Los problemas de las lesiones, expulsiones, multas y mal juego se han convertido en los grandes protagonistas de la primera semana de competición que lleva la NBA. La última de la lesiones ha sido del alero Tim Duncan, de los Spurs de San Antonio, los campeones de liga, que recibió la confirmación de los doctores que tendrá que estar fuera de la competición entre una y tres semanas para recuperarse de la torcedura del tobillo izquierdo que sufrió el lunes, en el partido que su equipo perdió por 88-80 frente a los Timberwolves de Minnesota.
"Es la peor noticia que podíamos tener y más cuando también están en la lista de lesionados Tony Parker, Anthony Carter y con molestias en la espalda Emanuel Ginóbili", comentó el entrenador de los Spurs, Gregg Popovich.
Pero no sólo los Spurs tienen problemas de lesiones y multas, la mayoría de los equipos de la NBA han sufrido alguna baja importante antes y desde que comenzó la nueva temporada para dar la razón a los críticos sobre el exceso de partidos de exhibición, pues llegan cuando los jugadores no están en plena forma.
Pero los Hornets de Nueva Orleans no podrán tener con el equipo a su máximo encestador, Jamal Mashburn, operado de la rodilla que se lesionó durante la pretemporada, como tampoco lo puede hacer en todo el mes de noviembre Jerry Stackhouse, la figura de los Wizards de Washington.
Mientras, el comportamiento en los campos de los jugadores no es el más deportivo y el alero Kevin Garnett, de los Timberwolves de Minnesota, fue expulsado ayer durante el partido que disputó su equipo contra los Jazz de Utah.
La NBA multó el martes a Garnett con 5.000 dólares por sus acciones, un castigo que para un jugador que gana más de 20 millones de dólares por temporada es algo insignificante.
El alero Bonzi Wells ya comenzó a ser actualidad, pero no por su juego sino por sus acciones antideportivas en el campo después que ayer, lunes, durante el partido contra los Sixers de Philadelphia, hizo gestos obscenos a un espectador y antes había tirado una botella de agua al campo y una toalla.
"Los profesionales deben mentalizarse de una vez por todas que necesitan dedicarse a jugar al baloncesto y olvidarse de todo lo demás", comentó Patterson.
Pero la NBA no sólo ha comenzado con graves problemas de las lesiones y el comportamiento de los profesionales sino también con un juego muy pobre que se ha visto en la primera semana de competición.
Equipos como los Knicks de Nueva York, Magic de Orlando, Heat de Miami, Hawks de Atlanta, Bulls de Chicago y Hornets han establecido marcas negativas en los marcadores de algunos de los partidos que han disputado.
(EFE)