26 de octubre 2014 - 17:38hs

Si te postran diez veces, te levantas/ otras diez, otras cien, otras quinientas/ no han de ser tus caídas tan violentas/ ni tampoco, por ley, han de ser tantas”. Estos versos del poeta Pedro Bonifacio Palacios (Almafuerte) bien podrían hablar del candidato a la vicepresidencia por el Partido Nacional, Jorge Larrañaga. O saliendo de la poesía y yendo al campo de la psicología, se puede decir que el líder wilsonista tiene una alta resiliencia, que es la capacidad de los seres vivos para sobreponerse a las adversidades y salir fortalecidos de ella. Tras una carrera política exitosa, en 2004 logró superar a Luis Lacalle Herrera en la interna pero, tras lograr una votación altísima como candidato a la presidencia del Partido Nacional, perdió la partida con Tabaré Vázquez.

Cinco años después Luis Lacalle Herrera le ganó la interna y esa misma noche Larrañaga se incorporó como candidato a la vicepresidencia instalando un ambiente de triunfo en el nacionalismo que se fue apagando a medida que el nieto de Herrera cometía un error tras otro.

El resto es historia reciente. Larrañaga arrancó como favorito en su competencia con Luis Lacalle Pou y perdió contra el pronóstico de todas las encuestas. Quienes lo conocen de muy cerca lo consideran un hombre transparente en sus sentimientos. Por eso, durante algunas semanas, Larrañaga no pudo ocultar su bronca, su tristeza, su decepción.
Se retiró a su chacra de Flores, dudó acerca de su futuro político, pensó un poco, habló con sus dirigentes más cercanos, decidió que quería ser otra vez candidato a la vicepresidencia y, un día, volvió el Guapo.

Más noticias

Impuso buena parte de sus propuestas en el programa de gobierno previsto por Lacalle Pou, fue portavoz de las iniciativas sobre educación y tiene al senador Carlos Moreira como uno de los principales asesores en materia de seguridad.
El otro referente en ese asunto, Alvaro Garcé, está en contra de la baja de la edad de imputabilidad al igual que Larrañaga.

Pero, además, Lacalle Pou no realiza ningún anuncio importante sin pasar por el cernidor de su compañero de fórmula. Y, a veces, los anuncios los realiza Larrañaga. Y el hijo de Luis Lacalle Herrera le pide consejo en forma permanente. Dice que lo escucha como se escucha a un padre o a un amigo.
Larrañaga no le mezquina el consejo pero tampoco le hace asco cuando tiene que marcarle un error y ponerles límites. Porque el rol de Larrañaga tras las elecciones, si nadie tiene mayoría parlamentaria, se adivina fundamental. Extrañamente, puede ser más importante que el papel que puede llegar a jugar Lacalle Pou.

Si el Partido Nacional gana las elecciones, Larrañaga será, como vicepresidente del Senado, quien deberá negociar con la oposición las leyes que el Poder Ejecutivo envíe al Parlamento.
Y sí el Partido Nacional pierde las elecciones, el rol de Larrañaga se acrecienta porque, con un Frente Amplio sin mayorías parlamentarias, el hombre de Paysandú puede hacer jugar su experiencia en el diàlogo con la izquierda.

Ya es conocida su buena relación con el presidente José Mujica -forjada en el trabajo parlamentario y fuera de él- quien ya anunció que ocupará una banca en el Senado.
Entonces, si el Frente quiere dialogar con los blancos, es probable que elija como interlocutor a Larrañaga y no a Lacalle Pou.
Como sea, si se quiere saber qué cosas piensan en el Partido Nacional, hay que escuchar a Lacalle Pou. Pero también a Jorge Larrañaga.

Seguí leyendo

EO Clips

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos