La leyenda de Héctor Amodio Pérez fue construida hace 40 años por los tupamaros como la del “traidor” que hizo caer al Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T) al entregar a sus compañeros.
Nunca dudaron durante todo ese tiempo en construir y contribuir a esa historia. Sin embargo, con la reaparición del exguerrillero la respuesta casi unánime es el silencio.
De los viejos líderes del MLN, Jorge Zabalza fue el único que hasta el momento aceptó el desafío de responder algunas de las cosas que Amodio Pérez plantea en las siete cartas y las 15 preguntas que contestó por escrito a El Observador.
De todas formas Zabalza, al igual que el resto de sus excompañeros, dice que no tiene valor lo que cuenta Amodio Pérez.
Eleuterio Fernández Huidobro dijo ayer en radio Sarandí que no le da “ni la más mínima pelota” y que no comenta “chusmeríos barato”. Lucía Topolansky declaró que para ella era un “hombre muerto”. Mauricio Rosencof que se trata de “una resurrección en tránsito”.
En las más de 13.000 palabras de sus cartas, Amodio reconoce haber traicionado a sus compañeros. Con otras palabras, dice que lo hizo por amor y para salvar a su pareja Alicia Rey Morales. Pero según su versión, el MLN no cayó por su culpa. Señala que el movimiento ya “se había convertido en una pandilla” y que él lo había advertido. Dice que antes de la debacle quiso renunciar para irse a Chile y lo frenaron.
En su reaparición, Amodio alude a decenas de militantes del MLN que –según él– pueden testificar sus dichos. El Observador se contactó con varios de ellos (ver recuadro), pero la gran mayoría se excusó de hacer comentarios. Ahora que la leyenda tomó cuerpo, lo mejor para ellos es ignorarla.
Héctor Amodio Pérez en sus cartas relata varios episodios de los últimos días del MLN en la lucha armada y alude a decenas de militantes. El Observador intentó contrastar sus dichos con algunos aludidos pero lo que predominó fue el silencio de los exguerrilleros.
Amodio Pérez: "Todo el MLN estaba en el aire, a punto de derrumbarse. Quien había integrado el Ejecutivo hasta la debacle interna del mes de marzo, Píriz Budes, es detenido a finales de abril, pero el MLN no se enteró hasta una semana después. En esa semana llegó a un acuerdo con el coronel Trabal, jefe del Servicio de Inteligencia Militar y puso en su conocimiento el organigrama completo de la Organización, entregó los locales y a los militantes que conocía, realizó informes acerca de las personalidades de los tupamaros más destacados, hombres y mujeres, informó acerca de los contactos con políticos, tanto uruguayos como del extranjero y elaboró un listado con los nombres y/o seudónimos y grupos al que pertenecían los responsables de las acciones más relevantes”
(El Observador se contactó con Píriz Budes, quien no quiso hacer declaraciones)
Amodio Pérez: “Estaba también la Parda Topolansky, María Elia, una oportunista monumental, que se aliaba con quien fuera con tal de escalar peldaños, a la que debimos expulsar en 1969, después de Pando, porque formaba parte de la Micro y no lo hicimos porque Sendic se opuso y lo tuvieron que hacer los compañeros que se hicieron cargo de la dirección después de la debacle de agosto de 1971, cuando ella y el resto de la Micro estuvieron a punto de atacar la casa de la calle Garibaldi donde se reunía la Dirección para ejecutarlos y quedarse con las armas y el dinero, y a la que pone como ejemplo de mujer guerrillera”.
(El Observador habló ayer con María Elia Topolansky. La hermana melliza de la primera dama contó que leyó todas las cartas de Amodio Pérez, pero no quiere comentarlas)
Amodio Pérez: “El que dio los datos para la ubicación de la Cárcel del Pueblo fue (Adolfo) Wassen.
(Incomprobable con Wassen porque murió en prisión. Él cita a Rodolfo Wolff como otro que puede sabe. Según dijo a El Observador Marcelo Estefanell, Wolf está en el exterior desde hace muchos años y no ha tenido ningún tipo de contacto con él)
Amodio Pérez: “El estado mayor de entonces había creado una repartición, la OCOA, pero sin dotarla de medios ni personal capacitado. (Armando) Méndez, en esos momentos teniente segundo, era el único oficial que valoraba la importancia de la coordinación entre las unidades, y ya a poco de mi detención me propuso ‘ordenarle los papeles’ a cambio de mi liberación posterior”.
(Se puede comprobar con el militar Armando Méndez. El Observador se comunicó en varias oportunidades con las empresas que preside pero no respondió los mensajes)
Amodio Pérez: “¿Qué pensás hacer?, me preguntó (Mujica). Pedir la baja y el traslado a Chile, respondí (...) Pedí la baja del MLN pero se me negó. A un dirigente que ha ocupado los puestos que ocupaste, no se le da la baja, palabras más o menos, de boca de Marenales y Sendic (…) Sin embargo, lo que se hizo fue ponerme en circulación, enviándome a un local que se sabía quemado. Lo demás vendrá por añadidura (...)
(Sendic está muerto. A Marenales El Observador no lo ha podido ubicar desde la publicación de las cartas. Zabalza dijo en el programa En la mira de VTV que es verdad que estaba a punto de irse para Chile. “él no quería más”, dijo Zabalza)
Amodio Pérez: “Nunca (salí vestido de militar a marcar gente por la calle) Como a todos los detenidos, se nos vestía de soldados para los traslados ¿Por qué nunca se ha señalado a los que “marqué? ¿Por qué, si eso hubiera sido verdad el MLN no modificó nunca la forma en que se producían los encuentros callejeros?
(Eso no es verdad según el testimonio de Enrique Rodríguez Larreta recogido por el periodista Leonardo Haberkorn en el libro Historias tupamaras. Según Zabalza, Marenales siempre dijo que lo entregó Amodio. “Él (Marenales) le tiró con una granada, la granada falló y un sargento –Amodio estaba uniformado- le pegó un balazo en la pierna y otro pegó en la pistola que tenía Marenales”, relató Zabalza en VTV)