El proceso para eliminar a los individuos enfermos no se hace al azar. Las hormigas actúan de forma selectiva y detectan a los animales que ya están fatalmente infectados gracias a unas señales químicas.
"Descubrimos que las hormigas pueden oler y distinguir a los miembros de una colonia enferma muy pronto en el proceso de infección. Luego realizan lo que hemos denominado una 'desinfección destructiva', es decir, matan al animal enfermo y al hongo para prevenir que el patógeno se vuelva contagioso y se propague a los compañeros de nido", explica Cremer.
Imitando al sistema inmunitario
Según los científicos, este modus operandi es similar al funcionamiento del sistema inmunológico de los vertebrados. Las células infectadas en un cuerpo envían una señal que atrae a las células inmunitarias. Estas hacen agujeros en las enfermas para inyectar sustancias tóxicas que las aniquilan tanto a ellas como al patógeno.
Algo parecido ocurre con esta especie de hormigas. "Producen ácido fórmico que puede matar el hongo, pero necesitan entrar en el cuerpo de la pupa para que realmente funcione. Durante la desinfección destructiva, las hormigas eliminan el capullo de seda de la pupa y agujerean su cuerpo a mordiscos. Después, rocían su ácido fórmico a través de estos orificios, matando a la pupa y al hongo", describe Pull.
Para Sylvia Cremer, este fenómeno tiene una explicación: las hormigas en una colonia trabajan juntas como las células de un cuerpo, y las colonias a veces incluso se conocen como superorganismos.
"En nuestro estudio mostramos los sorprendentes paralelismos entre las respuestas inmunitarias de colonias de hormigas y de cuerpos de vertebrados. La capacidad de detectar y destruir elementos dañinos probablemente fue necesaria para la evolución tanto de organismos multicelulares como de superorganismos", concluyen los autores.