28 de diciembre de 2013 10:49 hs

El sistema judicial se divide en dos grupos: la Policía, que investiga los delitos, y los fiscales, que procesan a los infractores”. Con esta frase comienza una de las mejores series policiales jamás realizadas: La ley y el orden. Centrada por completo en los aspectos legales de las investigaciones y en el procedimiento policial para llevarlas a cabo, durante 20 temporadas (1990-2010) la niña mimada de Dick Wolf mostró que una serie de detectives y abogados podía ser apasionante sin tener persecuciones, tiroteos o revelaciones en el último minuto de un juicio. Con un estilo sobrio y medido, casi que parco, y un escogido elenco (que comprendió en todos esos años a lo mejor que podía y puede ofrecer la televisión: Chris Noth, George Dzundza, Jerry Orbach, Dennis Farina, Benjamin Bratt entre muchos otros) la serie fue un éxito tan grande que a la creación original se le sumaron varias series paralelas, tales como La ley y el orden: unidad de víctimas especiales (que es la que sigue aún hoy día), La ley y el orden: criminal intent, La ley y el orden: Trial by Jury y La ley y el orden: LA. Incluso, tiene sus franquicias tras fronteras, ya que existe (aún en la grilla televisiva) La ley y el orden: UK, la versión rusa y supo existir la versión parisina. Todas y cada una de ellas fueron creadas por Wolf.

Wolf es un verdadero veterano de la televisión. Sus primeros pasos importantes para la pantalla chica ya datan de la época de Vicio en Miami, pero incluso sin contar las franquicias Ley y orden ha transitado por más de 40 series televisivas durante más de 35 años.

Probablemente uno de los mayores expertos en el formato de serie policial por capítulo, Wolf acumula la friolera de dos premios Emmy, una estrella en el Paseo de la Fama, un premio Edgar por su gestión en el género policial y hasta un Grammy por una banda sonora. Es uno de esos nombres, por fortuna no tan escasos como se suele creer, que es sinónimo de garantía de buena televisión.

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Chicago PD es una nueva demostración además de la visión en formato “universo” que tiene Wolf, donde a partir de distintos personajes o situaciones genera series nuevas. Esta sigue las andanzas del ahora sargento Hank Voight (Jason Beghe) quien fuera prácticamente el villano de su creación anterior Chicago Fire, que está centrada en la vida cotidiana de una estación de bomberos de dicha ciudad (y que acaba de confirmar su segunda temporada, luego de una estupendamente bien recibida primera entrega).

En aquella, Voight se obsesionaba con sus personajes y demostraba ser un policía bastante descontrolado e inclusive corrupto. Con un giro argumental regresa ascendido a sargento y dirigiendo una Unidad Especial en el precinto 41. Obviamente, Voight no ha perdido sus mañas: ya en el tráiler de la serie se lo ve golpeando en un callejón a un sospechoso y aleccionando a su nuevo compañero sobre las maneras de “hacer bien el trabajo”.

Jason Beghe es a su manera un veterano a la usanza de Wolf. Un rostro reconocible de la televisión, Beghe ha participado en no menos de 30 series, siempre en roles de reparto. Su aspecto de recio le ha ganado secundarios de esos grises, cuando no declaradamente oscuros hasta llegar a su rol en Chicago Fire que le granjeó su primer protagónico. Chicago PD se complementa con el ya mencionado Jon Seda y Sophia Bush, ambos repitiendo también sus roles de la serie hermana. Y ya se han anunciado numerosos cruces con Chicago Fire –lo que permite adivinar que el ahora sargento Voight no ha dejado su obsesión con aquellos bomberos– e incluso un capítulo especial con La ley y el orden: unidad de víctimas especiales, donde los protagonistas de aquella (Ice T y Kelli Giddish) investigarán un caso junto al precinto 41.

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