25 de septiembre 2014 - 21:15hs

La recorrida que protagonizó ayer Luis Lacalle Pou por San José y Flores puede ser considerada una “no noticia” o, si se quiere, una confirmación de algo ya sabido. Es decir, el candidato presidencial blanco no se apartó casi nada de su discurso tradicional amparado en el eslogan “por la positiva”, evitó la confrontación más o menos directa con sus rivales y lanzó frases y conceptos que, para quien sigue sus palabras, suenan a cosa repetida.

Pero esto, que puede ser considerado como una falta de originalidad o de sustancia, es, para el líder blanco, una de sus virtudes. “Soy muy previsible en las cosas que digo. Soy bastante aburrido; me van a escuchar decir las mismas cosas 1.000 veces”, ha dicho, más de una vez por supuesto, cuando alguno le pidió su opinión y se quedó esperando, en vano, alguna cadencia en su discurso.

Muchas de las frases de Lacalle Pou ya se adivinan cuando toma el micrófono para hablar ante sus simpatizantes: “Por la positiva no es un eslogan, es una forma de ver la vida”; “si nos va a votar por ser el menos malo, no nos vote”; “vamos a elegir a los mejores hombres para gobernar”; “vamos a gobernar y a gobernar bien”.

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“Analistas, políticos y periodistas se preguntan hasta cuándo va a llegar este ‘por la positiva’. Dicen que esto no puede durar mucho, que caduca antes de las elecciones. Y van tachando en el almanaque y cada vez les va faltando un día menos”, dijo ayer en Libertad, adelantando que sus palabras no llevaban guardadas ninguna sorpresa.

Un poco más tarde, en San José, fue un paso más allá en sus cuestionamientos al oficialismo y dijo que hay ministros del gobierno que, dado su escaso apoyo popular, “no deberían estar más” en el gabinete. “Nosotros no acostumbramos a pedir renuncias, pero hay ministros que deberían irse”, dijo en referencia, por lo menos, al titular del Ministerio del Interior, Eduardo Bonomi.

Y aludió a aquellos que “gastan plata innecesariamente en el período electoral”. “En nuestro gobierno los que no expliquen debidamente sus gastos se van a tener que ir para sus casas”, advirtió.

A su vez, el candidato a la vicepresidencia, Jorge Larrañaga, tuvo con su compañero de fórmula una actitud generosa al reconocer que la actual campaña blanca tiene mayor efervescencia que la que lo tuvo a él como protagonista principal en 2004 y en la que el Partido Nacional cosechó más del 34% de los votos.

Eso sí: confirmó que su peso en la campaña va creciendo a medida que se acerca el 26 de octubre y que piensa aplicar el eslogan “por la positiva” muy a su manera. “Ahí tenemos al señor certezas (en referencia al vicepresidente Danilo Astori), que parece tener certezas para todo menos para elegir a compañeros de gobierno. Sus hombres han fracasado en todos los ministerios”, dijo Larrañaga en el galpón de la sociedad rural de Ismael Cortinas (Flores).

Por su lado, Lacalle Pou matizó proponiéndole un pacto al oficialismo en caso de que tengan que dejar el poder. Recordó que el primer año de la próxima administración transcurrirá con un presupuesto aún no votado. Entonces, dijo, el tiempo que va desde noviembre a marzo –cuando comienzan las clases– debería ser aprovechado para llevar a cabo una transición que le permita al nuevo gobierno aplicar sus propuestas en el año lectivo.

“Hay que decidir la asignación de clases, la elección de escuelas para cada alumno, hay un montón de cosas que ya se pueden ir hablando en ese lapso”, dijo.

Ya sobre el final de la gira, Lacalle retornó a su mensaje habitual. “Frente a las críticas, la mentira y la intolerancia, ¿saben qué les vamos a contestar? Les vamos a contestar con eso... escuchen...”, dijo. En la soledad de Ismael Cortinas solo se oía el silencio y algún tero lejano.

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