hacía poco y quiso poner sobre la mesa la necesidad de que el próximo gobierno fuera de coalición. Larrañaga ya había hecho su parte cuando el 26 de febrero de ese año regresó a la casa del Partido Nacional para presentar lineamientos programáticos que sirvieran de insumo para acordar con los otros partidos.
Ernesto Talvi (Partido Colorado), en tanto, se dedicó durante sus primeras semanas como precandidato a reunirse con todos sus competidores. Y mientras tanto en el Partido Independiente, el senador y candidato Pablo Mieres buscaba alianzas que se terminaron de concretar con La Alternativa, una coalición formada por el exfrenteamplista Esteban Valenti, el diputado Fernando Amado (ex Partido Colorado) y José Franzini.
Sean del partido que sean, los precandidatos de la oposición coinciden en que para ganarle al Frente Amplio necesitarán cooperar entre ellos. Sin embargo, dentro de esa coincidencia hay una gran diferencia: cuándo acordar.
Marcelo Umpiérrez
Para el sanguinettismo, el momento para pensar en una coalición es ahora. De hecho, en Batllistas ya tienen definidos los puntos sobre los que debería buscarse un acuerdo entre los partidos de oposición. Según dijo a El Observador el diputado Conrado Rodríguez, los técnicos del sector están elaborando una serie de documentos sobre educación, seguridad, inserción internacional y seguridad social que harán llegar a los referentes de todos los partidos.
Tanto para Sanguinetti como para su equipo es importante llegar a las internas con ciertos temas acordados porque entienden que son “los más importantes para el país” y se les debe encontrar una solución conjunta, señaló Rodríguez. De todas maneras, todavía no hubo contacto formal con ningún precandidato para tratar esos temas pero lo habrá “en un futuro no muy lejano”.
Pero en esa idea de acordar antes de las internas Sanguinetti juega solo. Quizá encuentre un poco más de consenso desde las filas de Alianza Nacional en las que entienden que el documento que aprobó el directorio nacionalista con propuestas programáticas y que hicieron llegar a los demás partidos fue el primer punto de partida de una coalición. Por ahora, al directorio del Partido Nacional no le llegó ninguna respuesta o comentario sobre esos lineamientos.
Leonardo Carreño
Más allá de las propuestas de Larrañaga, no hay intención de empezar ahora las negociaciones. Entre los candidatos hay decisiones contundentes de no hacerlo hasta luego de las internas, como Mieres que cree que se debe empezar a hablar de coaliciones después del 27 de octubre, cuando se disputarán las elecciones nacionales.
“Hasta esa fecha somos todos competidores y eso implica no hacer acuerdos. Hoy la jugada es juntar votos para el Partido Independiente y La Alternativa”, dijo a El Observador.
Camilo Dos Santos
La posición de Lacalle Pou, en tanto, es un poco menos radical. El precandidato suele repetir que el acuerdo será por primera vez en la historia de los coaliciones políticas “con tres o cuarto partidos” pero que no quiere apurar a sus posibles socios. Por eso, en su sector no se han movido todavía en busca de consenso extrapartidario y prefieren aguardar a que pasen las elecciones internas y acordar luego, si resultan victoriosos, indicaron a El Observador allegados al precandidato.
Por su parte, Talvi tiene claro cómo quiere que sea esa coalición pero todavía no activó el plan. De hecho, luego de aquellas reuniones cuando se lanzó no volvió a tener encuentros con otros precandidatos pese a alguna comunicación puntual. Ese es el caso, por ejemplo, de Verónica Alonso, con quien ha hablado en más de una oportunidad y tienen coincidencias en temas de educación, según dijo la precandidata blanca a El Observador.
Leonardo Carreño
Talvi y el equipo de Ciudadanos en su conjunto creen que al acuerdo se debe llegar por caminos que se resumen en tres “C”: la competencia, que implica que cada candidato marque su perfil; la colaboración, porque “ese debe ser el espíritu después de que pase la contienda electoral” y la confianza, “para construir sobre ella el futuro gobierno", dijo Adrián Peña, coordinador político de Ciudadanos.
Desde hace por lo menos un cuarto de siglo, cada cinco años la búsqueda de una coalición resurge. Ahora resta definir la hoja de ruta: en qué momento del año electoral los candidatos de la oposición activarán ese frente unido contra el oficialismo.