17 de junio 2014 - 16:45hs

Jorge Larrañaga le estaba contando a los jóvenes de su sector acerca de cómo había renacido luego de la derrota ante Luis Lacalle Pou, de cómo el Partido Nacional se asemeja a un ceibo de fuertes raíces, del viaje introspectivo que lo llevó a preguntarse quién era él para negarle la mano al hijo de Luis Alberto Lacalle.

En ese trance emotivo estaba cuando divisó tras la ventana del salón de fiestas del club La Estacada de Punta Carretas a un periodista y una fotógrafa de El Observador. Entonces su rostro perdió todo rastro afable, se endureció y con un gesto de contrariedad levantó su brazo derecho para moverlo de un lado a otro como diciendo “no entren nada”.

“A veces estos momentos mágicos son cortados por este tipo de interrupciones”, dijo Larrañaga y continuó su discurso con el que trató de darle ánimo a los jóvenes de Alianza Nacional para que cinchen parejo a favor de la candidatura de Lacalle Pou pero sin olvidarse de que los herreristas y sus aliados les deben guardar respeto a los wilsonistas.

Más noticias

“Sepan los victoriosos que sin los perdedores no van a poder ganar. Que los perdedores se vuelven más importantes que los ganadores porque de ellos depende la victoria”, dijo Larrañaga quien el jueves 12 aceptó la candidatura a la vicepresidencia que le ofreció Lacalle Pou.

“Cuando uno muere, vuelve a renacer. En todos los ámbitos de la vida sufrimos golpes pero tenemos que recomponernos y despejar las piedras del camino”, dijo Larrañaga ante un grupo de jóvenes que en algunos pasajes de la oratoria se enternecieron hasta las lágrimas aunque alguno, como se verá más adelante, estaba más duro de lo conveniente.

Larrañaga había pedido reserva a los concurrentes sobre el lugar y el contenido del encuentro. También había exigido lo mismo a los intendentes con los que se encontró en Colonia el lunes 9 y a los diputados con los que se reunió el martes 10. Ese día la emprendió contra Tabaré Vázquez y anunció a sus dirigentes que demoraría varios días –“la semana que viene habrá novedades”, dijo– para decidir si aceptaba la candidatura a la vicepresidencia que terminó asumiendo esa misma semana.

Este martes de noche en La Estacada de Punta Carretas Larrañaga prefirió centrarse en la peripecia vital de sus primeros días después de la interna pero sin dejar de mirar hacia las próximas elecciones.

“Recibí cientos de llamadas de compañeros del partido y de gente que no es blanca. Gente que me llamó para saludarme e interesarse por mí. Ya me recompuse”, dijo. Y luego agregó que le gustaría haber realizado la convocatoria juvenil en un lugar del interior en donde aseguró sentirse más cómodo aunque La Estacada es un lugar en el que almuerza habitualmente.

El líder blanco tuvo palabras de elogio para el columnista del semanario de izquierda Voces, Hoenir Sarthou, quien escribió un artículo en el que destacó su “guapeza” al dar la cara el día de las elecciones para reconocer la derrota.
“No sé vivir sin luchar, muchachos. Vamos a ganar, en octubre vamos a ganar”, dijo Larrañaga antes de terminar su discurso con el que levantó el ánimo de sus militantes más jóvenes.

El que custodiaba la puerta de entrada al salón parecía tener el ánimo un poco más arriba de lo debido. Pese a que allegados a Larrañaga le dijeron a la fotógrafa de El Observador que ahora sí podía entrar al salón, un muchacho se le paró delante para impedirle el paso al tiempo que al grito de “¡Jorge, Jorge…!” intentaba denunciar la presunta infracción.

Finalmente, la mano de Larrañaga se levantó para dejarla pasar y pudo registrar el encuentro.

Temas:

Decisión 2014

Seguí leyendo

EO Clips

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos