El mercado de granos, particularmente en soja y en maíz, atraviesa el momento más alto de precios en siete años y eso permite recordar la situación vivida a mediados de la década pasada, cuando lo escaso de las reservas y los altos precios derivaron entre otros en la denominada “primavera Árabe”. La soja se ha negociado a US$ 500 por tonelada y el trigo y maíz bastante arriba de US$ 200 por tonelada.
Veinte días atrás el sector agrícola ganadero estaba al borde del colapso por falta de lluvias, pero en los últimos 20 días “La Niña” parece haberse ido, las lluvias llegan un día sí y otro también y la desesperación cambió a una fuerte esperanza. Pueden coincidir altos rendimientos y altos precios tanto en maíz como en soja y el agro puede ser la carta reactivadora de 2021 para la economía uruguaya. Pero los precios desde este martes son otros, la producción del Mercosur mantiene casi todo su potencial y a mediados de semana el mercado cambió.
La proyección de los stocks de maíz y soja de Estados Unidos bajó a mínimos de siete años, por las persistentes compras chinas, pero la producción mundial y la del Mercosur se mantiene sin cambios respecto al mes pasado. Los fundamentos para sostener la firmeza de los precios de los granos quedaron cuestionados.
La nueva proyección recortó por sexto mes consecutivo los stocks de soja de Estados Unidos. Las reservas bajaron a 3,254 millones de toneladas –cuando en enero se proyectaron 4,763 y los analistas privados esperaban 3,35– desde 14,247 millones un año atrás, una caída de 77% y consolidándose como el más bajo en siete años.
Faltan meses para la próxima cosecha del hemisferio Norte y Estados Unidos se queda sin soja, literalmente. El precio tiene que racionar la demanda.
China sigue insaciable, pero el informe no elevó la proyección de compras. Importaría 100 millones de toneladas de soja –sin cambios respecto a las previsiones anteriores, pero 1,5% superior a un año atrás–, en medio de una creciente demanda para producir harina de soja destinada a la alimentación de los cerdos.
Los analistas privados incluso ubican las importaciones chinas en 110 millones de toneladas.
Para Estados Unidos la relación entre el stock y el consumo –oferta/demanda– pasó de 23% en 2020 a 5% en 2021, un indicador de lo justo que está el mercado.
China devora todo
China ya no es sólo el principal comprador mundial de soja, sino que también lo es de maíz. Según el USDA, en 2021 el gigante asiático comprará 24 millones de toneladas del cereal. Muy por encima de los 17,5 millones proyectadas en enero y más del triple que los 7,6 millones importadas el año pasado.
Este incremento en las importaciones está dado por una diferencia que se amplía mes a mes entre el precio del grano en el mercado doméstico y el internacional. En China esta semana el maíz llegó a e US$ 450 la tonelada, prácticamente el doble del precio en Chicago y en Uruguay – muy por encima de los US$ 280 de un año atrás–.
En este contexto, el USDA recortó las estimaciones de producción de maíz de China en 2020/21 a 260,67 millones de toneladas, por debajo de los 264,71 millones de toneladas del mes anterior. Más leña al fuego. Pero el informe tuvo sorpresas que enfriaron a los precios del maíz.
El USDA estimó que el stock mundial de maíz aumentará respecto a lo previsto un mes atrás al aumentar la previsión sobre importaciones y existencias en China y un menor consumo. El informe mantuvo con pocos cambios a la producción de América del Sur, que escapa a los riesgos de sequía de La Niña. Y aunque las reservas de Estados Unidos caen, lo hacen menos de lo que el mercado esperaba, que se ubicaba en 35 millones de toneladas. Ahora se estima un stock pre cosecha de 38,15 millones respecto a los 39,42 millones estimados en enero.
El USDA elevó ligeramente sus estimaciones para la producción mundial de maíz, ahora en 1.439 millones de toneladas. La agencia asume más producción, menos consumo y existencias finales más altas que en enero.
Uruguay: anuncian 2,2 millones de toneladas de soja
La producción de América del Sur –que concentra 60% del comercio mundial de soja– sostiene el potencial de producción y las estimaciones se mantuvieron sin cambios respecto al mes anterior, aunque los analistas privados esperaban menores volúmenes.
Brasil, salvo por pérdidas en cosecha por lluvias, se encamina a un nuevo récord de 133 millones de toneladas de soja.
La producción argentina será de 48 millones de toneladas, pero la Bolsa de Cereales de Buenos Aires espera una cosecha menor, de 47 millones de toneladas.
Paraguay y Uruguay mantienen el potencial con 10,25 y 2,2 millones de toneladas de soja, respectivamente.
Este volumen de producción empezará a aliviar la oferta global a partir de mediados de febrero, pero la demanda es tal que no parece inmutarse y ya hay comprometida una alta proporción de la cosecha brasileña.
Respecto del maíz, el USDA mantuvo la estimación de producción en Sudamérica en 167,615 millones de toneladas, cuando algunos especulaban que podría llegar a experimentar un recorte a causa de las restricciones hídricas que afectaron en varios países, incluido Uruguay.
Situación local de los cultivos
En Uruguay los cultivos arrancaron con poca agua en el suelo. Los maíces sembrados más temprano están por empezar una cosecha de mediocre rendimiento, pero para el resto de los cultivos de verano –maíz, soja, girasol y sorgo– las lluvias generaron un cambio radicalmente positivo, excepto en algunas zonas de Soriano y Flores, donde siguen afectados.
En la mayoría de las zonas la capacidad de los cultivos de llegar al potencial de rendimiento está intacta. Febrero quedará casi asegurado esta semana y si en marzo las condiciones hídricas se mantienen y la temperatura no es muy elevada, los 3.000 kg/ha promedio en soja no están hipotecados y en el caso del maíz de segunda se superarían los 6.000 kg/ha.
La cosecha de maíz de primera comienza a mediados de febrero. Estos cultivos sí han sido golpeados por la seca, por lo tanto se esperan rendimientos menores, entre 4.000 y 5.000 kg/ha.
En cuanto a precios para el productor uruguayo, la zafra transcurre de la mejor manera. Por soja se empezó ofreciendo US$ 365 como precio de arranque y actualmente está en el entorno de US$ 490 la tonelada.
En el caso del maíz las primeras operaciones de la zafra esta semana se concretaron en US$ 235 por tonelada base seco.
El informe modera, pero no revierte un panorama muy auspicioso. En 20 días en Uruguay pasó de la crisis a la esperanza. La soja retrocede de los US$ 500, pero eso no cambia una buena perspectiva para la cosecha de verano.
Producción: Cecilia Pattarino
Juan Samuelle