El clima está enrarecido en Argentina, con una Secretaría de Presidencia que emite un comunicado criticando a “un seudoperiodista” que tiene “un plan maquiavélico de incitación a la violencia”, una cuenta de twitter oficial que se refiere al “gordo chanta” mientras supuestamente está hackeada y el posterior silencio de las autoridades. Todo esto, después de que un periodista, Jorge Lanata, emitiera un informe periodístico que dejaba en falsa escuadra a la presidenta Cristina Fernández.
El domingo, mientras Lanata informaba en su programa televisivo Periodismo Para Todos de la escala de 48 horas de la presidenta en las islas Seychelles, un paraíso fiscal, la Secretaría de Comunicación de la Presidencia emitió por twitter un comunicado donde denunciaba que “se montó un circo mediático por una escala obligatoria del avión”.
Al día siguiente, lunes, desde su Facebook la misma mandataria denunció “cuánta impunidad” había. Y volvió a usar las expresiones “show mediático”, “causar daño”, “difamación” y otras similares.
A media tarde del lunes, la cuenta oficial de Casa Rosada -@CasaRosadaAR- publicó algunas respuestas que llamaron la atención de algunos usuarios y analistas. Por ejemplo, cuando Nati De Rosa le escribió “faltaría informar el resto de los días no mencionados”, la cuenta oficial le contestó: “No hay días no mencionados, es el registro completo de la Presidenta”. Ese tweet, redactado en un tono que no es el usual, fue borrado unas horas más tarde. Igualmente, llegó a ser leído e impreso por varios, entre ellos Juan Ignacio Belbis, experto en redes sociales que analizó la situación para el portal Mendoza Online, del periodista Cristian Sanz.
Los que en ese momento se alarmaron por los mensajes de Casa Rosada se terminaron de sorprender cuando a las 20:37 la cuenta escribió: “En el living de canal 13 , defendiendo al gordo chanta que les vende un buzon son de terror”. Todo así tal cual, sin la tilde ni las comas necesarias y con una coma que dejaba un espacio después de la palabra.
Minutos después cambió toda la estética de la cuenta: se puso como foto una de Lanata y el fondo era el logo del diario Clarín. Los mensajes comenzaron a tener poco sentido informativo: “Ineptosssssssss”, “JAJAJAJAJJAJAJA”, “No me borren los tuits corruptosssssssss”.
A todo esto, la cuenta seguía teniendo el logo que identifica a los usuarios “verificados”: un redondel celeste con un tick que indica que Twitter tiene la certeza de que esa cuenta corresponde a su dueño.
Hacia la medianoche del lunes la Oficina de Prensa de la Secretaría de Comunicación Pública de la Nación indicó a través de un comunicado que “la cuenta oficial en Twitter de Casa Rosada , la cual es una cuenta verificada por la mencionada red social, fue atacada esta noche desde las 20:30”. A partir de ahí, los que intentaban entrar a @CasaRosadaAr se encontraban con la leyenda “cuenta cerrada”. Anoche decía “Error interno del servidor”.
Pero el texto del comunicado alcanzó a dar pie para los que, con el borrado de mensajes en la tarde y la permanencia del círculo celeste, ya desconfiaban de que efectuivamente hubiera existido tal hackeo. Es que, según advirtió el periodista Bruno Bimbi, los que redactaron ese mensaje oficial cometieron el mismo error que los que unas horas antes escribieronel tweet alusivo al “gordo chanta”: dejar un espacio entre una palabra y una coma.
“Che, el que escribió el comunicado de Casa Rosada tipea tan mal como el supuesto ‘hacker’”, escribió un usuario, Javier Smaldone. Varios repitieron comentarios similares y nadie desde el oficialismo respondió o hizo aclaración alguna.
Cambios a la táctica conocida
Para el periodista Pablo Sirvén, secretario de redacción de La Nación, lo novedoso del comunicado del domingo contra Lanata es que el gobierno respondió a un periodista por un canal institucional, algo que no acostumbraba a hacer. Sí responde de modo similar a través de declaraciones de funcionarios, “incluso de la presidenta”, pero nunca hasta ahora había actuado de manera tan evidente.
“Creo que obedece a salirle al cruce al programa cuando está en el aire para distraer la atención y viralizar su contramensaje en las redes sociales en el mismo momento”, comentó Sirvén a El Observador. “Lo viene haciendo a través de otros personajes cercanos al Gobierno, pero nunca había apelado a sitios institucionales”, agregó. A su entender, semejante accionar tiene sus raíces en el año 2008, cuando durante el conflicto con el campo el gobierno de Fernández puso en marcha “distintos dispositivos directos o indirectos de hostigamiento y presión hacia el periodismo que no es adicto”.
Ernesto Tenembaum, coconductor del periodístico Palabras más, palabras menos de TN, escribió en una columna en su blog personal que el comunicado oficial contra el “sicario mediático” demuestra que en el gobierno “están demasiado nerviosos por lo que fue un hecho casi natural de la democracia: los gobiernos, cada tanto, sufren reveses electorales”.
Si bien era sabido –relata– que a la Casa Rosada le molestaban los informes de Lanata, nunca una autoridad lo había criticado de modo tan directo. El domingo, finalmente, “se reconoció desde un nivel tan alto lo mucho que les influye Lanata en el ánimo, a punto tal de no poder reprimir la necesidad de putearlo”.
Tanenbaum, que trabajó con Lanata en el diario Página/12, no dudó al afirmar lo que muchos otros piensan: que con el copmunicado y el posterior “hackeo” Lanata consiguió su objetivo, encontró lo que buscaba. “En el barrio se evaluaba esta situación de una sola manera: picaron, pisaron el palito, hicieron justo lo que no tenían que hacer”, redactó. “Los insultos -además esos, tan irracionales- son divertidos para un periodista”, agregó el reportero. Feliz estará, pues, aquel al que el Gobierno llamó “sicario mediático”.