19 de agosto de 2013 9:39 hs

Joshua Bell es un caso muy curioso en el mundo de la música clásica, un fenómeno que sucede con poca frecuencia: por una suma de circunstancias se volvió una celebridad pop, un superstar. La primera condición, necesaria, imprescindible para que esto suceda, es que el músico debe ser un fuera de serie y el señor Bell lo es, sin duda alguna.

El pequeño Joshua recibió de regalo de sus padres un violín cuando tenía 4 años. Las alternativas de esa temprana época no trascendieron, pero el músico ha dejado claro siempre que la elección no fue suya. Los amantes del violín eran su padres.

Sin embargo pronto le encontró el gusto a ese instrumento tan poco amigable para un niño y empezó a aprender los secretos del violín en su infancia, en Indiana.

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A los 14 años apareció como solista con la sinfónica de Filadelfia y desde entonces ha descollado en buena parte de las orquestas más prestigiosas del mundo.

A lo largo de su carrera se aburrió de recibir premios. Grabó una cuarentena de discos y Romance of the violin fue elegido en el 2004 como “la mejor grabación de música clásica” y Joshua Bell, Artista de música clásica del año. Su CD del concierto del compositor Nicholas Maw le valió un premio Grammy, al igual que el álbum para niños Spoken Word, en el que colaboró con Wynton Marsalis. Bell es artista exclusivo de Sony.

El músico siempre acompañó su dedicación al estudio y el entrenamiento con una vida plena de disfrute y una vocación por la celebridad. Participó en diversas películas actuando de sí mismo o de un violinista ficticio y también participó en diversos proyectos, como el del Washington Post, que le propuso tocar una hora en una estación de Metro de Washington. No recibió mucha atención: de las 1.097 personas que pasaron por el lugar en ese lapso, solo siete se detuvieron a escuchar y solo una lo reconoció.

Recaudó casi US$?40, lo cual es interesante pensando en una semana de 40 horas, pero Bell tiene gastos muy elevados.

Stradivarius

Uno de esos gastos tiene que ver con el instrumento que toca. Bell tiene un Stradivarius fabricado en 1713, durante la época de oro de Antonio Stradivari. Se trata de una de las piezas más codiciadas y la adquirió en poco más de US$?4 millones, para lo cual debió vender el Stradivarius que tenía, en poco más de US$?2 millones. Desde hace 10 años toca con ese instrumento y lo complementa con un arco francés también del siglo XVIII.

El músico llegará a Uruguay acompañado del pianista Alessio Bax. La cita es el domingo 8 de setiembre a la hora 19.30 y el repertorio incluye la Sonata en sol mayor K301, de Wolfgang Mozart, la Sonata opus 47 nº 9 en la mayor Kreutzer, de Ludwig van Beethoven, la Sonata en sol menor L140, de Claude Debussy la Sonata opus 45 nº 3 en do menor, de Edvard Grieg.

Alessio Bax es un pianista clásico italiano de 36 años que también tiene un currículum muy vasto. Ha sido solista en decenas de orquestas, luego de graduarse con los máximos honores del conservatorio de Bari, a los 14 años.

Joshua Bell ya dejó una muy buena impresión en el público en su pasaje previo por Montevideo, en 2008, y se espera que repita el éxito en esta oportunidad. l

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