Si uno se basara solamente en las encuestas, y en aspectos puntuales de ellas, los blancos podrían hacer suya la frase “dato mata relato” para mostrar luego los nada despreciables índices de aprobación ―entre un 43% y un 50% según el sondeo― de los que goza el presidente Luis Lacalle Pou.
Un apoyo solo comparable a la aprobación que a esta altura del gobierno tuvieron Tabaré Vázquez, en su primera administración, y José Mujica, en aquellos días en los que la izquierda atravesaba su mejor momento. Todos los demás presidentes de la posdictadura contaron, en este mismo plazo, con un respaldo muy por debajo de los guarismos alcanzados por los líderes izquierdistas y por el ahora presidente blanco.
“Fue una inesperada pifiada estratégica”, dijo a El Observador un operador nacionalista quien afirmó que en el oficialismo están “celebrando” la decisión de la central sindical.
Por lo pronto, la campaña plebiscitaria que se viene ya ha dividido al Frente y algunos de sus principales dirigentes no han podido, o no han querido, esconder sus diferencias públicamente.
Primero fueron el expresidente José Mujica y el intendente de Canelones y precandidato, Yamandú Orsi, (ambos del MPP) quienes advirtieron que el plebiscito, que apunta no solo a tirar abajo la reforma previsional del gobierno sino a eliminar las Afaps, es un error estratégico. Luego, previendo futuros choques, o resignándose a ellos, la Mesa Política del Frente Amplio, a instancias del presidente de la coalición, Fernando Pereira, decidió plantear la libertad de acción.
Pero ni siquiera esa presunta solución alcanzará para bajarle las revoluciones a este asunto dentro de la izquierda. Es así que el senador del Partido Comunista, Óscar “el boca” Andrade, dijo en entrevista con Nada que perder de M24, que para el FA "no hay otro camino que acompañar" el plebiscito. "Que alguien que conozca algo de la historia del Uruguay me explique cómo es que hacés un diálogo social para avanzar en seguridad social con una izquierda que esté enfrentada al movimiento sindical. No lo veo", sostuvo.
Por lo pronto, la campaña plebiscitaria que se viene ya ha dividido al Frente y algunos de sus principales dirigentes no han podido, o no han querido, esconder sus diferencias públicamente.
El que salió a replicarle fue el senador del MPP, Alejandro Sánchez. "Yo creo que 'El Boca' se equivoca porque el Frente Amplio no está enfrentando al movimiento sindical. El Frente Amplio está diciendo que una iniciativa que el movimiento sindical legítimamente ha impulsado no es conveniente", dijo Sánchez en Desayunos Informales de Canal 12.
Como advirtiendo que las cosas no quedarán por allí, el senador y precandidato presidencial por el Frente Amplio, Mario Bergara, señaló que su fuerza política debe definir una postura clara ante el plebiscito de la reforma de la seguridad social que impulsa el PIT-CNT.
"El Frente Amplio va a tener que dirimir en las próximas semanas su posicionamiento con respecto al plebiscito. Nosotros aspiramos a que el Frente Amplio no acompañe el plebiscito. No compartimos que se coloquen aspectos concretos en la Constitución, la Constitución no está para eso", dijo en rueda de prensa este representante del ala moderada de la izquierda.
Señaló que tampoco está de acuerdo con algunos contenidos de la papeleta del plebiscito como la propuesta de eliminar el ahorro individual. "No compartimos algo del contenido de esa papeleta, que es la eliminación de las cuentas personales es decir, esas cuentas que tienen nombre y apellido de cada trabajador, en donde están sus ahorros con fines jubilatorios que plantean fusionarse en un fondo común", sostuvo Bergara.
En esas diferencias hará pie el oficialismo para transmitir que el FA propone un camino peligroso en materia de seguridad social, un viaje al “triángulo de las bermudas” al decir del precandidato nacionalista Álvaro Delgado.
“Fue una inesperada pifiada estratégica”, dijo a El Observador un operador nacionalista quien afirmó que en el oficialismo están “celebrando” la decisión de la central sindical.
Una fuente blanca señaló que el plebiscito “pondrá en la cancha una cantidad de elementos favorables para contrastar: el rol de los sindicatos, el choque o no del FA con el PIT, el perfilismo que genera una campaña interna, la incertidumbre sobre un tema importante y, como frutilla de la torta, la posibilidad de que Lacalle juegue a sus anchas en un tema de Estado”.
Entonces, con el presidente desatado y habilitado por la Constitución para defender la reforma que impulsó personalmente a riesgo y beneficio, los blancos seguramente contarán con un aliado impar en la campaña electoral. Todo, o casi todo, gracias a la gentileza del PIT-CNT.